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sábado, 8 de enero de 2022

Reflexión personal: Mis dos hijas

 


Ellas dos son mis hijas, si las dos, la mayor es la más bajita, oscurita con cuatro patitas, una colita, mucho pelo, sí así es la perrunita. Ella es mi hija mayor se llama yera, ya tiene 11 años, 10 y poco con nosotros, adoptada en una perrera, de Valencia, (España) fue entregada en un pueblo de la costa Brava sobre la una de la madrugada. Desde el minuto 0 ella lo supo, supo que éramos sus papás, aquel su nuevo hogar. Aquella misma noche, atajó a la primera norma, de ir a dormir a su camita, recién comprada para la recién llegada, en el salón (en la habitación de al lado estaban durmiendo sus papás) ese fue el comienzo de nuestra paternidad, de una perrunita, pero papás, a fin de cuentas, ella, se comportaba y comporta como una hija más… se pone super feliz cuando vamos todos juntos, se entristece, se preocupa, y tiene miedo, cuando sus papás pelean…





La pequeña, la humana, blanquita de piel, ya dos años, llegó cuando su hermana perrunita tenía nueve años, cerca de los diez años. Al principio muy bien, Yera no entendía la llegada de ese cachorro, pero lo cuidaba y lo defendía como uno más…



Con el pasar de los días, semanas, meses, sus papás, se olvidaron, que yera era hija única y muy mimada y consentida de sus papás, estos, al llegar el cachorro humano, sin ser conscientes, dejaron un poco de lado a su hija mayor, esta sintió como la desplazaban, por el cachorro, e inició unos grandes celos… nosotros sin ser conscientes los provoquemos… a Ello voy, con más razón digo, que la perrunita, es la mayor de mis hijas, al día de hoy, dos años mas tarde, se toleran, pero sin molestarse mucho una a la otra, ya comparten juguetes y travesuras, la pequeña ya culpa a la grande de sus travesuras jajajaj ¿Quién dice que no es lo mismo? ¿Quién dice que no comparé? Acaban de pasar los 3 reyes magos, Yera también ha reclamado su regalo… ¿Qué más pruebas quieres? Yo como su madre, se que de la misma manera su padre…. El día que tengamos que enterrar a la mayor de nuestras hijas (lamentablemente, por regla general, así será) será un sufrimiento inconsolable… porque ellos, son mas que un perro o un gato, son más que una mascota, son parte de la familia, su partida, duele igual que se fuera un hijo.

 


Ellas son mis dos hijas, la grande y la pequeña, la oscurita de piel (como su papá) y la blanquita de piel (como su mamá) Pero ambas son fuertes, guerreras, caprichudas, valientes (Yera, significa guerrera en vasco) pero que decir, son idénticas las dos a sus papás… Y la familia Muñiz Ruiz, no puede estar mejor construida.



Escrito: 08 de enero del 2022

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