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martes, 21 de diciembre de 2021

Relato navideño: la luna y su primera navidad

 



23 de diciembre, ya volvían esas fechas señaladas. Marco miraba, a través del cristal de la ventana de su cuarto, el termómetro marcaba -5º grados, todo estaba blanco y congelado.

-     Marco… ¿a que viene esa carita de tristeza? -fue consciente su mamá, al entrar a dejar unas mantas -hoy la ya le mandaste la carta a Santa Claus, ya mañana es 24 de diciembre, la víspera de navidad.

-     Sí mamá, pero la luna me da pena, está muy sola ahí arriba… y jamás ha celebrado una navidad. -le hizo un gesto para que se acercara. Ella se agacho a su nivel – Sí, ella me lo ha dicho, le encantaría celebrar una navidad, su primera navidad -le susurró. Su mamá se quedó reflexiva, sin decir palabra, aunque le emocionaba la sensibilidad de su hijo.

 


24 de diciembre, marcos paso el día haciendo muñecos de nieve, sin poder evitar esa tristeza por su amiga, ese satélite, que vivía rodeado de estrellas y nubes, era fantástica la navidad, amigos, familia, buena comida, chocolates, todos, deberían conocer y saber la magia de la navidad, le entristecía demasiado, que su amiga, aun no la conociera. Quería poder ayudarle, concederle ese deseo, imaginaba como en su película favorita, llegaba un polar exprés, la invitaba a conocer la magia de la navidad.

 


Un ruido le despertó, estaba sentado en su escritorio, faltaban 15 minutos para las diez de la noche, marcaba su despertador de mesa, intentó recordar, los dibujos de un polar exprés, le recordó en que pensaba antes de dormirse. Ya no caían copos de nieve, pero todo estaba cubierto de blanco y hielo. Miró por el cristal de su ventana. La tristeza de su amiga la luna, le empatizaba, a la igual manera le entristecía, pero que más podía hacer él, no era mas que un niño, de no más de una década. La tierra tembló, como si un terremoto, fuera el protagonista, algo hacía sombra afuera, asomo la cabeza, no podía creer lo que sus ojos allá mostraban, un ferrocarril, estaba en su jardín, era más que eso, era el mismo tren, que la película “Polar expresó” y allí se encontraba el mismo vigilante, como esperando para que yo saliera, no podía creer nada, me fregué los ojos, me piñizqué, sí aquello era real “Polar expresó” pude leer, sabía que los sueños, era imposible leer. Me acerque, sin entender cómo, tenía un boleto dorado, como la película en mi bolsillo, que fue grapado. El vigilante me invitaba entrar… Yo con temor y curiosidad acepte, a entrar en ese tren… Todo era como la película, los mismos niños que en ella “¿preparados para el viaje a la luna?” levante la cabeza “¿A la luna?” Ese hombre con ese mismo bigote que el dibujo, respondió “¿No era tu deseo? ¿Que la luna celebrara la navidad?” no sabía que pensar, menos que responder, las puertas se cerraron, tras un gran silbato, el tren arrancó, pero no avanzó, sino que se elevó, me asomé, mis ojos se agrandaban a la misma velocidad, que ganábamos altura, era impresionante y emocionante. No fue difícil hacer amistad con aquellos niños no tan desconocidos, juguemos a cartas, comiendo chocolate caliente, llegó, ese fantasma, con su guitarra, cantemos villancicos, entre grandes bailes…

 


Me acerqué a la ventana a observar…. Nos solo nos elevemos, no solo circulábamos por el cielo, íbamos directo a ella, a esa luna llena, que nos daban la bienvenida, yo la veía, con rostro sonriente, si, ojos, nariz y boca, esa última marcaba sonrisa, yo la notaba emocionada, yo también me emocioné, fui testigo como sus brazos nos abrazaba con fuerza.

 


En cuanto aterricemos, la vi, tan grande y hermosa, dándonos la bienvenida, la abracé, ella me respondió con fuerza, en un chasqueo de dedos, todo el paisaje cambio, en algo bien hermoso y navideño… Estábamos, habíamos llegado a la luna, con ella, íbamos a celebrar la navidad… Sí, resonó un “Ho, ho, ho” lo sabía, allí llegó Santa Claus, acompañados, de distintos animales, incluidos, el reno de la nariz roja, Rudolph, con un chasquido de dedos, todo mi alrededor cambió, cambió el paisaje, del o mas navideño, allí estaba la luna, bien acompañada y emocionada, celebrando su primera navidad. Alcemos las copas, entre gritos de lujuria “   ¡Feliz Navidad!”


Escrito: 21 de diciembre del 2021

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