sábado, 24 de octubre de 2020

Una reflexión muy real

 

01 de octubre del 2015: playa de platja d'aro

Ya son 15 días sin ti, 15 días que te vi partir, a ti y nuestra hijita. Quince días ya, a mí me están pareciendo una eternidad, como sobrevivir los cien restantes… Tu recuerdo me persigue, haga lo que haga, mire donde mire… Ahí te identifico observándome, sacándome una sonrisa ante esta oscuridad que me persigue…

No tengo ganas de reír, no quiero comer, lloro antes de dormir, tu recuerdo me está matando, sé que estás bien, a diario hablamos y nos vemos, a través de la tecnología, de la misma manera que nos conocimos, pero no es suficiente, para mí no lo es, te necesito aquí, junto a mí.

Mi cuerpo pregunta por ti, necesito tu contacto, tu abrazo, no sé qué decirle, "paciencia pronto volverá" pero no entiende de paciencias, se desespera aún más.

El mundo se ve tan gris sin ti, dime… ¿cómo seguir? Jamás pensé que fuera tan duro, tu sin mí, "yo sin ti, como dice la canción dime como seguir" Estamos juntos, somos una pareja real, solo separados temporalmente por un océano, juntos volveremos a estar muy pronto, yo lo sé, tú lo sabes, pero nuestros corazones, se niegan a la espera, se desesperan, por volver a estar juntos.

La inspiración me dijo adiós, ya no hay letras que escribir, rimas que seguir, solo puedo pensar en ti, de nuevo amarnos al fin.

Solo han pasado 15 días, me parecen una eternidad, sabía que ya no era la misma persona que cuando te conocí, pero no creí, que fuera tan duro sin ti, mi cuerpo, mi corazón, mi alma, todo mi ser te extraña, solo ansia tú llegada… Hagamos una locura más, dejemos nuestros propósitos atrás, volvámonos a juntar, para ya nunca más separar.

Escrito: 10 de noviembre del 2015

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Diaólogos entre el corazón y la razón

 


Corazón: Nuestra mujercita, ¿por qué anda tan triste?


Razón: Nosotros somos el motivo, la traemos de cabeza.


Corazón: ¿A poco si, somos nosotros los responsables?


Razón: Así es, está a punto de a ver cambios importantes en su vida, pero para ello, tiene que hacerse, otra variedad, que la está volviendo loca.


Corazón: ¿Cuál es?


Razón: Separarse de su familia, su esposo, su hijita durante un tiempo, de tanto ellos se adelantan a México. Ella irá unos meses después.


Corazón: ¿Cuál es el drama? ¿Para qué quedarse? ¡Que se lance con ellos!


Razón: No puede hacer eso, empezar una vida en otro país no es fácil, tiene que ahorrar un poco, para que así, les sea más fácil a todos.


Corazón: Dinero, dinero, dinero, siempre el dinero, eso es lo de menos, lo importante es que sigan unidos, el amor es lo más importante y todo lo puede, Sí, que no se quede, que se marchen todos juntos como la familia que son.


Razón: Tú siempre tan soñador, de amor no se come…


Corazón: Tu siempre tan aguafiestas… El dinero no hace la felicidad. Sí están unidos sobrevivirán seguirán adelante, como siempre han hecho, eso les unirá mas.

Razón: ¿En serio? Tantos años juntos, ¿no eres consciente de la realidad?

Corazón: La realidad es que se aman, el amor todo lo puede.

Razón: Sé que es tu condición, pero intenta poner los pies en la tierra corazón por una vez, pero si es como tú dices, sería un suicidio colectivo, no literal obvio, pero estarán discutiendo todo el día, bajo un puente.


Corazón: ahí exagerado, mira que eres dramático… y cruel… No puedes separar una familia que se ama.


Razón: No lo soy, soy realista, no es tan cruel, solo serán unos pocos meses, y volverán a estar unidos, será mucho más fácil, ese nuevo comienzo, su relación es mucho más fuerte que eso.


Corazón: Tu como sabes que eso no los destruirá como pareja, siempre que se han dejado llevar por mí, les han salido bien. Por lo contrario nunca se hubiesen conocido, y vivido todo lo que han vivido.


Razón: Sí ya…. ¿Lo difícil, que lo han pasado qué? No siempre tú puedes llevar el timón, hazme caso por una vez.


Corazón: ¡No! ¡Eres demasiado radical! ¡Y te equivocas! Amita, lánzate, vete con él, vuestra hijita, todo va ir bien, tú lo sabes, yo lo sé.


Razón: ¡No lo hagas! ¡Sé coherente! Solo serán unos meses, pocos meses, ya estaréis mejor.


Corazón: Ignora a la razón escuchame a mí, sabes que tengo razón, todo irá bien, ¡lanzate, veté con él!


Razón: ¡No! ¡Es un suicidio! ¡Tú lo sabes bien!


Corazón: Suicidio, es quedarte sin tu amor, tu familia, no los dejes ir, no sin ti.



Se escuchó un gritó del exterior:


- ¡Basta ya por favor! Darme una tregua, me estoy volviendo loca, poneos de acuerdo por favor, ni durmiendo puedo estar en paz, solo tengo pesadillas, solo tengo canciones en la cabeza, que no dejan de hablar del tema, guiarme el camino correcto, que no cause sufrimiento….


Corazón, y razón, se miraron, sabiendo que lo que estaba pidiendo era algo imposible, era un cambio radical en su vida, no se podía conseguir la inmensa felicidad, sin sufrir antes. La razón tenía sus razones. El corazón tenía motivos, que la razón jamás podría entender.

Escrito: 11 de octubre del 2015

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Discapacidad: Viajando a Paris II

 


Retomando donde me quedé en nuestro viaje a Paris. Amanecimos más descansados, dispuestos aventurarnos en busca de todas esas reliquias de parís que no nos podíamos perder, ya era nuestro segundo día allí, el último, debíamos encontrarlas sí o sí. Amaneció soleado, aunque con el frío presente, así que agradecía tener mi abrigo conmigo.

 

Nos disponíamos a coger el bus, en el trayecto, directo a la Torre Eiffel. La hospitalidad de los franceses, seguían en la misma línea que el día anterior, siempre dispuestos ayudar, fuese cual fuese la manera. Ahora sí, ya sentados, iniciemos el trayecto a lo esperado.

 


Llegando no tardemos en verla, la gran y alta Torre Eiffel, No éramos los únicos, más de media docena de autocares repletos llegaban, con la misma intención que nosotros, visitar, de lo más famoso de Paris.

 


Ya nuestro estómago nos reclamaba alimento, nuestras tecnologías energía, es que ya pasaba mediodía, era momento de un descanso, recargar pilas, busquemos un Starbucks, por allí cerca, pero no hubo suerte, como era de suponer, encontremos un pequeño jardincito, que era parte de una cafetería bar, aprovechemos para recargar energía ya fuera tecnológica o humana. Los precios no eran precisamente económicos, cualquier pequeña cosa, ya salía por quince euros, así que no tomemos más de un café, un hot dog bien simple.

 


Ya con nuestro estomago más calmado, nos volvimos a la marcha de lo que nos esperaba, mi esposo me regalo un gorro, para que mi frío disminuyera, nos encaminemos a ver de más de cerca, la Torre Eiffel. Cuando mi esposo, dijo “¿y si subimos?” No os mentiré mi respuesta fue “Deja el salvajismo aparcado” pero para mi sorpresa, había opción de subir, sí, también las sillas de ruedas, ya que había un ascensor, un pequeño descuento, supongo por el echo, que solo subía hasta la primera planta, ya después todo era escalera. No era la única en silla de ruedas, había un grupo, que había un chico también en ella. Nos guiaron al ascensor, de esa forma, un grupo numeroso, empecemos a subir, dejando el suelo cada vez a más altura.

 


Al bajar de esa plataforma, nos encontremos un paisaje único, se veía toda la ciudad de Paris, al mismo hicimos todo el recorrido, que nos echemos en esos dos días, realmente era sorprendente. Emmanuel, decidió subir un piso más para echar cuatro fotos más.

 


Al salir, ya eran las seis de la tarde, necesitábamos nuestra recarga, así que nos fuimos en busca de una cafetería, antes de nuestro siguiente objetivo el museo Louvre. Realmente encontremos muchísimas cafeterías, pero en ninguna nos permitían enchufar el ordenador. Solo nos quedaba una por preguntar, aquella, que ignoremos por los tres escalones que había en la entrada, pero fue la única que nos permitían conectar para recargar. Dejemos la silla de ruedas en la puerta, subimos pie, en el que pedimos unos cafés y unas pastas. Pasar las fotos al ordenador, descansar un poco, de tanto, investiguemos por internet en cual hotel podríamos pasar la noche, un tal “familia hotel”

 


Ya estaba oscuro cuando salimos de esa cafetería en busca del museo que aún no habíamos podido visitar. En la distancia, pudimos distinguir, la Torre Eifeel, con su faro encendido, personalmente, sin ser muy consciente, lleguemos al museo. Demasiadas fotos hicimos que nos quedemos sin batería jaja, justo cuando queríamos hacernos una foto, los dos juntos, el móvil dijo adiós, y se apagó, entonces unos chicos muy amables, se ofrecieron hacernos la foto, les dimos el correo para que nos la pasara. Ahora sí, en busca del hotel que habíamos echo la reserva, que cercano no estaba, pero tampoco tan lejano como en el día anterior. Aquellos que preguntábamos, muy amablemente nos ayudaban y lo lejos descubrimos en lo que todo el trayecto andábamos hablando “la catedral de Notre Damm” en la lejanía pero ahí estaba. Preguntemos a un taxi para un bus, (No estaba la economía para taxis) Él taxista se ofreció a llevarnos, le dijimos varias veces, que no teníamos el dinero, su respuesta fue <<No importa subid, os llevaré al sitio>> Subimos no muy convencidos ya sabéis por si al final nos decía son tantos € El recorrido no era muy corto que digamos.  Pero no, al bajar, volvimos a preguntar, él volvió a insistir, que no quería nada a cambio, que era gratis… ¿Os lo podéis creer? Nosotros tampoco, pero era cierto. Iniciemos a encontrar el hotel, no fueron pocas las calles recorridas, avenidas enteras a pie, llevando una silla de ruedas. Justo empezaba a llover, lo encontremos “Familia hotel” El recepcionista, hablaba español, eso facilitó enormemente, la comunicación, ahí fuimos conscientes que nos equivoquemos, en vez de pedir una habitación doble, habíamos pedido una individual, obviamente para cualquier problema ellos se podían meter en un lío, aun mas en mi situación de discapacidad. Él fue hablar con su encargado, el encargado con nosotros, solo necesitábamos la habitación por cinco horas, ya que a las siete de la mañana, debíamos estar en el aeropuerto al final nos dejaron en esa habitación, que era solo para una persona.

Ya más cómodos y relajados en la habitación (Era una cama individual, pero parecía de matrimonio) fuimos conscientes de algo, la habitación nos salió a mitad de precio… ¿Por qué? Ni idea.


A las cinco de la mañana, llamaron a la puerta, tal como nos había dicho, nos despertó, pero en vez de por teléfono, decidió subir, dar unos golpecitos en la puerta, para que pudiéramos llegar al aeropuerto a tiempo. Si no fuera poco, (El hotel más barato, la equivocación de la habitación…) Ese mismo recepcionista nos acompañó a coger el metro, por el camino él encontró un amigo, que le dijo un truco para el ascensor. Ya subidos en el vehículo se despidió de nosotros, deseándonos, muchísima buena suerte. ¿Más suerte de verdad? Todo gracias a todas esas buenas personas, incluida él, que se podía a ver metido en un problema, por nuestra culpa, pero no le importó. Como él todo el personal del hotel.

 


Lleguemos a la estación del aeropuerto, se puede decir, donde empezó todo, para mi sorpresa, nos encontremos a los dos primeras personas que nos ayudaron en ese país, uno me recordó al primo de Will Smith, en su serie, para más sorpresa, nos saludaron efusivamente, nos preguntaron, que tal el viaje, nuevamente nos desearon toda la suerte del mundo.

 


Al llegar al aeropuerto, que diferencia con el de Barcelona, nos guiaron desde el primer segundo, de mientras hacían el reconocimiento a mi pareja, una mujer, se encargaba de mí, sacándome mis pertenencias, para mi reconocimiento, después ella misma me volvía a vestir, tenía la paciencia de esperar a mi acompañante. En España, no ayudan en nada, si tienen la paciencia, pero todo lo tiene que hacer el acompañante, ya ni apenas guían. Después, un chico muy apuesto nos guio asta una mini habitación, esperemos allá, a que llegara la hora de partir. No en España, te hacen esperar con la multitud, te hacen dudar si se acuerdan de ti o no.

 

En las alturas nuevamente, pero está vez, para ir a Barcelona. Aproveche esas dos horas de vuelo para dormir un poco. Al llegar a tierra catalana, fui consciente, que el abrigo me sobraba, las altas temperaturas se hacían notar. Me parecía increíble que a tan poca distancia, que al ser países vecinos, hubiera tantas diferencias, en todos los aspectos, es que en ocasiones, estando en Paris, me olvidaba que seguía en Europa, estaba en la certeza de estar en América, como en otras ocasiones, al ver el Euro, me hacía volver a la realidad. Estaba en la unión Europea, pero en un país totalmente distinto al mío, que realmente me fascino me sorprendió positivamente en todos los sentidos.

 


Realmente marché con una idea, regresé con otra bien distinta y positiva, hoy, me alegro de a ver tenido esta oportunidad, de conocer Paris, Francia, su cultura, el cómo es su día a día.

 

Escrito: 10 de octubre del 2015

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Discapacidad: Viajando a Paris I

 


15 días de vacaciones, son los que hemos tenido, después de años sin tener la oportunidad de viajar, nos lanzamos a ir a Paris. Bien sabéis que pronto dejaré Europa, para irme a América, México para ser exactos, no podíamos lanzarnos, sin conocer la ciudad del amor.

Realmente fue algo improvisado, es que en nuestro caso, contra mas planeamos, peor sale, por ello, nos lancemos sin pensarlo mucho, paguemos el vuelo, dejemos a Yera con nuestra vecina, llamemos a un taxi, nos dirigimos al aeropuerto de Barcelona. Era sábado pasadas la media noche, nuestro vuelo salía a las siete de la mañana, volveríamos el lunes al mediodía.



Después de embarcar, el poco equipaje, nos dirigimos a la cafetería a comer un poco, antes de embarcarnos en la aventura del viaje, poco planeado. Llovía no mucho, pero algo de agua caía, pero justo despeguemos, el sol, nos dio la bienvenida. No es la primera vez que viajo en avión, pero si, con la nueva válvula, si me daba un pelín de respeto, pero nada serio, después de toda una noche sin dormir, el dolor de cabeza era normal, aunque al salir el sol, y estar en las alturas nos mostró un paisaje increíble.


A las dos horas más o menos, ya estábamos en Paris. Otro país, otro idioma. Para empezar, nos apoderemos de un mapa de la gran ciudad, nos subimos en un mini bus, que nos llevara al metro, para así empezar, nuestra intención de encontrar la Torre Eiffel. De la primera cosa que me llamo la atención al llegar a Francia, era la grandísima, diversidad cultural, todos tratados por igual, como uno más, con total respeto, no dudaron en guiarnos y ayudarnos en todo momento. Al llegar al metro, y bajar una cantidad tolerable de escaleras (Después Emmanuel) Volver a bajar a por las silla de ruedas y el equipaje. La gente muy amable nos iba guiando, su mayor prioridad era ayudarnos, el problema era el idioma, nosotros ni idea de francés, poco nos defendíamos con el inglés pero entendíamos a la perfección, que la gente nos quería guiar, y ayudar en lo que se refería a la discapacidad. En ocasiones, nos encontrábamos varias veces a la misma persona, se volvía a interesar.



Ya pasaba el mediodía, nosotros exhaustos, fuimos en busca de algún lugar donde comer algo, reponer pilas, recargar el teléfono móvil, y comer algo, no tardemos en ver un Starbucks, no dudemos en entrar, nos guiaron a una mesa, para ya, coger energías. Aprovechemos ese descanso para comer, recargar los móviles y ordenador, escribir a nuestras familias, pasarles las primeras fotos.

Hacía las cuatro del mediodía, retomemos el viaje, pero obvio quedaban pocas horas de luz, nos encaminemos mejor a buscar algún lugar donde dormir, pero antes encontremos un parque muy hermoso, no dudemos en disfrutarlo.



Ahora si, en busca de un hotel para pasar la noche, se veían varios en la zona, la sorpresa es que todos estaban a rebosar, ni una habitación libre, no fueron uno, dos o tres, fueron varios más, que preguntemos, todos estaban llenos, incluso fuimos a preguntar a la policía, dos o tres veces, y nos acompañaron, pero estaban llenos, nada se podía hacer. En uno de los últimos que vimos, nos dirigieron a un ordenador, para que buscáramos con calma, uno disponible, pero no encontremos uno, hasta la otra punta de Paris, no salía en ningún mapa, al igual nadie sabía guiarnos, pero voluntarios habías, incluso en un caso el bus totalmente adaptado para las sillas de ruedas, nos salió gratis por la hospitalidad del conductor.

Se estaba haciendo de noche, realmente ese hotel misterioso, nos tenía un poco angustiados, ya saben por si fuera un fraude, o nos atracaban o algo. En el trayecto, nos fijemos que los oficiales, nos hacían reverencia, algo nunca visto antes.



Al fin lleguemos al hotel, ya visto desde dentro, nos quedemos más tranquilos, nuestra mayor preocupación era que nos entendieran, algo complicado por cierto. Jeje.

La habitación era bien simple, pero solo era para pasar la noche, ya que a la mañana nos quedaba turistear, todo aquello que no te puedes perder de Paris. Pero antes bajemos a cenar, una hamburguesa, que realmente nos levantó el ánimo, nos dio la energía necesaria. Ya después si volvimos al hotel, para descansar, tras mas de 24 horas sin hacerlo.

Escrito: 09 de octubre del 2015

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