domingo, 20 de septiembre de 2020

Viaje a México 2010; Un final de día desastroso...

 

Emmanuel, el mayor de los Muñiz Alejandro. Estephano, el menor de los hermanos

Al llegar de plaza Cuiculco, la mama de Emmanuel, le tenía trabajo preparado, sí, arreglar su cámara de vídeo. Así que él no dudó en empezar con lo pedido. Por la noche saldríamos, pero aun nos quedaba rato para ello, así que nos fuimos a nuestra habitación, a ver la televisión, estaban pasando harry Potter, y el prisionero de Azkaban, de tanto Emmanuel seguía con su trabajo, yo miraba la película.

Eran cerca de las 10 de la noche cuando decidimos salir los tres; Daniel, Emmanuel y yo, Estephano estaba cansado y prefería quedarse en casa. Los dos hermanos fueron a buscar taxi, Estephano me acompañó de mientras los otros dos volvían. La verdad es que la espera no fue corta, cuando al fin, el taxi aparcó delante de la puerta, era de lo mas pequeños, con una sola puerta. Con algo de esfuerzo entre, mis familiares, sentaron detrás conmigo. La silla tuvo que ir de copiloto. Queríamos que nos llevara la zona rosa... pero estaba demasiado lejos, el taxista lo único que quería era llegar a su casa, así que nos dejó en el metro bus. Allí tuvimos que esperar algo largo rato, no, no exagero, mas de media hora. Ya los tres estábamos impacientes, algo desesperados, apunto de subir a un taxi, cuando vimos que al fin llegaba ¡con avería! afortunadamente otro no tardó en llegar.


Estaba hambrienta desde el metro bus, observábamos donde bajar, el caso es que me hacían decidir a mi, yo la verdad me daba igual, asi que no había manera de decidirse. No recuerdo donde bajemos, lo que si recuerdo, es que buscábamos un bar, donde cenar personalmente, estaba hambrienta, pero esa noche había combate de box, contrincantes de México y Estados Unidos, ya podéis imaginar la gente que había, todos los bares, restaurantes y terrazas estaban a rebosar, algo parecido, cuando hay un Barça -Madrid aquí en España. Entremos en un pub, pero la música era de los años, 60 y 70 y aparte no había nadie, no, no exagero, solo estábamos, los empleados y nosotros, asi que mejor salimos de allá.

Volvimos a subir al taxi, que nos llevara a la zona rosa. Aunque la realidad, es que todos estábamos mal humorados, y deseábamos volver a casa. En la zona rosa, no cambiaba el ambiente seguía animado por esa lucha. Daniel quería cenar algo en esas paradas de comida rápida que había en la calle, personalmente la iba a liar, se me iba a caer toda la comida, ya sabéis, preferimos ir a lo seguro. Entremos en un Samborns. Me comí una especie de sandwich con pan redondo tostado de jamon dulce y queso. Eché un bocado a las Enchiladas Suizas que comía Daniel. Estábamos bien arrepentidos, de haber salido esa noche, felicitemos a Estephano, por la decisión de quedarse en casa. Salimos a la calle, en busca de lo tanto buscado, Exacto, una disco, pero con algo de ambiente claro, pero para eso seguimos dando vueltas...

En la próxima entrega, ya será el desenlace de esa aventura, que inició en plaza Cuicuilco, en el que espero que os guste.

 

Escrito: 03 de septiembre del 2013

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Viaje a México 2010; La llegada de Estephano

 

Ajusco: un brindis por la amistad

12 de noviembre del 2010, si guiamos en méxico, en ese viaje que hice con mi marido Emmanuel, para así, conocer a su familia, que ya era también la mía. Ya habían pasado 12 días, en el que cada día habíamos echo algo novedoso. Para recordar, él día antes, de ese 12 de noviembre, habíamos quedado con la familia de Linda, unos amigos de Emmanuel, pero al final por impuntualidades una cosa e otra no pudo ser. El caso es que como teniamos que ducharnos (ya que la ducha de la familia de Emmanuel andaba estropeada) fuimos en busca de un hotel, no tardemos en encontrar uno, que resulto ser una casa de citas... no nos fuimos no, aprovechemos bien el lugar...

A la mañana, como era costumbre, no nos levantemos muy tarde, escuchemos como sonaba el teléfono ¡era Estephano! (hermano de Emmanuel) habíamos pasado unos días también con él y su papá. Emmanuel corrió hablar con él "no puede venir mas días, dice que tiene mucho que estudiar" me informó mi marido. Baje la cabeza apenada. Esa mañana nos comimos el pastel, que no se probó el día anterior, sí, el mismo, el que compremos para llevar a casa de los Saules, personalmente, no me gusto mucho, por la fruta que llevaba dentro.



Eran las 12 del mediodía cuando el teléfono, volvió a sonar. Era Jaime, el papá de los hermanos Múñiz Alejandro "Estephano va con ustedes" toda la familia, nos pusimos muy contentos, esperábamos con anhelo su llegada. Estephano, vive en hidalgo con su papá, le caía un poco lejos, el Distrito Federal. Teníamos idea de que llegaría por la tarde, aun faltaban horas para ello. Fue un día tranquilo, estuvimos en casa, felices, esperando la llegada de Estephano.

A las 5 de la tarde, entró por la puerta, llegaba de lo más cansado. Se sentó en el sofá en el que todos nos pusimos hablar alegremente. Por la noche, Emmanuel cocinó unos bocadillos, con ayuda de sus hermanos, untados, con tomate y aceite, típicos de Cataluña. La mamá de ellos se acostó temprano, allí nos quedemos los 4 debatiendo si salir esa noche a tomar algo los cuatro o no. Estephano y Daniel, no les apetecía mucho salir, Emmanuel le daba igual, a mi personalmente me hacía ilusión, aprovechar esos últimos días al máximo, incluyendo una noche de fiesta, tal como era un viernes noche, pero podíamos bien, al día siguiente, ya que un sábado noche, era tan eficaz que un viernes noche.


Con los bocadillos ya echos, nos sentemos a comer, con un vaso de vino cada uno, nuestro trozo de pan, brindando, por esa noche, en el que los 4 volvíamos a estar juntos, para disfrutar de los días que quedaban. Fue un rato de lo mas bonito, hablando de diferentes cosas, diferentes temas, era algo nuevo y maravilloso para mi, eran mis cuñados, pero yo no los veo como tal, sino como los amigos que nunca tuve, así es, yo no los veia como simple familia de mi marido, sino como algo mas especial, una amistad sincera y abierta, en el que pronto me tendría que distanciar, que para nada, deseaba alejarme de allá.

Despues de cenar, nos sentemos en el sofá y así fue transcurriendo las horas, la noche, hablando y riendo, sin pudor ninguno, sentía que podía hablar de todo, que ellos me entenderían y comprenderían. Faltaba pocos días para volver a España, no quería marchar, no quería separarme de esos jóvenes, que tan agusto me hacían sentir, deseaba quedarme allí, volver a España a recoger cosas importantes para mí, la silla de motor, mi ordenador portatil, sino quedaba otra que volver, a mi tierra natal, meter a Daniel y Estephano, en esa maleta de equipaje, y llevarmelos conmigo a mi hogar, sí ese era mi deseo, estar con ellos siempre.

Era pasadas las 2 de la mañana, cuando nos acostemos a descansar.

Escrito: 03 de septiembre del 2013

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Viaje a México 2010; Plaza de Cuiculco

 

Ciudad de México: Plaza de Cuiculco

Nuestra idea era ir al bosque Chapultepek, los cuatro ya sabéis los 2 hermanos de Emmanuel, Daniel, Estephano, él y yo, pero el trafico, estaba a rebosar, tardaríamos tiempo a llegar, decidieron ir a plaza galería, pero el taxista recordó que estaba muy lejano, que nos llevaría a otra plaza, la plaza Cuiculco, que estaba mas cerca.

Quedé impresionada al comprobar que era tan igualita, que Plaza Loreto, de verdad, las mismas tiendas, los mismos restaurantes, claro está que eran distintos, pero estaban situados en los mismos sitios, con la diferencia que ese día no llovía, lucía el sol. Yo dudaba que no es. Había mucha gente, mexicanos, y no mexicanos, extranjeros, blanca y de color, pero eso no me impedía que yo siguiera con mi recuento de color de piel, ya sabéis para confirmar las palabras de mi conocida "solo el 10 por ciento de la población, de México es blanca, los demás son de piel oscura" yo seguía con mi recuento si esas palabras eran ciertas. Había un promotor, regalando, unas cajitas de cereal, acompañados de unas flores, se las regalaban a las mujeres, yo no fui menos.



Había diferentes puestos para comer, todos distintos... recorrimos varios en busca del manjar que nos apetecía. Personalmente me quedé con lo típico de Burguer King. Nos sentemos los cuatro juntos, en una de esas terrazas, donde el sol tocaba. Se estaba agusto, intercambiando pedacitos de los distintos manjares. Hablando sin que se nos acabaran los temas. Me sentía tan agusto con ellos, podía hablar de todo, sin necesidad de ocultar nada, entre chistes y risas. Nos levantemos del lugar, fuimos a por un café había una parada donde vendían al igual que los donuts o dones (en catalán dones sería mujeres) personalmente, me apoderé de una botellita, de café con leche, la verdad es que me gusto. Volvimos donde comimos, para tomarlo con calma y mas charlas...

No tardemos mucho mas, en marchar al Ajusco. Pero el día no acabó ahí, era Sábado, esa noche pensemos en salir, claro que aun era temprano para ello, por eso mismo volvimos a la casa, asta que llegara el momento de partir. Pero esa parte del día, lo seguiré, en otro relato, ya que hay novedades en el que complementaría un articulo completo.

Escrito: 03 de septiembre del 2013

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Viaje a México 2010: Noche de sorpresas

 

Casa de citas del Distrito Federal



Al rato de volver a Distrito Federal, cuando ya era de noche, las diez pasadas, Emmanuel, telefoneó a Linda. Nos hacía falta una ducha, el problema que teniamos es que la ducha de la casa del Distrito estaba estropeada, pensó que podriamos ducharnos en su casa, ya de paso veriamos al resto de la familia, todos amigos de Emmanuel y su familia.

 A la mañana, fuimos de compras, Daniel, se quedo con su abita en casa, haciendo la comida. El taxi, nos dejó en la puerta del supermercado, era otro distinto del primer día, pero también tenían, un carrito con motor, algo complicado de manejar cuando no se está acostumbrado. Lidia y Emmanuel avanzaban, yo intenta seguirles, pero se me iba la moto, hacia el otro lado, pero logré alcanzarles. Lidia, opinó que iría bien, que compraramos un pastel para llevar esa tarde que nos ajuntariamos con los Saules. Así lo hicimos, compremos uno de nata, con frutas por encima.
 
 
Habiamos quedado con Linda, esa tarde a las 6.30, aun quedaba tiempo, antes debiamos comer, y pasar un poco el tiempo, antes de salir. A las 17 horas, mas o menos, subimos al taxi, que nos llevaría al lugar indicado, que habiamos quedado con Linda, pero como era de esperar, el trafico no avanzaba con rapidez. Emmanuel telefoneó a Linda, en el que quedaron media hora mas tarde.
 


Nos bajemos del taxi, esperemos en la salida del metro, donde deberiamos encontrar a Linda. Emmanuel no se sentía muy seguro en esa zona, decía que por allí, se encontraban todos los bandarras. Mi marido, volvió a telefonear a Linda, en el que comunicó, que aun debía salir de la universidad, que estaba en medio de una clase, sin aviso se corto. Emmanuel, volvió a marcar, pero le salía apagado. Al rato el telefono sonó, Linda, diciendo que nos dirigieramos a casa de su hermana. Así lo hicimos. El barrio era de lo mas bajos, pero, aun así, no faltaba su rampita ¡yo encantadisima, con México!
 
 
Llamemos al timbre de la indicada, nos abrió la puerta un hombre, era el vigilante, indicando que Veronica (hermana de Linda) no se encontraba. Nosotros dimos las gracias, no alejemos, sin un rumbo fijo, no sabiamos que hacer. Emmanuel, estaba molesto, por tan poca puntualidad "podemos ir a un hotel a ducharnos, despues, vemos si han vuelto" sugerí, él le pareció buena idea, preguntemos por donde se encontraba un hotel economico, indicando que teniamos que ducharnos. Seguimos las instrucciones indicadas, condiciendonos, a un hotel, con letras coloradas y florescentes, la zona tampoco estaba muy iluminada que se dijera, solamente, por velas, sinceramente, era un hotel de lo más extraño. Vino un hombre a recibirnos, hablaba por telefono, donde escuchemos "3 perservativos y 3 chocolates para la habitacion 24" trabajo me costo no reirme ¿en que hotel se ofrecian presevativos? ¿seguro que aquello era un hotel? empezaba a dudarlo. Le seguimos, nos adentró a un garaje, donde por delante teniamos una escalera, de tanto la puerta de atrás se cerró. Subimos, con pastel incluido. Era una habitación sencilla pero bonita. Una cama de matrimonio, extra grande nos esperaba. A un lado, había una mesa redonda, y dos sillones, allí aparquemos el pastel. Enfrente una televisión de grandes pulgadas, nos daba la bienvenida. Tambien había un baño, pero no existía puerta, que lo separara de la habitación y el cristal de la ducha era transparente ¡eso mismo! ¡confirmado! ¡no era un hotel! ¡sino una casa de citas! o diciendo las cosas por su nombre ¡un puticlub!
 
 
Yo aproveché para ir al baño, antes de meterme a duchar. Emmanuel encendió la televisión ¡había 3 canales de puro porno! Nos sentemos a la cama a verlos, y pasó lo que tenía que pasar... ¡nos acabemos enrollando! ¡y de que manera! ¡el mejor enrolle, de todos! os lo explicaría pero realmente, no recuerdo bien, lo que si recuerdo, que hubo juegos, ojos vendados, penetración por atrás, recuerden el dicho "Si no se puede por delante, se puede por detrás" ufff la verdad es que fue increible.
 
 

Entremos en la ducha, había un espacio para sentarse, pero me resbalaba toda, así que no quedo otra que ducharme en pie. Me sujeté a Emmanuel, de mientras él me enjabonaba y lavaba limpiamente, yo me dedique de las partes mas intimas. Efectivamente, después le toco a él, en el que de nuevo me aguanté a Emmanuel. Nos vestimos y preparemos, dudando de que más hacer, si volver con los Saules o no. Al final nos decidimos en acabar esa velada en pareja, él y yo solos. Subimos a un taxi, yendo a Plaza  Galerias, en busca de algun lugar para cenar, el problema es que era cerca de medianoche, en todos los lugares, ya andaban cerrando. El aire era frío y  no encontrábamos lugar donde cenar. Por suerte, hubo uno que nos abrió las puertas.... A Emmanuel, se le ilumimaron  ojos, al ver, a las camareras, en minifalda, con gran pechera, y en patines. Cenemos comentando lo de la casa de citas, tomando de tanto en tanto, nuestra Coca-cola  light. Cerca de las dos de la mañana, salimos en busca de un taxi, que estuviera dispuesto a llevarnos al ajusco, tan lejano y desconocido lugar. En principio el primer taxi, negó lo pedido, pero otro lo escucho, por él no hubo problema, claro que la silla de ruedas, se vino detrás conmigo, asta llegar al ajusco, en el que no tardemos, en acostarnos, en cuanto paguemos al taxista su correspondido.

Escrito: 03 de septiembre del 2013

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