lunes, 14 de septiembre de 2020

Diario personal: De nuevo de paseo con la palomita

 


Hacía días que no sacábamos una nuestra mascota, a nuestra Palomita al exterior, a que le diera un poco el sol, a que le entrara vitamina D en su cuerpo, por esa razón decidimos sacarla al parque que hay al lado de casa, el problema era el como atraparla, ya que una vez que echaba a correr, problemas teníamos para pillarla, es muy escurridiza...

Emmanuel se le ocurrió atarle un cordón largo en su patita, así poder cogerla con facilidad, realmente era una gran idea, así mismo lo hicimos, yo salí andando, con el caminador, de esa forma nos dirigimos a ese lugar de tan pocos pasos de casa. El bichito, no tardo en corretear por ese terreno arenal, nosotros la observábamos con los ojos bien abiertos, atentos a cualquier peligro que la pudiera acechar, el principal, eran las gabiotas, en un pueblo costero como es Palamós, abundan siempre al acecho de algún animal mas vulnerable como era el caso de nuestra palomita.



Como no era de extrañar, lo complicado fue atraparla para volver a casa, sí tenía su cordón, pero al pisarlo, no le mantuvo, se le salió, el bichito no tardo en correr, en esconderse, en los lugares mas complicados, como siempre la gente pendiente, observando sin pestañear la persecución. Por suerte Emmanuel la atrapo, aunque para eso sus carreras se echó por el parque.

Escrito: 04 de julio del 2013

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Diario personal: De paseo con la palomita

 

Octubre 2010

Ya hacía 15 días que teníamos a la palomita y Emmanuel me informó que sería necesario que le diera el sol, sino sus huesos iría a la baja, se le podían fracturar mas. Decidimos, sacarla a pasear, para ello, para que le diera el sol. Decidimos llevarla a un parque que está pegando con la casa, y por ello, yo no iría con mi silla, sino en andador...

Teníamos el dilema de como llevar a la palomita, de como sacarle al sol, pero se nos ocurrió en su cajita, yo la empujaría con el andador. Realmente, era una buena idea y novedosa. Recuerdo que el bichito, al iniciar ese viaje, estaba acurrucado en su cajita, asustado como diciendo "¡ai que me van hacer!"



Hacía un día ventoso, pero soleado, me costaba llevar la cajita por la misma ventolera, pero lo logré lleguemos al parque. Emmanuel dejó ir al bichito, para que corriera, realmente parecía como vigilar un bebe, debíamos tener 1000 ojos. Eso que tenía espacio para ir y correr, pero no, se alejaba a lo mas peligro, exacto la carretera. No era el único peligro, ya que desde que la palomita toco el suelo, varias gabiotas no tardaron en ponerse al acecho, para atraparla cuando tuvieran oportunidad. Sinceramente era tener el corazón encogido, por el temor de que le pasará algo malo.

Con el viento la caja de cartón voló, asta el otro extremo, que un padre se le acercó. Emmanuel se le acercó, pero ya fue demasiado tarde, le había dado tal patada a la caja, que la había desmontando.




Ahí no se acabó nuestra aventura... ya que lo complicado llegaba a la hora de atrapar a la palomita. Es un ave muy inquieto, no se deja atrapar tan fácilmente... comenzaba avanzar con velocidad, haciendo muy difícil atraparla. Ya os podéis imaginar el animal, de un lado para otro, Emmanuel detrás. Eso no es lo peor, sino que la gente miraba, e ignoraba que era nuestra, a sus ojos, era como un niño deseando atrapar al animal... Emmanuel se sentía avergonzado por la situación. Tiempo pasó, pero la atrapó, como la caja estaba destruida, la fue a llevar a casa, dejándome a mi en el parque, después con el bichito a salvo, volvió a por mi, y con mi andador y su compañía volvimos a casa.

Escrito: 04 de julio del 2013

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Diario personal: La palomita

 


Estábamos a principios de octubre, yo estaba trabajando, ya sabéis en la venta del cupón. Como hacía calor, me encontraba bajo un toldo, en el que para nuestra sorpresa nos encontremos una palomita, sí, sí, estaba acurrucada, en el suelo, por más que nos acercábamos no se movía de lugar. Pronto entendimos que estaba herida "pobre animal morirá pronto" hablaba la gente que la miraban sentenciándola a muerte.

Emmanuel, la sostuvo en sus brazos, el animal, no intentó huir, mas bien, se acurrucó mas. La llevemos a nuestra casa. Estaba claro, que algo le pasaba. Mi marido, le echó un vistazo, descubrió, que tenía una herida en una de sus alas. Emmanuel trabajo en una veterinaria, así, que entendió, que su alita estaba rota, no dudo, en curarla en la propia casa, pero andábamos bien escasos de todo lo necesario, tuvo que improvisar con lo que tuviéramos...



Algo que me llamo la atención, es que antes de curarla, le tapó su cabeza con un calcetín "así no se pondrá nerviosa" era cierto el animal, estaba mas tranquilo de esa forma, que no veía todo lo que ocurría. Algo ayudé cuando Emmanuel necesitaba de alguien, para que cortara esparadrapo, y celo o durex, pero antes, le puso una maderita, en su alita, atada con mucha cinta micropore para así inmovilizar su alita, que no la moviera.

Tardemos algo de tiempo, pero al final hubo un buen resultado, claro que era temprano, para saber si sobreviviría, Emmanuel me mentalizaba para que estuviera preparada por si por la mañana no amanecía con vida. Pero ambos teníamos el deseo y la esperanza de que sobreviviera. Emmanuel preparó una caja de cartón, con varias capas de papel de periodico dentro. Yo fui esparciendo por el suelo migas de pan, ¡se las comía! la palomita tenía hambre. Después Emmanuel, la metió en la caja, allí, el bichito se quedó tranquilo.



Esa noche personalmente no dormí tranquila, por el temor, que la palomita, no sobreviviera. Para nuestra sorpresa y también alegría, el bichito seguía con nosotros, asustado eso sí, pero vivo.

 

Escrito: 04 de julio del 2013

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Diario personal: Acosador juvenil

 


Durante un tiempo, viví con miedo en mi propia casa, en mi propio comedor, ¿por qué? un chico de 15 años, se asomaban en la a la Ventana, si estaba cerrada la persiana, la abría, se me quedaba mirando fijamente. De nada servia, que le gritará que se fuera. Más bien ese echo, le animaba a seguir igual, a seguir allí, sin sacar la vista a mi intimidad, de mi hogar. Cuando Emmanuel estaba conmigo, corría, salía de casa, para atraparle, pero ya era demasiado tarde, ya que el chico desaparecía. Varias veces fueron igual. Yo temía quedarme en soledad, por la llegada de ese individuo de solo 15 años.

En una ocasión, me encontraba en soledad, en el comedor de mi casa, Emmanuel había salido, yo estaba tan feliz viendo la televisión, cuando el chico apareció. Me miraba fijamente, yo nerviosa, le grite que se fuera, varias veces, pero él seguía allá, riendo a carcajada por mi desesperación, no sabía que hacer, la impotencia podía conmigo, no podía evitar mostrárselo al chico, fue mi error, ya que eso le animaba. Así que decidí relajarme, y no hacerle caso. El chico, empezó a llamar con fuerza al cristal, entre gritos. Trabajo me costaba mantener la calma ¡pero funciono! ¡el chico se arto, y marcho! Aunque al día siguiente allí volvía.



Esta historia ya no duró mucho mas, ya que un día, en pleno acoso, llamemos a la policía. El chico no se lo creía, no hacía más que burlarse entre gritos y risas. Como era de esperar el chico echó a correr, antes que llegaran los agentes. Emmanuel fue detrás de él con el móvil en mano, hablando con la justicia. El adolescente no se creía nada, seguía con sus gritos y burlas, asta que se encontró de frente a la policía que le esperaba. Esa sonrisa se le borro, y a mi se me dibujo, cuando Emmanuel me lo explicó. Los agentes hablaron con el acosador juvenil, y preguntaron, para poner denuncia ¡tampoco era para ponerle denuncia! yo solo quería que le asustaran un poco. Y sí lo consiguieron, porque ya no ha vuelto a visitar nuestra ventana mas.

Escrito: 04 de julio del 2013

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Diario personal: Familia a comer

 


Ya hacía 9 meses que viviamos en el piso que actualmente estamos, y la familia, a lo que a mis tias se refiere, aun no lo habían visto, ya por temas de trabajo y cosas hacer, así que un día de agosto, quedemos para que lo conocieran, y ya se quedarían a comer, en el que emmanuel, haría una comida mexicana.

Era un martes cuando, cerca de las 2 de la tarde, llamaron al timbre, y entraron 3 de mis tias, hermanas de mi madre, 1 de ellas, era Neus la madre de los mellizos y Mar, que obviamente, llegó con sus 3 hijos.



Nos sentemos a la mesa a comer. Emmanuel preparó unas alubias negras, con algo de picante, y quesitos en ellas. Yo no soy muy amante de la legumbre, `pero realmente esa vez, me gusto, y no fui la única, las demás fue igual, alguna le gusto el picante, y otras no tanto, pero se puede decir que fue un exitó, asta repitieron y todo.

Después de quedar satisfechos y tomar el cafecito, nos sentemos en el sofá. El timbre sonó dando la bienvenida a mi madre y mi hermana, que decidieron hacernos una visita. Entre todas las hermanas se pusieron hablar, los niños, correteaban y jugaban en el suelo. Nosotros les pusimos el video de nuestra boda, que aun no habían visto.



Eran cerca de las 5 de la tarde, cuando Neus, empezó a encontrarse mal, y los niños no ayudaban precisamente, así que decidimos salir, con todos ellos, a pasear (incluida mi hermana) en primera, fuimos a una plaza, que hay cerca de donde vivimos, pero se me ocurrió que aprovechando que estábamos en la calle, y el extra de agosto se sorteaba esa noche (la lotería que vendo) se nos ocurrió que podíamos ir al paseo, allí también había columpios para los niños, y yo podría trabajar un poco.

Empezó el primer problema, Ana se negaba ir al paseo, y Mar, que iba donde iba Ana, también se negó a ir "si no quieres venir, no vengas, vete a casa y ya esta" le dije a Ana (mi hermana) Mar acabó en mis piernas, la sujeté con fuerzas y arranqué con potencia ¿por qué tanta carrera? porque como Ana se negó a ir, Mar, fue del mismo modo, y viendo que la ponían en mis piernas, hincho a llorar, y la casa estaba al lado, temía que su madre la escuchara, saliera, entonces si que ya no habría forma, de sacarla. Por suerte no la escuchó, ya lo suficiente lejos, para que no la pudieran escuchar, la deje en el suelo, en el que mi otra tía la cogió en brazos, todos juntos íbamos al paseo  del pueblo (mi hermana bien enfadada) los mellizos quejándose, en el que comencé a cantar para ellos, ya sabéis "vamos de paseo..." ellos hacían el "pi, pi, pi"

Al llegar al paseo, ya los niños se relajaron, aunque querían ir cerca del agua, dentro de la playa, y allá los acompañaron, mis tías. Emmanuel y yo, nos quedemos por el paseo, sentados en un banco, esperando a ver si vendía algo mas, por fortuna, hubo suerte, alguno me compraron. Mis tías y mis primos, tardaron algo en llegar Joel, se había mojado todo el traje,con el agua, así que decidimos ya volver a casa, pero antes se detuvieron, en una mesa, donde niños y niñas, pintaban hacían manualidades, y Mar no fue menos. Al ratito, sí, ya volvimos a casa.

Escrito: 04 de julio del 2013

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Diario personal: Cuidando a mellizos

 



Sí, si como bien dice el titulo de este nuevo relato, en ese día cuidemos de mis primos de un año y medio de edad, mellizos. Todo empezó, cuando su madre, apareció esa mañana, preguntando si nos podíamos quedar con ellos, y su hija de 4 años, de mientras ella, hacía unos pocos de recados. Nosotros no vimos inconveniente de ese echo, y aceptemos, aprovecharíamos para ir al supermercado hacer unas comprar, ¿por qué negarlo? me hacía gracia ir con ellos, así iría practicando, para cuando me toque ser mamá.

Nuestra idea era la siguiente: subir a mis rodillas a Mar (la hermana de 4 años de los mellizos) yo llevando la silla de motor, Emmanuel llevando el cochecito de los mellizos. Pero fue empezar el recorrido de esta forma, y Mar empezó a llorar, que quería ir con su madre... El berrinche se le hubiese pasado pronto, si no hubiese visto a su madre, que viendola llorando, la cogió en brazos, ya claro, ya la niña, no había quien la despegara de ella. Madre e hija marcharon, nosotros nos quedemos con los más pequeños, y sus peluches, Aitor; un elefante, y Joel; un perro, que en menos que nos dimos cuenta, el perrito ya estaba en medio de la acera, nosotros a cierta distancia por delante. Fui consciente, por pura casualidad, aun suerte de ello, porque sin esos muñecos, ellos no saben dormir. Se lo entreguemos, pero en todo el trayecto, fueron visitando el suelo varias veces, así que opte, por sostenerlos en mi falda, de tanto cantando para distraerlas, y dejaran de quejarse.



No podía faltar la mirada de quien nos encontraban, una mirada y alguno dijo: "¡hay pobre chico, la mujer discapacitada, y encima mellizos!" yo me sentía contenta por poder tener la oportunidad de tener esa oportunidad, de poder fijarme de como moverme, espabilarme, ante esos dos revoltosos... Entremos en un gran supermercado, del pueblo en cada parada que hacíamos los niños se quejaban e iniciaban a llorar, les entregué sus peluches, pero en poco volvían a estar en el suelo, así que nada, de nuevo esos animales conmigo. Los lloros y protestas aumentaron, el deseo de atrapar todo lo que había a su paso, nació, exacto, el pasillo de las patatas de bolsa, ganchitos, golosinas... les abrí, una bolsa, solo necesitaban el código en caja, de mientras que fueran comiendo, o en otras palabras distrayéndose, de tanto Emmanuel y yo acabábamos de comprar. No, no les di la bolsa a ellos, porque sino adiós ganchitos, no precisamente en su boca... la sostuve en mi mano libre, cuando empezaban a protestar les daba uno a cada uno, el problema es que en segundos acababan, pero nada, a protestar un poco se ha dicho.

Al salir nos encontremos con mi jefe, que como habíamos quedado, me iba a entregar más números del extra de Agosto. Emmanuel no se le ocurrió nada mejor, que decirle, que eran nuestros hijos, yo no tardé en rectificar la realidad. No tardemos en marchar, en el mismo recorrido a nuestra casa. Los peques no tardaron en dormirse, con sus peluches en mano. Fue cerrar la puerta de casa, llamaron al timbre, Mar y su madre, ya habían llegado. Sinceramente la experiencia, había valido la pena.

Escrito: 04 de julio del 2013

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Diario personal: ¡¡¡Boda!!!

 


Hoy 2 de Julio del 2013, hacemos el tercer aniversario de casados, por ello y a pesar que falte todavía, para explicar nuestro noviazgo, aquí os expongo el articulo, de nuestro desenlace, nuestra boda... Deseo que les guste :D

2 de Julio, es un día bien especial, porque dijimos adiós a nuestro noviazgo, para dar la bienvenida, a la vida del matrimonio. Fue por el juzgado, algo muy personal; mis padres, (aun así mi padre estaba convencida que no vendría porque trabajaba) hermana, abuelos, padrinos, y ya... era un viernes, realmente nosotros queríamos algo bien sencillo, solo las personas necesarias.

Para ese día, lo pille, como un día personal, es decir libre de trabajo, desde que abrimos los ojos esa mañana, todo era un sinfín de nervios incontrolables, el estomago encogido, sueño entrecortado, es que... ¡Uno no se casa cada día!



Nos levantemos temprano, aun y así, nos faltaba tiempo, que salimos deprisa y corriendo, porque se nos echaba el tiempo encima. Era el día que menos quería encontrarme clientela, pero sabéis eso de... ¿contra menos quieres, mas pasa? pues eso... suerte, que no fueron muchos, pero aun y así no fui sincera, prefería que nadie lo supiera, porque la gente habla mucho sin saber, y aun no eran del todo amigables con aquel que en pocos momentos sería mi marido.

Lleguemos al juzgado, mis padres y hermana llegaban al mismo tiempo, Emmanuel y yo, no podíamos pensar con claridad solo eramos nervios. Entro el juez ¡conocía a mi padre! nos hizo pasar, era bien guason, no dejaba de meterse con nosotros, pese todos los nervios que teníamos encima, aunque tengo que admitir, que gracias a él, hizo el ambiente menos tenso más divertido. La ceremonia no duró mucho, media hora más o menos. Después nos caminemos a un bar llamado Topi's, que son amigos de mis padres, nos conocen desde siempre en el que hicimos un poco de pica pica, entre fotos, risas y charlas. De mientras mi hermana Ana, izo un vídeo, como ella de presentadora, sinceramente, la que mejor quedó.



A las dos de la tarde, ya estábamos en casa, Emmanuel, se preparó para ir al médico, que tenía visita esa tarde en la capital le llevaron los padrinos de la boda. Yo le esperé en casa de mis padres. Esa noche la verdad, que todos nos daba las indirectas, que nos tocaba una noche especial, como era la noche de bodas pero la verdad, ambos andábamos muy cansados, en cuanto pillemos la cama, nos quedemos bien dormidos jeje.

Escrito: 02 de julio del 2012

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Diario personal: A la playa

 



Tras la boda el día 2 de Julio, como ya hable en su momento, fue algo muy privado, y sencillo, iniciemos lo que se llamaba la vida de casados, que en mi parecer es muy igual a la vida de ajuntados, no se diferencia en nada. Teníamos todo un verano por delante, días de calor, que reclamaban ir a la playa.

Así nos dejemos llevar, yendo a la playa de Palamós, al principio de esta, donde se encuentra la madera asta el agua, de esta forma desembarquemos, dejando la silla motora en la madera, no tardo en llegar, una mujer que iba en caminador, que por culpa de mi silla, no podía pasar. Emmanuel la aparto un poco.

Julio 2010



Paso a pasito, lleguemos al agua, con el flotador, en mi cintura, me sumergí en ella, estaba fría, me costo algo acostumbrarme, en el que empece a mover mis brazos y piernas, para que mis músculos hicieran igual, hacerles trabajar, Emmanuel se alejó a nadar por su lado, yo empecé a nadar intranquila escuchando como el flotador, andaba pinchado. Emmanuel se acercó y juntos salimos del agua, con dificultad, ya que la presión del agua nos arrastraba. Caí, sin lastimarme. pero lo mas indignante y sorprendente, es que nadie, se acercó ayudarnos, ni tampoco disponíamos de los de la Cruz Roja con esas sillas para discapacitados, tuvimos que valernos por nosotros mismos.

Julio 2010



Me senté en la arena, Emmanuel se acercó a una tienda de los alrededores para encontrar otro flotador, no tardó en llegar con él, me lo situó, de nuevo a nadar, largo rato, ya tranquila sabiendo, que el peligro ya había pasado, así que Emmanuel, se alejó también con sus nados, bien alejados de la costa. Por mi parte intentaba hacer rehabilitación dentro del agua, ya sabéis, caminar por la arena, mover brazos y piernas, con intensidad, largo rato, ya una vez que notaba que mis dientes rechinaban a causa del frío, ya hacia la arena, con la misma maniobra que la anterior, solo que esta vez, el esposo de la mujer en andador, ayudo a Emmanuel, a circularme a toalla. Ambos nos tumbemos allá, cerrando los ojos, durmiéndonos, al despertar, y comprobar, que las horas ya habían pasado, vestirnos, regresar a nuestro hogar.

Escrito: 04 de julio del 2013

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Diario personal: Cavallos

 

Mayo 2010

Era algo que teníamos pendiente, Emmanuel, si que había visto y estado con caballos, en México, su padre tenía, montaba en ellos, aparte se entendía muy bien con ellos, a veces los domaba. Desde que llegó a España, todo aquello había acabado, la verdad, le gustaba la idea de volver a ver a esos animales, y poder gozar de su compañía, yo sinceramente, me hacía gracia de toparme frente a frente con un animal de ese tamaño...

No hacía falta ir muy lejos, Vallo-brega a cinco minutos en bus de Palamós, había un grupo que lo realizaban, no tardemos en ir para allá, en un día de mis vacaciones. Si os digo que fue súper fácil encontrarlo, os mentiría, eso que es un pueblo pequeño, la mayoría es verde, ¿Os creeréis si os digo que nos perdimos? Sí, sí, eso que telefoneemos al sitio, varias veces, y nos indicaban, nos esperaban para ir a cabalgar en grupo, pero no había manera de hallarlo. Pasemos por la misma farmacia 3 o 4 veces, el pobre farmacéutico ya estaría harto de encontrarnos.

Mayo 2010



Había perdido la esperanza la verdad, ya había dicho a Emmanuel, que media vuelta, y mejor volver, él también se estaba dando por vencido, cuando sin aviso encontremos el cartel indicado "Can Rigau" ¡al fin lo encontremos! todo se veía solitario asta que salió un chico, a darnos la bienvenida "os hemos estado esperando, pero tardabais mucho, ya han salido" ya ni modo ¡se acabó en montar a caballo! pero nos dejaron, contemplarlos, tocarlos, asta que nos cansáramos. Sinceramente, da impacto, ver ese peazo bicho ¡peazos ojos! ¡peazos pestañas! los acariciaba con temor. Emmanuel les dió crousant de chocolate, na un poquito, pero ellos ya le cogieron el gustillo. Yo estaba de pie agarrada a la madera, el caballo, olió mi mano, y empezó a la merla, yo creé que me la devoraba, no exagero, me di un gran susto, de tanto, otro caballo mas pequeño me daba cabezazos en mi trasero, como un saludo.

Mayo 2010



Después de ese sobresalto, no me separé de Emmanuel, ya no gozaba a quedarme sola con ellos, los fui acariciando y saludando con mas tranquilidad. Otros se encontraban en cuadras, con un cartel de no tocar, supongo que eran mas salvajes.... Tardemos en encontrar el lugar, pero la espera valió la pena, ahora a la espera de poderles cabalgar...

Escrito: 04 de julio del 2013

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Carta de despedida de un drogadicto a su mejor amiga

  Soy al primero, que me está partiendo el alma, estas líneas, pero es necesario, te escribo para despedirme de ti, mi mejor amiga… Cuando e...