martes, 8 de septiembre de 2020

Diario personal: Fiesta de mis 18 años

 


18 de junio del 2005. Ya habían pasado 10 días de mi décimo octavo cumpleaños . Esa noche saldría a celebrarlo, estaba llena ilusión, contando las horas para que llegara el momento. Ese momento de celebrar mi mayoría de edad. Esa cena ya reservada, después bailar, bailar hacer el loco asta las 4 de la mañana, que era el limite que me dejaban volver a casa, tiempo suficiente, para cumplir mis espectativas.

 A las 22.30, ya me encontraba en el lugar indicado, delante de la pizzería donde tenía la reserva, Neus, Pere (mis tios) con unos amigos esperábamos que llegarán mis primas sus parejas y unos amigos… 22.30 -22.45 -23.00 –Sí media hora mas tarde llegaron ¡y en moto! Cuando siempre iban en coche, solo una de mis primas iba en coche. A causa de la tardanza al llegar al sitio no tenían lugar, tuvimos que esperar… en fin que entre una aba y una col, empecemos a sentarnos a las 23.30 pasadas. Cenemos me dieron el regalo un mp3 nos acababan de servir el chupito, cuando ya nos mandaban prisa porque ya cerraban.



 Eran la 1 de la mañana cuando nos encontrábamos en la calle, en busca de ese pub o discoteca, para mover el esqueleto, para disfrutar de esos 18 como era debido, con esa idea, esa ilusión, entremos a una disco, que se le veía animada, demasiado animada que no se podía ni entrar, así que quedaba descartada. Seguimos buscando pero no encontrábamos lo esperado, acabemos entrando en un pub con 4 gatos, allí nos quedamos.



Eran las 01.30 cuando ya me vi subida en el coche de mi prima, para volver a casa, ya que mi prima, a las 3 de la mañana había quedado para asistir a otra fiesta… a las 02.00 ya estaba en mi casa ¡eso que les avise 3 semanas antes! ¡¡¡no quedéis con nadie ese día!!! Ya os podéis imaginar como me sentí… Tendría que ha ver sido uno de mis días mas felices, realmente fue, uno de los mas decepcionantes y frustrantes….

Escrito: 23 de julio del 2012

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Diario personal: Mis 18 años

 


8 de junio del 2005, cumplia los 18 años, mi mayoría de edad, una edad importante que días mas tarde iba a celebrarlo por todo lo alto con mis primas y sus parejas. Ese día debía ir a hacer mis practicas de comercio y marqueting, en rehabilitación, en el que sorprendí a tod@s los fisiosterapeutas por mi cumpleaños.

Estaba en recepción de la zona de rehabilitación, cuando tuve que ir al baño, como era costumbre fui a uno que estaba en una sala de rehabilitación. Como sabía que el cerrojo iba fuerte, decidí no cerrar con este, me acerqué al W.C. que estaba adaptado con sus barras. Me encontraba con los pantalones bajados, cuando un hombre entro.



- Uiii lo siento, lo siento –dijo y cerró de inmediato. Yo seguí quitándome de cintura para abajo, pero la puerta se volvió abrir, otro hombre se disponía a entrar.

- Uiii lo siento –volvió a salir dejando la puerta cerrada, yo por mas que intentaba relajarme, no podía asi ke me senté en mi silla, arriesgándome, cerré la puerta con cerrojo, no me costo cerrarla, así que pensé que no me costaría abrir. ¡Que equivocada estaba! Una vez que terminé de hacer mi necesidad, me dispose a salir, pero ¡no podía quitar el cerrojo! Desde fuera la gente me indicaba, pero estaba demasiado fuerte ¡no podía! Recuerdo que pensé "genial, hace un año encerrada en el instituto y hoy de nuevo mi cumpleaños encerrada en un baño" Por suerte gracias a la gente de fuera se logró abrir la puerta, pero un buen susto me di…



Una semana después, un viernes, estaba yo en las practicas, ese día los fisios tenían reunión en la última hora, así que mi fisio, no venía a por mi para que le ayudará. Pero ese viernes sin saber porque sí que lo hizo. Yo me quedé extrañada pero no dije nada. Al llegar a la sala indicada… ¡Sorpresa! Todos los fisios estaban allá ¡me habían preparado una fiesta por mi decimo octavo cumpleaños! Comida, bebida… ¡regalos! Me regalaron un bolso, y un reloj, me emocioné esa es la verdad jeje. Pero aun hubo algo mejor, ¡¡¡¡ese día me trajeron mi primera silla de motor!!! ¡¡¡Al fin!!! ¡¡¡mi libertad!!!!

Escrito: 16 de julio del 2012

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Diario personal: Una anecdota que contar...

 


Así es, es lo que hoy os voy a contar, una anécdota que me ocurrió con 17 años. Todo empezó, cuando le dije a mi tía Neus (año y 9 meses mayor que yo) y su pareja, que me gustaría tener novio. Era consciente que muchos de mis compañeros ya tenían o habían tenido, y a mi también me gustaba la idea de tener. Se tomaron mis palabras a rajatabla.


Se les metió en la cabeza, ajuntarme con un chico, que conocía desde la primaria, que realmente como amigo muy bien, pero ¿como algo mas? Realmente no me atraía. Así se lo mencione a mi tía y su pareja, pero ellos ni caso, emperrados en ajuntarnos; nos hacían sentar juntos en el cine, ellos iban animando para que él me cogiera la mano, nos encerraban en el coche, echaban indirectas… Una tarde me llamo Neus..., si quería ir a dormir a su casa y la de su pareja. Yo no tenía nada mejor que hacer así que acepte. Cual fue mi sorpresa, que al llegar a su casa, también estaba mi primo (de 10 años por ese entonces) y el chico con el que me querían ajuntar "bueno se quedará a cenar después se irá" pensé, pero estaba equivocada ¡él también se quedaba a dormir! Sería muy descarado pensar que dormiría en el sofá, ya que solo tenían una habitación de invitados. - Chicos tendréis que dormir en el mismo colchon los dos, porque no tenemos mantas suficientes –hablo mi tía. - Bueno que mi primo se ponga en medio –opiné. - No, tu primo, se pondrá a un lado, vosotros dormiréis juntos –dijeron ellos. Mi primo fue el primero que se acostó, nosotros nos quedemos jugando al Monopoli.



Eran las 2 de la mañana, cuando iniciemos el camino a la cama. Pude observar, como mi primo dormía en el centro "bueno al menos se han apiadado de mi" Puede sonar infantil, pero poco pude dormir, por los nervios de la situación. Mi mente empezó a pensar… a mi no me gustaba el chico, pero quizás yo si que le gustaba a él, por eso ellos hacían lo que hacían. - Al final no os salisteis con la vuestra, me puse en medio –rió mi primo. - Ah ya lo volveremos a intentar en otra ocasión –hablo mi tia con tranquilidad una sonrisa se le dibujo en sus labios. Eso a mi me dio mucho coraje, pocos días después hable con ellos, preguntándoles, si sabían si el chico sentía algo por mí, pero su respuesta fue negativa. Ya os podéis imaginar cual fueron mis palabras, exacto, que si ¿ellos sabían si él sentía algo por mi? La respuesta fue negativa, cuando le preguntaron, sí, les dije que se enteraran si el chico sentía algo por mi o no, para que dejaran ya su juego si la respuesta era negativa. ¿Cuál fue la respuesta? Ambos sentíamos lo mismo, simple amistad. Así que… tantos intentos, de nada sirvieron.

Escrito: 12 de junio del 2012

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Diario personal: Las practicas de Comercio y Marketing

 



Como ya sabéis acabada la secundaria, hice un modulo de grado medio de comercio y Marketing. El curso era de teoría y práctica con empresas que el profesorado ya hablaban con ellas para que nos aceptaran esas horas. En mi caso decidieron, aparcar las prácticas para un curso después, cuando ya las clases estuvieran acabadas, así, no tendría más preocupación que las practicas (no era la única algunos compañeros, les hicieron igual)

 

Tenía que haber empezado en septiembre, pero mis profesores no me llamaban. Hasta el día 24 de enero,  las inicié, en el hospital de Palamós (mi pueblo) Recuerdo bien que hacía un día de lluvia, viento y mucho frío. Ese primer día, fue muy bien, algo lioso, pero normal, los primeros días siempre son igual, al menos eso creo. En principio tenían que haberme puesto en contabilidad, pero como estaban cerrando libro, me situaron en centralita, atendiendo las llamadas. Tenía muy buenas compañeras, que me explicaban y enseñaban, y me dejaban colaborar, pero un día sin aviso, me lo negaron <<por nosotras te dejaríamos, estamos contentas contigo, pero tenemos ordenes de la jefa que no te dejemos hacer nada, solo mirar



Aquello era un aburrimiento total, cuatro horas sin hacer nada, solo mirar. A menudo iba hablar con mi “jefa” pero nunca la encontraba cuando lo hacía me daba largas. En fin que me queje a mis profesores, ellos me reducieron las horas, de 4 a 2 y me confesaron "desde el verano, que íbamos detrás de ellos, para ver, si te aceptaban en las practicas, pero siempre nos daban largas, hasta que nos pusimos serios “¿la quieren aquí o no? Sino buscamos otro sitio y listo” entonces ellos aceptaron aunque no muy convencidos" Escuchado eso, estaba claro lo que estaba pasando, que no me querían allí.


Mis profesores hablaron con ellos, mi jefa dio los siguientes motivos, por los que no me querían allí.
1. Tartamudeaba
2. Me reia al teléfono.
3. La silla de ruedas de ruedas (según ellos debía ir con caminador)



La primera y la segunda vale, porque a causa de los nervios me rio sin razón y tartamudeo un poco… ¿pero la silla de ruedas? ¿Qué tenía que ver? ¿ha ellos que les importaba si iba sentada o de pie? Hable con mi fisioterapeuta de ese entonces, que me conocía desde bebe, ella mejor que nadie, conocía hasta donde podía llegar. Sus palabras "eso es una tontería ¿Por qué tienes que ir con el caminador si tu, estas mucho más segura, y tienes mejor estabilidad sentada que de pie?" Es lo que pensaba yo, me sentía mucho más tranquila cuando mi fisioterapeuta me lo confirmó.


Mi fisio, hablo con mi jefa de prácticas, volví a las cuatro horas, pero en la zona de rehabilitación, donde muchos me conocen desde bien niña. Mi doctora de toda la vida me mando con la logopeda, para así controlar esos nervios, en el que personalmente me ayudo bastante. Empezaba a las 9, donde empezaba con la rehabilitación, a las 10, empezaban mis practicas en la recepción de rehabilitación. Allá atendía a los pacientes que llegaban, atendía el teléfono, incluso realizaba alguna llamada. Una hora a la semana, los miércoles para ser exactos, de 10.30 a 11.30 visitaba a la logopeda. De lunes a jueves a las 12, venía a por mi, mi fisió, le ayudaba a meter datos en el ordenador, hasta la una y media pasadas, que ella marchaba a comer, yo también, a mi casa, hasta el día siguiente. Al final nunca llegue a contabilidad, pero aprendí mucho, con mis fisioterapeutas y recepcionistas. Aprendí mucho más en ese mes, que no en los tres meses que no hice más que mirar.

Escrito: 06 de junio del 2012

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Diario personal: Encerrada en el instituto

 


Esta vez os explicaré un hecho que me ocurrió, se puede decir que como una anécdota. Era 8 de junio. Mi cumpleaños, 17 para ser exactos faltaba tan poco para acabar las clases, para terminar el modulo de grado medio de Comercio y Marqueting. Teníamos que hacer un trabajo, mejor dicho, teníamos que haberlo entregado, era en grupos, y ninguno lo hizo. Ya os podéis imaginar la profesora estaba que echaba chispas, por eso mismo, esa tarde, tuve que volver a clase, acabar el trabajo, ya que nadie de mi grupo podía. Allí me encontré con demás chicos de mi clase, de los otros grupos haciendo su parte del trabajo.



Como era costumbre, fui la ultima en terminar, no me quedó otro remedio que quedarme en soledad en la clase, acabando lo empezado, pero antes les dije a mis compañeros "decirle al conserje, que cuando se vaya, me venga avisar" ellos no pusieron problema. El tiempo pasaba, ya era cerca de las 8 de la tarde, y me extrañaba que mis familiares aun no vinieran por mí, bueno ni mi familia, ni el conserje, pero bueno seguí trabajando.



Sin aviso la puerta se abrió, pensé que ya venían a por mí, pero no, bueno… si pero no, era la mujer de la limpieza, se extrañó que estuviera allí, y me dijo que sí, que ya tenía que marchar, que allí, no quedaba nadie ¡ni el conserje! Me acompañó, el dilema que teníamos, que la puerta del patio de profesores (que es por donde yo pasaba) estaba cerrada y ella no tenía la llave, no quedaba otra debía bajar por las escaleras, con ayuda de sus manos. En eso estábamos, cuando me encontré a una chica con su pareja, que conocía del centro de psicomotricidad que iba, también se sorprendió verme allí, y me ofreció para llamar a mis padres, cosa que agradecí. Mi madre estaba nerviosa  "¿se puede saber donde estas?"  "¡vaya pregunta! ¿Dónde quieres que esté?" Esa gente esperó conmigo a que vinieran a recogerme, recuerdo la pregunta del chico  "¿Vanesa, cuántos años tienes?" "17 hechos hoy" fue mi respuesta, no pudieron evitar sorprenderse, tras felicitarme, dijeron "menudo día para quedarte encerrada en el día de tu cumpleaños" Mi padre me recogió y me llevó a casa. Se ve que desde hacía rato habían ido a por mí, pero se habían encontrado todo cerrado. Encontraron al conserje que le preguntaron y él respondió "no, aquí no queda nadie, excepto las de la limpieza" mis padres preocupados volvieron a casa, entonces entendí la desesperación de mi madre por teléfono, ya sus mentes, se iban a todo lo peor (ya sabéis como son los padres) así que no se… ¿El conserje se olvido de mi? ¿Mis compañeros no le dijeron nada al conserje? A saber….

Escrito: 28 de mayo del 2012

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