lunes, 7 de septiembre de 2020

Reflexión. Tu no caminas porque no quieres

 



Al llegar al modulo medio de comerció y contabilidad, realmente los profesores me facilitaron las clases. Ya desde segundo de secundaría, tenía un ordenador de mesa para facilitarme mis estudios, ya en cuarto de secundaria, mis padres me tuvieron que comprar un portátil, con él seguí en ese modulo, que la verdad me fue de gran ayuda para seguir el ritmo de la clase. También, empezaron ayudarme en el tema de caminar. Salía andando al recreo, para eso me dejaban salir diez minutos antes que tocara el timbre. Alguno de mis compañeros me acompañaba. En ocasiones se peleaban por hacerlo… ya sabéis así faltaban a clase. Aunque también tenía que entrar diez minutos, antes que se acabara el recreo.

Tenía pocos profesores, uno de ellos, era demasiado estricto, en ese sentido. Me explicaré mejor… yo puedo caminar con muletas, de echo de niña, logré caminar con una sola, el caso, es que cuando uno crece, el miedo llega, ese miedo te impide realizar varias acciones. Eso me paso con las muletas, al igual que con el caminador. Con el caminador aun voy caminando con alguien a mi lado, incluso trocitos sola, pero con las muletas, realmente es un repto difícil, le tengo verdadero pánico, y es imposible.


Recuerdo con Joan Figa… ¿os acordáis que caminaba con él, con las muletas y el andador que me compraron? Recuerdo, que yo con las muletas, siempre se adelantaba, y siempre, él tenía que ir al baño, me dejaba allí en soledad, con los dos bastones y ese inmenso pasillo. De verdad, que el miedo era superior a mi, me empezaba a temblar todo el cuerpo, no había manera de ir a ninguna dirección "¿aun estás ahí?" se sorprendía al ver que no me había movido ni un milímetro. Pues dos años mas tarde, no iba a ser de diferente manera, pero eso para algunos profesores, era muy difícil de comprender, siempre andaban con la misma candelera "Vanesa debía utilizar las muletas" incluso se lo dijeron en varias ocasiones a mi madre. Sinceramente mi madre acabo de lo mas cansada de este tema "tanto les cuesta entender que no puedes ir con muletas" en parte tenía razón mi madre, si mis propios fisioterapeutas no me exigían tanto… ¿por qué mis profesores de modulo si? ¿acaso ellos entienden más que los expertos? En más de una ocasión ese profesor que hablaba con mi madre, me saltaba con esa frase "tu no caminas porque no quieres" de verdad que me bajaba la autoestima, sin poder evitar derrumbarme ¿Qué culpa tenía yo del pánico que tenía? Mi madre acabo quejándose a mi tutora, de ese profesor y de la presión que nos daba. Creo que ella habló con él, ya más sacó el tema

Escrito: 23 de mayo del 2012

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Diario personal: el martillazo

 


Hacía dos meses desde que viví, la muerte de Lluís Riba, en El lago de Bañolas había acabado la secundaria, y acababa de empezar un modulo de grado medio Comercio y Marqueting. Con ese nuevo curso, conocí, a muchos chicos y chicas, que venían de otros centros, y había de distintas edades, mínimo 16 años. Otros ya conocían de los cursos anteriores. En el relato de hoy, será de dos compañeros, uno que lo conocí ese curso, y el otro, que ya conocía de otros cursos. En ese día era viernes, ahí andábamos todos, sin muchas ganas, siguiendo la clase, era las 9 de la mañana, cuando entró uno de esos dos chicos ¡llegaba una hora tarde! Pero nadie izo caso de ese detalle, se sentó en su mesa…



Todo ocurrió muy rápido, gritos, movimientos rápidos, sangre, sí, sí quien había llegado tarde,... se lió a martillazos con otro chico, sí, sí, lo habéis leído bien, ¡¡a martillazos!! Fue un gran susto para todos, aun mas, para el atacado ¡fue golpeado a pocos milímetros de la sien! Sangre mucha sangre salía de ese lugar. Todos andábamos muy nerviosos, vimos como este compañero, salía corriendo de clase para ir al hospital. Si os digo que nosotros seguimos con la clase normal, os mentiría, todos estábamos muy nerviosos por ese ocurrido, yo no pude evitar que me viniera a la mente, Lluis Riba, con toda su cara ensangrentada, con intento de reanimación, inútilmente… Estábamos hablando de lo sucedido con la profesora, cuando el agredido entró, se le veía bien ¡solo le dieron dos puntos! Todos nos quedemos bien sorprendidos ¡ya que no le mato de milagro! Pero nos alegremos enormemente por él. Efectivamente, al agresor le expulsaron del centro. A pesar del gran susto todo quedo ahí solo en un susto. Para acabar mejor el día, nos suspendieron un examen que teníamos a causa de aquel echo.

Escrito: 14 de mayo del 2012

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8 de Agosto del 2003, un día crucial para los del centro A.D.I.S. (asociación de Discapacitados por las Integración Social) Pero empecemos por el principio. Esa mañana como cada mañana de ese mes de Agosto, fuimos a recoger a Lluis Riba Un chico con discapacidad tanto física como intelectual "adiós mi amor asta la tarde" se despidió su madre, con un beso lejano. Por las 12 del mediodía, nos volvieron a subir a la furgoneta, para poder ir al lago de Bañolas, como cada viernes a comer, y darnos un chapuzón allá. A mi me sentaron al lado de Lluis, no pude evitar mirarle, sentir, cariño por él "es buen chico pensé" Al llegar al lago de Bañolas, todos al agua, con sus bañadores puestos. Yo nado con flotador, por aquel entonces, tenía uno, anaranjado, verdoso y amarillo, que encima estaba pinchado, ¡yo en el agua! Me acerqué a una de las monitoras y le informe "ah! No te preocupes, cuando veamos algo naranja, verde y amarillo allí abajo, es que te has hundido" yo me desilusioné un poco. Ella me abrazó con fuerza "¡¡¡¡que es broma!!!! ¿Con lo que te queremos a ti, como te vamos a permitir que te pase algo?" eso me animó, seguí nadando tranquila. En eso que vi de lejos a Lluis, estaba solo nadando, me extrañó,por su grado de discapacidad,, que nadie lo controlara. Me quedé preocupada y me acerqué a él. ¡Hora de comer! Como cada viernes, pizza y helado… Hay es cuando empezó todo…



Era las 4 de la tarde pasadas, cuando yo me comía mi helado. Todo ocurrió muy deprisa, pude ver, como un montón de gente se apilonaba para ver algo, yo ignoraba lo que era "¡es uno de los nuestros!" grito alguien, después sí, lo vi ¡dos monitores intentaban reanimar a Lluis, estaba inconsciente! El caos empezó, entre llamar a la ambulancia, vestirnos a todos, para sacarnos de allí (para que no viéramos nada de aquello) intentar que los hijos pequeños de monitores, no vieran la escena… Recuerdo que mi ropa no la encontraban, yo allí seguía, mirando fijamente, como le hacían los primeros auxilios a Lluis. Toda su cara estaba ensangrentada, pero eso no era impedimento para los monitores, que no dejaban de hacerle los primeros auxilios ¡la ambulancia sin llegar! "Tarda demasiado en despertar, no es normal" recuerdo que pensé, sin poder quitar los ojos de la escena ¡al fin encontraron mi ropa! Me vistieron deprisa me sacaron de allí, como al resto de mis compañeros.



Todo el mundo lloraba, estaba demasiado nerviosos ¡la ambulancia llego! Corriendo a atender al necesitado. No tardó en salir uno "un monitor, lo siento no hemos podido hacer nada por él está muerto" ahí sí que fue el caos, unos intentaban consolar a otros. A mi todo aquello no me parecía real, me parecía una pesadilla, que tarde o temprano debía despertar. Nos repartieron botellas de agua ¡me bebí 4 de las pequeñas! Con mis manos bien temblorosas. La verdad, es que durante tiempo no era yo, tenía cambios de humor continuos, lloraba mucho, no había duda, que esa muerte me había afectado bien, a pesar de no conocer al chico, solo de 8 días. Poco a poco lo fui superando, sola, sin ayuda. Hoy casi 8 años después lo tengo superado, pero de olvidar no olvido, recuerdo cada detalle, como si hubiese sido ayer mismo, es algo que siempre estará dentro de mí, jamás podré olvidar a Lluis Riba.

Escrito: 16 de mayo del 2012

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Diario personal: Joan Figa

 


Dejaba atrás la primaria, faltaba días para iniciar la secundaria, yo tuve que ir al instituto, habíamos quedado con el psicólogo de allí, para que nos enseñaran (a mi madre y a mi) el edificio y también conoceríamos a quien sería mi tut@r. Yo estaba convencida que sería mujer, como estaba acostumbrada, cuál fue mi sorpresa, al verificar, que un hombre era el responsable de ese curso. Pensé "vaya rollo, un hombre" y me decepcioné bastante. El primer día de la secundaria, es un día emocionante, al mismo tiempo que intrigante, nuevo centro, nuevos compañeros, nuevo de todo. Dejamos atrás la primaría pasando a otra etapa superior. Recuerdo que me encontraba en el gimnasio, como todos aquellos chicos y chicas de no más de 12 años, que esperaban impacientes. Yo era la única afortunada, que sabía que tutor me pre tocaba, por lo que pude observar, era el único hombre, todos los demás eran mujeres. Por mi parte, allí me encontraba en soledad, esperando lo escuchado, pude ver a mis compañeros de la primaria, pero ninguno se acercó a saludarme, a todos les bastaron desde la distancia. Solo una, se sentó a mi lado, ella fue Patricia, Patri, la llamábamos.



Mi tutor, Joan Figa, se acercó y le pidió el nombre, yo no sé si ya estaba pensado o no, pero Patri, fue mi compañera de clase. Ese primer día fue novedoso. Al salir al recreo me ajunté con Neus y sus amigas, llegó la hora de volver, realmente no recordaba donde estaba mi clase ¡me había perdido! Cuando apareció Patri "Vane que el profe, me ha dicho que venga a buscarte" "ai es que no sé donde está la clase" ya me quede con ella, y juntas volvimos a clase "¿y qué le digo al profe?" pregunte asustada "pues la verdad, que te has perdido" entré avergonzada sin saber que decir y él mismo me ayudó "¿qué te has perdido?" Era un profesor, con rostro de duro, mi compañera de mesa, Patri, le tenía miedo "oye Vanesa, díselo tu porfa" pero era un cordero, en piel de lobo, lo único que le interesa, es que le respetáramos, por eso esa dureza en su rostro.



Empecé a conocerle mejor, cuando mi madre, se embarazo de mi hermana, tuvo un embarazo difícil, en el que le obligaban a mucho reposo, yo tuve que irme un tiempo a casa de mis tías. Neus cada mañana me debía llevar a clase. El problema eran los viernes, ella empezaba una hora antes que yo, ¿Qué hacer conmigo? No le quedaba otra que llevarme con ella una hora antes. Se dirigió directamente a sala de profesores, a ver si me podía quedar allí. Mi tutor, se sorprendió y sobresaltó al verme allí, tan temprano. Se ofreció para quedarse conmigo en esa hora suelta. Íbamos a su despacho, y allí hacía tarea que me faltaba por acabar. Mi madre aun no quería que dijéramos que estaba embarazada, así que me invente, que no se encontraba bien "cosas de mujeres tendrá" me decía él entre una sonrisa picara. Cuando al fin le confesé el estado de mi madre, se alegro muchísimo "ya me lo imaginaba yo" a media mañana todo el profesorado ya se había enterado, por él claro.



Ese curso termino, otro nuevo empezó, yo deseaba que él fuera mi tutor, pero no, me toco otro, hombre también, aunque Juan Figa lo teníamos en sociales, yo que me alegraba de tenerle como profesor. Aunque también me acompañaba de tanto los demás hacían ejerció. Tres horas más a la semana. 1. Hacíamos tarea de sociales 2. Informatica 3. Saliamos a caminar, por todo el instituto. El convenció al instituto para que me compraran unos bastones y un caminador que me hacían falta, para andar por allá. Nosotros no tuvimos que pagar ni un céntimo. Cuando nació mi hermana, fue uno de los primeros a los que se lo dije. Recuerdo que en una de esas clases que teníamos él y yo, le comente, que me había dejado el dinero en casa, para comprar el almuerzo. El se ofreció para comprármelo y sin derecho a devolver el dinero. "paso más tiempo contigo que con mi mujer, al final se pondrá celosa" me decía entre risas. Pocas veces me decía por mi nombre, en muchas ocasiones “pequeña” “artista” cuando hablábamos de mi hermana era “el trasto” Ya que no paraba quieta ni un momento. Tanto que lamenté al principio de tenerle como profesor, y ahora deseaba que siempre estuviera allí. Recuerdo una navidad, hicimos el amigo invisible en clase, y a mi me regalaron una vela de colores, al ver a Joan Figa, se la fui a enseñar con alegría. Él la sostuvo en sus manos "oh gracias Vanesa, es preciosa" me besó en la mejilla ¡pensaba que era para él! "la pondré sobre el mueble del comedor, quedara muy bien" Yo miré a Patri, sin saber cómo decir al profe que la vela era mía "bueno, es que la vela es de la Vanesa, veníamos a mostrársela" hablo Patri "¡ah! Claro, claro yo ya lo sabía, solo esta bromeando" su cara se enrojeció como un tomate, estaba claro que no lo sabía, se pensó que la vela era para él. Eso sí, nunca se ponía enfermo, jamás faltaba a clase, y bueno que faltara un día no iría mal, ya sabéis porque así, no se hacía nada, pero maldije ese deseo, al ver, que pasaba las semanas, ese hombre no volvía ¡hasta tenía una sustituta y todo! Un día le pregunte a esa profesora, porque no me creía que esa ausencia, era por una bajada de tensión ¡me lo confeso! ¡Había tenido una embolia cerebral! Llegué a casa llorando, de verdad le había cogido mucho cariño a ese profesor. 1 vez, en sus clases, Joan Figa, nos hizo mandarle una carta a su casa, como actividad, ya que también era nuestro profesor de castellano en primero de secundaria. Así que aproveche esa dirección para mandarle una carta, mostrándole mi preocupación ¡el me la respondió! De esa forma empecemos a cartearnos, cada 2 meses yo le mandaba una carta, él me la respondía. La verdad, es que me sentía súper contenta, de poder tener comunicación con este hombre, así seguimos durante dos años… ya después poco a poco la cosa se fue enfriando, ya no nos escribimos, pero tengo su número de teléfono, de tanto en tanto, le llamo, él me visita, donde trabajo, donde hablamos durante un ratito.

Escrito: 26 de abril del 2012

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Diario personal: Mallorca

 



Faltaba 1 mes para que acabáramos la secundaria, como viaje de fin de curso, volaríamos a Mallorca. Yo nunca me había subido a un avión, la verdad me hacía ilusión, hacerlo, igual que el resto del viaje… pero… a pocos días de despegar, a mi madre se le ocurrió "¿tú con la válvula puedes ir en avión?" tuve hidrocefalia al nacer, así que nos les quedó otra, que introducirme una válvula. Toda mi ilusión, fue sustituida por nerviosismo, desesperación ¿y si no podía viajar de viaje de fin de curso? ¡No era justo! ¡Yo quería ir! Mi madre habló con mi fisioterapeuta, pero él tampoco tenía idea, tenía que hablarlo con mi doctora ¡mas días de angustia! Pero finalmente, no hubo porque preocuparse, las alturas no eran problema. Lo que sí lo era, un problema es que necesitábamos a alguien, que me acompañara como cuidador, bueno no fue tanto la cosa, por suerte la amiga de mi tía Neus, si, sí, la misma que gracias a ella conseguí ir a las carrozas. Su amiga, Inma, se ofreció acompañarme, en esos 5 días se puede decir que de vacaciones.



El problema es que era el tiempo, que estaba en discusión con la segunda pandilla de amigas, como entenderéis, no me apetecía en absoluto pasar las 24 horas con ellas "no tienes porque estar con ellas" me aconsejó mi profesora, que se encargaba de nuestra clase, y también me hacía 30 minutos de psicología (aparte a veces, salíamos del insti, para ir a tomar algo a un bar) De Barcelona a Mallorca (las Baleares) el vuelo duró media hora, la verdad me gustó, lo que más me impresiono, fue el despegue (en el que Inma, tubo, que agarrarme del brazo, porque me iba de lado) y el aterrizaje, que era como tener un gusanillo en el estomago. Los oídos se me taparon por la altura, esos 30 minutos de reloj, los pasé, mirando por la ventana, esas nubes tan blancas, por debajo de nosotros.



Al llegar al hotel indicado, nos dimos cuenta de la realidad de las cosas. El hotel era de 4 estrellas, pero realmente nadie lo diría, tenía ascensor sí, pero este no llegaba a todas las plantas, para llegar al comedor, debíamos bajar las escaleras… A veces alguno de mis compañeros, me cogía en brazos, de tanto el otro, bajaba la silla, o también, me bajaban entre dos, en mi silla sentada, todo por esa comida, que realmente y opinión de todos ¡estaba asquerosa! No solo el problema fue las adaptaciones, ducharse, también era una aventura, para mí y mis compañer@s el agua, salía caliente apenas 5 minutos, después ya fría, de fría a congelada. Obviamente no había duchas, así que para meterme a mí dentro de esta, era gracias a mi tutora, que me cogía en brazos y me metía, y sacaba. Si no fuera poco eso, tampoco funcionaba la calefacción, que cada noche, nos iban repartiendo mantas, porque nos congelábamos. Nos levantaban temprano, nos acostábamos tarde (eso quien dormía) y durante el día, pasábamos las horas de un lado a otro, visitando distintos museos y catedrales, también nos dejaban tiempo libre en el que lo aprovechábamos bien. Inma y yo, nos ajuntábamos Alba y Marc, eran pareja entre ellos, la verdad hicimos buenas migas, los acompañábamos en varias ocasiones. Una noche, nos sentemos, con dos chicas, para cenar con ellas, ambas se llamaban Laia, eran muy aplicadas a los estudios, siempre iban en soledad ellas dos, así que decidimos acompañarlas en ese viaje, entretenido y divertido.

 


En la última noche, nos subimos a un bus, en el que nos dejó, en una discoteca, profesores, se fueron por su lado, y nosotros (alumnos) por el otro, todos juntos, el trato era, estar en una discoteca, hasta las 2 de la mañana, después ellos nos recogerían y marcharíamos al bus, para volver al hotel. Nunca olvidaré ese momento. Inma, me puso en pie, y empecemos a bailar, entre toda esa gente, que eran mis compañeros. Alba y Marc, bailaban cerca, ambos bailaron un rato conmigo. Después mis manos volvieron a las de Inma. Seguimos bailando, cuando vi que Inma decía algo en el oído de Marc, después me miró y se echo a reir… Algo estaban tramando…. Cuando sin aviso, el Dj de la disco hablo "un aplauso a Vanesa Ruiz Garcia, que está en la pista bailando" todos mis compañer@s me miraron, gritando mi nombre, aplaudiéndome. La verdad me emocioné yo sola, con esa alegría, subi al bus, en la hora quedada, para de vuelta al hotel.

Escrito: 25 de abril del 2012

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Diario personal: Mi hermana

 

diciembre 2000. Con mi hermana de 2 meses.


Una de mis mayores alegrías, fue cuando nació mi hermana. Yo tenía 13 años y 8 meses (si mis padres, se lo pensaron bien pensado) eso que tras años de insistencia, que deseaba, un perro o un hermano, y al final se decidieron por el hermanito (claro que sigo queriendo el perro jeje) su nacimiento fue mi felicidad, fueron largas horas de espera (se lo provocaron, mi madre ingreso a las 8 de la mañana y no nació hasta las 10 de la noche, me pase el día jugando a la Play Station 1, pasando pantallas de Rayman) pero al fin llegó… Yo deseaba como cualquier herman@ poder sostenerla en brazos, darle el biberón, cambiarle el pañal, jugar con ella, lo más normal vaya, pero se me olvidó mi discapacidad, llevando como consecuencia, que mis padres no confiaban mucho que yo pudiera.

Año 2005



Es decir, cuando la cargaba en brazos, ya fuera bebe, o que ya aguantaba su equilibrio sentada, no faltaban las palabras de mi madre <<cuidado con su cabeza, le puedes hacer daño>> <<cuidado aguántala bien que se puede caer>> ¿acaso no lo sé? ¿Acaso se piensan que la voy a dejar caer? Por supuesto que no, antes me lastimaré yo, antes que ella. Antes que naciera Ana (mi hermana) cuando era pequeña, una niña y mi madre, me llevaba al cole (en un carrito, como de los niños) imaginaba, como llevaba a mi herman@ invisible, al cole, como le sostenía de la mano, yo sola me hacía mi propia película para cuando llegara ese día. Pero en la realidad, nada fue igual, mis padres eran quien la llevaba a todos lados, cuando iba yo también, o una de dos, o se agarraba a la mano de mis padres, o a mi silla. Las pocas veces que intenté llevarla de la mano, sin ser consciente se metía bajo la rueda de la silla, y bueno ya imaginéis que la silla pasaba por encima de su pie.

Año 2010



Como todos los hermanos Ana y yo, también nos hemos peleado, y de qué manera, nos acabábamos pegando y todo. O cuando la regañaba, como ella sabía que no podía correr tras ella, pues se reía pasaba del tema, en pocas palabras se burlaba de entonces, yo por la rabia de ser la mayor, que ni caso me hiciera, la piñizcaba, ella a cambio, me daba una patada en la espinilla… pobre de mi madre, lo que tuvo que aguantar con nosotras 2… En alguna ocasión, que andábamos así entre la discusión "que a ti no te da la gana caminar" o "tan grande y no sabes caminar" en su momento duele claro, pero después se te pasa y ya. Algo que también me dolía, es que nunca me han dejado ir con ella a solas a pasear, o simplemente recogerla en el colegio, yo quería ansiaba, ir una vez con ella a pasear o cuando saliera de clases que allí me encontrara, a su hermana que había ido a por ella. Nunca me dejaron, por las simples excusas "¿ai si viene un coche?" "¿y si sale corriendo?" TU NO PUEDES IR TRAS ELLA pero… ¿por qué no intentarlo? Tenía ya 8 años, edad de entender, que si se le dice, no bajes de la acera, no lo hará, o para en el paso de peatones, no es por el hecho, que debía entenderlo porque sí, es que lo entendía y lo respetaba, pero mis padre nunca han confiado en mí, para poder ejercer de lo que sería de hermana mayor. Ahora ella tiene 10 años, la verdad es que me respeta, y me trata como otra más, para nada mira mi discapacidad, aunque ya entiende que no puedo andar (hasta mis padres le han explicado la historia de cómo enferme, de cómo llegó a mi esta capacidad diferente) Ahora ella, se enfada porque no la dejó que me acompañe de la mano (para llevarme a mí a un sitio o a otro) pero es que no tiene bastante fuerza aun, para aguantar mi peso, sé que un día, podrá ejercer de cuidadora tanto como otro… Sobre el tema de salir con ella, aun no confían en mí, y dudo que algún día lo hagan, ahora simplemente me dejan, porque me acompaña mi esposo, entonces sí que hay confianza, pero… ¿por mí? ¿Por qué me ven capaz de hacerlo? No, la verdad, dudo que lo hagan algún día.

 

Escrito: 24 de abril del 2020

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