viernes, 7 de agosto de 2020

Sentimientos de una madre soltera

 


Hijo mío, mi amor, mi vida,

Yo sé, yo entiendo, que los catorce años, no son una edad fácil, para nadie, sé que estás experimentando unos cambios físicos, psicológicos y emocionales, que ni tú mismo puedes entender, de la misma forma, no puedes explicar también ciertas actitudes que tienes.

 Lo sé, lo entiendo, sé que has crecido, que te estás haciendo un hombre sin un padre a tu lado, y eso a ti, te está afectando de una manera, que no puedes explicar, esos sentimientos negativos tienen que salir de algún modo, lo sé, de verdad que lo entiendo. Me culpas por no haber podido conocer, crecer con un padre a tu lado, entiendo y tolero tu rabia, pero no puedes sacártela de esta forma.

 Sé que tienes que soportar, no tener, todas esas modernidades que tienen cualquier adolescente de tu edad, tu no pides, más de lo normal, solo una bicicleta querías, al fin de cuentas era tu cumpleaños, ya muchos circulan en motor, pero es tan complicada nuestra situación, pero no por el hecho, de que yo no hago todo lo que puedo… Apenas nos vemos lo sé, te pasas más tiempo con los vecinos, que conmigo, pero es necesario, trabajo 14 horas diarias, para que no te falte de nada, para que comas de forma saludable, tengas una buena educación, un buen hogar donde vivir, que tengas ropas con que vestir… Sé que de marca no son, pero es abrigo con lo que abrigarte. Sé que esto para ti, no es suficiente, que no eres consciente, como es normal, del esfuerzo que me supone.

Siempre me gritas y me culpas por no a ver conocido a tu padre, no es mi culpa, él decidió abandonarnos, abandonarte al enterarse que venías de camino, aun así, insistí, le fui a buscar, que lo hiciera por ti, pero solo me cerró la puerta varias veces en las narices.

 Ya no eres el niño de ayer, ya eres un pequeño joven, que mereces conocer la verdad, solo aclararte, que en todo momento solo he querido hacer lo mejor para ti, y ante todo que nada te falte, ni antes ni ahora, ni nunca. En varias ocasiones, me he sacado el pan de la boca, para dártelo a ti, lo seguiré haciendo, porque no me importa lo que me pase a mí, solo quiero tu bienestar, ahora y siempre será así.

 Te amo mi vida, solo quiero tu bienestar y felicidad.

Escrito: 19 de mayo del 2015

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Testimonio de una pareja homosexual

 

Mi pareja y yo hemos decidido dar testimonio de nuestra relación, nuestra familia, ya que personalmente, no soy persona de subir nuestra vida a las redes sociales, pero aquella mañana, una de nuestras hijas nos pidió por favor que subiéramos una, a ver que decía la gente.

 No tengo porque dar explicaciones la verdad, soy feliz con la vida que tengo, de la misma manera mi pareja, mis tres hijas. Pero ante esa foto, que yo no veo ninguna maldad, solo, las estábamos peinando y preparando para que se fueran al colegio, hemos leído comentarios totalmente aberrantes, asta mis hijas están sufriendo las consecuencias.


 Por ello doy mi testimonio cien por cien real, de cómo es nuestro día a día, ya ustedes sabrán como tomárselo, pero espero que ya no lo paguen con nosotros, vayan acosar o violentar a otra parte, que nosotros, ya hemos tenido suficiente, ninguno de nosotros, merecemos este trato, aun menos mis hijas.

 En primer lugar no pueden juzgar a una persona, o una familia, por lo que es normal, o lo que no lo es, la palabra normal o normalidad, tiene un significado, muy  pero que muy intenso. Cada persona es un mundo, y todo es correcto, acentuando, los que hacen daño a otros efectivamente. Por lo demás todo es normalidad.


 Dicho esto, prosigo a iniciar como somos mi familia y yo. Estamos mi pareja, nuestras tres hijas de 6, 7 y 8 años,  vivimos en  Giorgia. Ya es una rutina, levantarnos a las cinco y media y preparamos el desayuno, ya que las ocho empiezan la escuela, y tienen una hora de camino, antes que prepararse, ya que después, de desayunar, hay que peinar el pelo bien revuelto de nuestras tres hijas, después vestirlas, acabar de prepararlas para que marchen a clase. Ese día simplemente, mi hija me pidió una foto, para mostrar al mundo, nuestro día a día.

 Cuando llegan por la tarde de clase, las llevamos al parque para que jueguen y se relajen después de las largas horas de clase, como cualquier niño, les encanta los columpios, allí las llevamos, con la merienda preparada desde casa. A veces nos quedamos más, otras menos, dependiendo del tiempo, las actividades de ese día. Al llegar a casa, las ayudamos con los deberes, pasemos tiempo familiar, explicándonos como nos ha ido el día, nuestras hijas nos cuentan, nosotros, les contamos a ellas, algo importante, para que nos tengan confianza, o jugando algún juego, ya sea de mesa, o de la consola. Después ellas se duchan, de tanto les preparamos el pijama o les ayudamos a lavarse el pelo. Como última actividad cenamos los 5 juntos, las acostamos, antes por ello, les contamos una historia, a veces de los cuentos que tienen, otras nos la inventamos. Ya después si, a descansar, y a la mañana un vuelta a empezar.

 Esa es nuestra realidad, nuestro día a día, pero quizás esta carta no sea suficiente, una imagen o un video, dicen más que mil palabras, quizás lo gravemos, para formar estas palabras en realidad. Nosotros como padres traemos a los niños al mundo, con el propósito, que sean mejores que nosotros, queremos que tengan éxitos, todo lo mejor para ellos, que logren, lo que nosotros no pudimos lograr. Estás niñas no tendrán nuestra sangre, pero si nuestro corazón, ahora y siempre, tendrán nuestro amor.

Escrrito: 11 de mayo del 2015

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Carta a mi mamá: Feliz día estés donde estés

 

Amada mamá,

Un nuevo 10 de mayo llegó, él primer año sin ti, y ha sido de lo más difícil, no puedo evitar escribir estas líneas con las manos temblorosas, y lágrimas en mis ojos, que resbalan por mis mejillas, es que ya hace 10 meses, que este cáncer se te llevó tras de años de larga lucha.

 Sé que soy adulta, pero te fuiste muy pronto, te extraño tanto, pero tanto, aun necesito de ti, de tus consejos, de tu sabiduría, es que estado reflexionando, he llegado a la conclusión, que jamás crecemos  del todo, hay una parte del niño que fuimos ayer, que nos acompaña asta la muerte.


 Me siento perdida sin ti, no puedo evitar recordar esos tantos momentos que hemos pasado juntas. Recuerdas cuando te sorprendí, con un gran ramo de rosas, te emocionaste, no pudiste negarlo, me abrazaste con tal fuerza, yo también acabé llorando. Como cada año, fuimos a un restaurante elegante a celebrarlo. Otro año, unos mariachis te acabaron cantando.

 Desde niña siempre he querido mostrarte mi amor, claro al ser pequeña, no podía darte grandes lujos, más que una flor, un dibujo o algo comprado con el dinero ahorrado. No importaba, fuese lo que fuese, me abrazabas con fuerza, con verdadero agradecimiento y sentimiento.


 Es que siempre has sido mi ejemplo a seguir, mi heroína, estupenda madre, luchadora, trabajadora, es que no tuviste una vida fácil, pero jamás te rendiste, nunca dejaste de intentarlo. Es que siento, que no soy digna de ti, aun al día de hoy me esfuerzo, para que en el más allá te sientas orgullosa de mi… No sé si lo consiga yo espero y deseo que sea así.

 Bueno mamá, que te amo más que a mi vida, que jamás te olvidaré, espero algún día llegar a ser la hija, que te mereces, siempre, te amaré, siempre, un beso grande, estés donde estés.


Escrito: 10 de mayo del 2015

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Pensamientos de un asesino que te marcaran

 

No puedo explicar por qué hago lo que hago, yo intento cambiar, pero no puedo evitar sentir satisfacción, al hacer ante mis acciones, jamás he querido ser como él, por un lado, mi ejemplo a seguir, mi héroe incondicional, pero también, a quien más odiado y detestado de toda mi vida. Él es el culpable de todo, por él hoy soy lo que soy.

 No hay día que no me arrepienta de esta necesidad que me atraviesa el alma, recuerdo de niño yo no era así, al contrario odiaba la violencia, y no toleraba a los que la practicaban, no puedo evitar reírme, ya que es curioso de ello, al ser testigo casi diariamente de gran violencia en mi hogar, pero como enfrentarme, aquel admiraba, le temía al mismo tiempo, aquel que se burlaba cuando me pegaban los compañeros de clase, también debó decir que me protegía, claro después de gritarme, por haberme dejado pegar pero sus medios no eran los acertados para mostrar a un niño de 9 años.


 A menudo recuerdo, aquella vez, donde más me marcó, donde todo termino, al mismo tiempo comenzó este monstruo en mi interior… Se volvieron a meter conmigo, compañeros del colegio, yo era débil, muy débil, acababa llorando y lleno de heridas por todo el cuerpo… Él llegó a casa, me vio llorando, repleto de morados, y comiendo helado, de tanto mi madre, me consolaba, me obligó a decirle quien me hizo eso, fuimos hasta su casa… Yo me sentía feliz, porque mi papá me iba defender de esos abusones. Después de darle una reprimenda de gritos, le empezó a golpear, lo tiró al suelo, lo siguió golpeando con más fuerza, me fijé en su rostro, le gustaba, para él era divertido, “Ven hijo, pégale tú también” yo no quería pero me vi obligado, intente negarme, pero era mi padre, debía obedecer. Le empecé a golpear, mi padre me animaba a más, su rostro disfrutaba.

 

Pero aquello no fue lo peor, no, lo peor estaba por llegar, al llegar a casa mi madre preocupada, mostro su frustración. Mi padre me ordeno que me pusiera mirando a la pared y que contara. Yo así lo hice, con temor, ya que conocía, lo que venía, arrastró a mi madre por los pelos hasta la cocina, la empezó a golpear sin piedad, ignorando sus suplicas, sus sollozos. Intentaba controlarme pero era muy difícil, me estaba desgarrando el alma, lágrimas brotaban por mis mejillas, la rabia se apoderaba. No pude más, me levanté, me enfrenté a él “¡déjala!” pero él solo reía, de mí se burlaba “¿Qué vas hacer tú mocoso? Si tú eres más débil que ella” siguió pegándola, cada vez con más fuerza


 La rabia y la ira podían conmigo, cogí  mi palo de béisbol, le di en toda la cabeza, sangraba, pero no me importaba, le di, le volví a dar, con más fuerza, hasta que mi madre me sostuvo, me detuvo, pero ya nada importaba, el cuerpo de mi padre yacía sin vida, y mi madre, se encargó  del cadáver, que no lo encontraran.

 Desde ese entonces, mi inocencia se largó, realmente pasé de niño a adulto en cuestión de segundos. Desde ese día ya no he vuelto a dormir una noche entera, sin horribles pesadillas, ya nada volvió a ser como antes. Mi cuerpo fue creciendo con él, ese monstruo en mi interior, que se desata con la necesidad de matar, pero yo no quiero ser el monstruo que fue mi padre, pero no puedo evitarlo, me ha contagiado, de su maldad, por mucho que intento resistirme, vuelve a mí, lo que más me horroriza, es que me provoca placer, ya no sé, que más hacer.

 Muchas veces pienso, que mejor poner a mi vida fin, de esa forma con el monstruo acabar.

Escrito: 09 de mayo del 2015

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Carta de un superheroe

 


Me preguntan ¿por qué? ¿Por qué hago lo que hago? Yo me preguntó ¿por qué no? Acaso hay que tener una razón, ya el mundo está lleno injusticias y dolor, incluso para ellos, los más pequeños que la felicidad debería estar incrustada, no deberían conocer el dolor, de ningún tipo, hasta que tuviera la edad necesaria para soportar. De tanto llega, deberían tener una educación, jugar, explorar, y el amor incondicional de sus padres.

 

Lamentablemente vivimos en un mundo trágico, donde esos niños son testigos de la violencia diaria, y muchísimos otros son víctimas… pero aun así, aunque uno le de todo el cariño y la felicidad del mundo, el destino ya está escrito, y muchos acaban enfermos en el hospital, no un rato, no un día, ni dos, muchos pasan semanas, meses, incluso ya no salen de ahí. Ningún niño está preparado, ninguno puede soportar esa tortura.

 

Como la gran mayoría de ellos, a mí también me fascinabas los superhéroes de la televisión: Batman, Spiderman, Iron Man, Capitán América, Thor, Arrow o Daredevil… Todos aquellos, que se enfrentaban a la violencia, hacían justicia a través de más violencia, pero claro como era del bien, pues todo estaba justificado. En mi niñez me encantaba, estaba a favor de patada va, puñetazo viene a esos malechores, ahora ya de adulto, me puse a pensar ¿y en que se diferenciaba de la violencia de los malos a la violencia de los buenos? ¡Era violencia igual! Como cuando era niño, quería seguir siendo un superhéroe, pero no de esa manera, entonces se me ocurrió esto, los mismos famosos de la tele, pero mostrando otra realidad, haciendo el bien, mas allá de la violencia.

No dudé en tener claro lo que quería, quería que esos niños recuperaran la sonrisa, la ilusión, que ningún niño debería perder. No fue complicado, solo me puse a recordar en mis tiempos de niñez, donde todo era felicidad, hasta que sin aviso la leucemia llegó a mi cuerpo el día de mi cumpleaños la detectaron, sin preguntar nada me ingresaron, ¿cómo hacer entender a un niño de 9 años, que es por su bien? Él no se sentía enfermo, aquel fue el primero de varios años, donde el hospital fue mi hogar, donde las pruebas los medicamentos, mis mejores compañeros… Hubiese hecho lo que fuera para que mis héroes de la tele, aparecieran para darme algo de ilusión de esperanza, tal como hacían en la televisión, pero ningún superhéroe llegó, y ahí apareció mi decepción. Fue muy dura la batalla, años de sufrimiento, pero yo fui el ganador, vencí la leucemia, con 15 años fui el vencedor.


Ahora 15 años después, estoy decidido a ser un superhéroe, pero no como los de la televisión, uno de verdad, donde el bien este en el primer lugar, y la violencia quedé un tanto aparcada. Por ello, ya recluté unos cuantos con mis mismas ideas, vestidos como superhéroes e intentaremos tener un calendario y ayudar a quien más lo necesita. Nuestra primera misión, me devolvió de nuevo a mi infancia, fuimos a un hospital infantil, a visitar a niños enfermos deseosos de algo de esperanza,  fue todo un éxito, todos acabaron riendo a carcajada, con algo más de ilusión. No solo los niños enfermos en nuestra prioridad, sino también ancianos, niños que viven en centros de acogidas, personas con discapacidad que viven en centros, animales, mujeres maltratadas, etc… porque para nosotros nuestra prioridad, no es transformarnos en aquellos que más odiamos, sino dar algo de luz, aquellos que solo ven oscuridad, dar sentido a su vivir.

Escrito: 05 de mayo del 2015

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Palabras a mi compañero fallecido...

 


1 de agosto te conocí,

8 de agosto te perdí,

¿Porque el destino actuó así,?

No lo entiendo… explícamelo,

Por favor

Tu discapacidad era severa,

Poco andabas, y no hablabas,

Pero era una crueldad,

Darte ese final.

Eras persona,

A tu manera razonabas,

Y bien nadabas,

Por ello poca vigilancia te daban.

No se porque, pero sentía algo dentro de mi,

Algo que me hacía estar pendiente a ti,

Sería que lo presentí,

Que algo horrible ibas a vivir.

Jamás olvidaré ese día,

Ese lugar, esos momentos,

De pura tristeza y angustia.

La pesadilla empezó,

Cuando alguien gritó,

Es uno de los nuestros,

Y tu cuerpo sacaron de ese lago,

Con todo tu rostro ensangrentado.

Si, lo vi,

Quisieron sacarme de allí,

Pero mis ropas no encontraban

Yo con bañador estaba.

Entre tanto, no podía sacar los ojos de ti,

Viendo como los primeros auxilios te practicaban,

Con tu cara ensangrentada,

Y la ambulancia no llegaba.

Recuerdo que pensé;

"tarda mucho en despertar,

No es normal"

Ya después enseguida,


Carta de despedida de un drogadicto a su mejor amiga

  Soy al primero, que me está partiendo el alma, estas líneas, pero es necesario, te escribo para despedirme de ti, mi mejor amiga… Cuando e...