miércoles, 5 de agosto de 2020

Carta a mi hija: Perdóname, solo hice lo que fue mejor para ti

Quizás no encuentres ningún sentido, es muy posible que la ignores, o incluso que la tires sin ni siquiera abrirla, pero yo ya soy anciana, mi tiempo en la tierra se acaba, he cometido mil y un errores, el haberte dado en adopción fue uno de los más grandes, en el sentido “¿Qué clase de madre soy que abandono al fruto de mi ser?” pero tampoco hubiese sido justo para ti, tenerte junto a mí, solo actué como yo pensé que sería mejor para ti, solo quería que estuvieras como una familia que te llenara de amor y cariño, algo que en esos momentos yo me veía incapaz de darte.

 

Yo era muy joven, solo 16 años,  no tuve una noche loca sin protección a mano, nada de eso mi niña,  yo estaba en casa de mis abuelos, vivía en pleno bosque, era muy de noche, yo no podía dormir, decidí salir sin decir nada a nadie, con mi camisón blanco, largo asta los pies, con mis pies descalzos, pisaba con fuerza el césped, húmedo y frío, maravillada por la inumerables y claras estrellas, cuando alguien me tapó la boca con fuerza, y arrastró mi cuerpo por el mojado césped.

 

Realmente mi cerebro, bloqueó todo eso, lo único que recuerdo es que eran tres hombres, no recuerdo sus pieles, no recuerdo sus ropas, ni sus olores, solo recuerdo, el sombrero vaquero de uno de ellos y el gran infierno que me hicieron pasar. Los noventa minutos más largos, humillantes y dolorosos de mi vida. Después me escupieron, se alejaron, dejándome, allí tirada y ensangrentada, llorando desconsolada, sin fuerzas y con un inmenso dolor, para levantarme, e intentarlo si quiera.

 

El sol salió y yo seguía en el mismo lugar, en una posición fetal, llorando sin parar. Escuché a mis abuelos llamándome con desespero, pero yo no tenía fuerzas para contestar, y Bruck el perro de ellos, llegó a mi rescate, él respondió por mi.

 

Solo tenía 16 años, tengo que decir que era ingenua, jamás había besado a un chico, aun menos lo que esos degenerados me hicieron. Fue una época muy difícil, al enterarme que estaba embarazada, para mí fue el caos, todos me decían que abortara, pero no era justo, que tu pagarás con las consecuencias mi amor, decidí dar a luz. Pero solo tu presencia, me recordaba la atrocidaz, dependías tanto de mí, yo no era capaz ni de cogerte, el solo mirarte, me repugnaba… Desde ese  entonces yo sabía que no iba a ser una buena madre para ti, por ello decidí darte en adopción, la encontré la mejor solución.

Con todo, no fue fácil decirte adiós fue a los dos meses de tenerte, a pesar de todo eras mi niñita, sangre de mi sangre, tu no tenías culpa de nada, aun después de dejarte en ese hogar de acogida, lloré, lloré y volví a llorar, me detestaba tanto, por cómo era, por lo que había hecho…

 

No he dejado de pensar en ti, ni un solo día, pero ahora ese pensamiento se ha fortalecido, yo ya estoy ancianita, 86 años, solo le pido a dios la oportunidad de volverte a ver, solo verte, poder  abrazarte una última vez, poder disculparme, y explicarte personalmente. Cada día he pensado en ti, cada segundo no he dejado de amarte, pero hice una gran acción al no hacerte sufrir los siguientes largos años de infierno para mí, espero que mi deseo se hiciera realidad, tuvieras una vida llena de amor y felicidad.

 

Ella mando esa carta, sin ninguna esperanza, para su sorpresa días después recibió una llamada, era su hija amada, que con lágrimas aceptaba que la visitara. Ella agradeció al señor por ese milagro, no tardó en tener ese encuentro, lleno de emociones, de ilusiones y sentimientos, un gran abrazo se dieron entre lágrimas de felicidad “perdóname hija” suplicó la ella desesperada “No hay nada que perdonar, lo entiendo, gracias por darme la vida, crecí con una buena familia llena de amor y felicidad, de verdad, gracias” "Gracias también por darme la oportunidad de conocerte y darte este fuerte abrazo"



Escrito: 14 de Mayo del 2015
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Sentimientos de una joven con cáncer terminal



Bien, aquí me encuentro escribiendo, con las pocas fuerzas que me quedan, pero es que debo hacerlo, quiero hacerlo, porque la vida no es solo blanco o negro, realmente no hay nada escrito.

Al llegar el cáncer, lo maldije, lo maldije, con todas mis fuerzas, pero no me di por vencida, luché, luché lo más que pude, por un momento estaba convencida que ganaba la batalla, pero su empujón fue mucho mayor, ya no había nada que hacer el destino estaba firmado con 17 años, en menos de año y medio habría dejado este mundo.

 

Lloré, lloré y lloré, solo podía llorar, no tenía fuerzas para más me encerré en mi hogar, sin querer salir, sin querer ver a nadie. El apetito, me había dejado de lado, las pesadillas eran protagonistas. Realmente hice sufrir mucho, a mis padres, me estaba dejando morir, antes de que la muerte me visitara.

 Mis padres tampoco se dieron por vencidos, y sin que yo supiera, me inscribieron en unas terapias en grupo, de chic@s jóvenes como yo, que la muerte les pisaba los talones. ¿Qué exponerles que no supieran? Pero mi madre me suplicó tanto que lo probará, que pensé “¿Qué puedo perder?” El trato era un mes y ya, después podía dejar esa falsa.


 Primer día, me sentía con una tremenda timidez, sentada en esa silla que formaba parte de esa figura ovalada. Todos tenían su turno para hablar, pero yo pasé de largo, le tocó el turno a un chico, bien destacable, no solo por su físico, bien guapetón, sino por la seguridad y la confianza que mostraba, no parecía que iba a morir en poco tiempo, al igual que yo, al igual que todos los presentes en esa sala.

 Estábamos en el descanso, me encontraba sola, cuando se sentó a mi lado, se encendió un cigarrillo me saludó, yo seguí a lo mío, después de un tímido hola “me llamó Dave” me informó ofreciéndome su mano para estrecharla “Lilian” Le estreché la mía. No sé qué pasó exactamente, pero a partir de ahí nos hicimos inseparables, me hacía reír, le interesaba por mi persona, no por mi enfermedad, me hacía olvidarme de esta, me hacía recordar que estaba viva, que tenía 17 años, no podía estar lamentándome todo el tiempo, él no lo hacía, él vivía.


 Yo no sé si por la enfermedad que me encadenó estar desde pequeña mas en el hospital que en casa, eso y la sobreprotección de mis padres, nunca cometí las típicas locuras de la adolescencia, pero ajuntarme con Dave, me vi envuelta en un curso acelerado, no solo eso, es que inconscientemente me fui enamorando de ese individuo, que me impulsó a saltarme las reglas… ¡Yo enamorada! Si estaba condenada a morir… igual que él, pero no podía pensar en eso, por ello mismo, debía aprovechar cada segundo, sin importar nada más.

 

Y hoy aquí estoy, aceptando mi final, porque yo estaba equivocada, este año, que yo lo veía perdido, realmente es lo mejor que he vivido, doy gracias al cielo por ello, por primera vez gracias al cáncer, porque sin él, no hubiese conocido a Dave, no hubiese vivido todo lo que habido, sobretodo, que nada está escrito, que la vida te llena de oportunidades y tienes que aprovecharlas todas. Yo me lo quería perder, gracias a mis padres, por obligarme, gracias a Dave, que ya me espera en el más allá, donde ninguna enfermedad nos podrá enfermedad, nos podrá separar.

Escrito: 13 de mayo del 2015
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Carta a mi amor eterno




Nos conocimos por casualidad, en aquel bar, yo salía con tu mejor amigo, y nos presentó, desde ese primer momento, ya hubo atracción, pero no te di mucha importancia, tenía novio, era tu mejor amigo. Eran ferias, la noria estaba presente, no dudemos en subir, pero no había sitio para ti, nada te importo, empezaste a trepar como un mono, siendo una barrera para mi novio y para mi, asta que no di, mi número de teléfono no paraste, como amigo me dijiste.

 Nos empecemos a mandar mensajitos, me hacías reír, eras tan divertido y espontaneo, jamás le confesé a mi novio esos mensajes a la una de la mañana totalmente inocentes, pero no sé por qué había algo que me hacía sentirme culpable. Después quedábamos para dar una vuelta, tomar un café… e inconscientemente inventaba escusas para no quedar con él, a cambio de irme contigo, llegó un punto que te veía más a ti que a él, no le extrañaba, al contrario.


 Ya no tardé mucho más en ser consciente de la realidad, tú me hacías sentir, lo que él jamás me hizo sentir, me estaba enamorando de ti, desde esa noria estaba claro que yo te gustaba. Fue en aquel porche, con las numerosas estrellas como testigo, que me declaré con ese besó largo y apasionado, era obvio tenía que cortar con aquel que ya no amaba, que jamás amé, realmente no fue tan difícil, mas bien, me sacó un peso de encima.

Entonces ya, no había escusa podíamos disfrutar nuestro amor delante de todos. Subimos a tu coche ese descapotable que tanto me encantaba, subimos la música de Radiohead, cantemos a pleno pulmón, de tanto nos conducíamos al bar de tus padres. Se hallaban de vacaciones, eso facilito nuestras intenciones, robemos todo el licor, subimos al desván, eso te inspiraba para pintar, me fascinaba ser tu musa, totalmente desnuda, cubierta con una toalla. Embriagados, desnudos, abrazados, juremos amor eterno, para hallarlo, nos haríamos esos tatuajes, que siempre deseemos, así lo cumplimos.

 

Éramos la pareja perfecta, fue la mejor época del mundo, ni todo el dinero del mundo, puede deshacer lo que ocurrió después. No puedo evitar recordar esa fiesta de disfraces yo era June y tu mi Johnny Cash y fuimos los reyes de la fiesta, no había nadie que no nos miraran, todos quedaron impactados y emocionados y ganemos, el premio principal. Eramos todo para uno y el otro.

 

Maldigo ese día, ojala pudiera echar marcha atrás, y volver a empezar, suplicarte “por favor no te vayas” fue tan tonta la discusión, como Hachiko a su dueño, él sabía bien todo, pero yo no podía. Te vi marchar, la rabia me invadía, pero lo peor estaba por llegar, efectivamente, el teléfono no tardó en sonar, que me anunció la peor noticia que me podían dar, tu muerte, te saltaste una valla, volaste sin alas, acabaste en las ruinas de aquel precipicio.

 

El tiempo ha pasado ya no esa joven, más bien una anciana, al que al tiempo se acaba, pero aquí sigues en mi mente, mi corazón, jamás he podido amar a nadie como te amé a ti. Deseando estoy, que mi vida llegue al final, para poder encontrarte, abrazarte con fuerza, pedirte perdón, realmente tú tenías razón, jamás dejé de amarte, por siempre te amaré, si aún estoy a tiempo, tú lo deseas, seguir siendo tu musa, tu princesa de ensueño de por vida, porque tú, literal, fuiste mi vida.

Escrito: 30 de mayo del 2015

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Una razón potente que confirma, que no dejamos de ser niños eternos...




Realmente, hoy he llegado a la conclusión de algo no importa si se tiene discapacidad o no, la realidad es que todas las personas no importa, 6 años o 50 años con o sin discapacidad, todos, somos niños eternos.

Todos lo que vivimos en la adultez, no implica que seamos adultos, seguimos siendo niños en nuestro interior. Todo lo que vivimos, tiene que ver con nuestro pasado, con lo que fuimos generalmente con nuestros padres.

 Sobre todo los que tenemos traumas con ellos, nos obsesionamos, con aquel recuerdo bonito que nos recuerda que adoramos a nuestro padre o madre, e inconscientemente, lo recalcamos en muchos movimientos en nuestra vida de adulto.

 Personalmente, sabéis que la relación con mi padre, no es precisamente muy efectiva, por ello desde bien pequeña adoro la película El rey león De pequeña no le daba importancia, pero ahora que ya he vivido otras escenas, que soy consciente de la relación tan frágil que tenemos mi padre y yo sé, por qué mi película favorita desde niña es esa film.

 Esa película fue la primera que vi en el cine, tenía 6 años, fui con mi madre y mi padre, una de las poquísimas veces que fui al cine con mi padre, para no decir la única, que yo recuerde.

 

Viendo la serie Como conocí a vuestra madre, El personaje que hace de Ted Mosby Es fanático número uno de Stars Wars la ve en los grandes acontecimientos de su vida, en la salud, en la enfermedad, en la riqueza, y en la pobreza, es de fundamental importancia que la mujer que pase con él el resto de sus días le sea del mismo agrado. La pregunta es ¿por qué Ted Mosby es tan fanático de esa saga?

 A los que conocéis la serie, ya seréis testigos bien, que el padre de Ted, no sale en escena, o almenos bien poco, hay un capítulo en especial que explica esa conexión del protagonista con la saga, es que la conoció gracias a ese padre, que nunca es presentado, con lo que podemos pensar, que existe una barrera entre ellos dos, por el cual hay un trauma, para Ted, la saga de Star Wars, es de los únicos recuerdos felices que tuvo con su padre, por ello, para él es algo tan importante e irremplazable. Y bien sabemos que la saga Star Wars, mucho tiene que ver la psicología y sobretodo, los sentimientos y las relaciones padre e hijo.

 Con esa razón se confirma, que no importa lo mayores que seamos, que tengamos 10, 30 o 50 años, una parte de nosotros no deja de ser un niño eterno

Escrito: 29 de mayo del 2015

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El como Anakin Skywalker acabó siendo Darth vader... Reflexión personal....




Ya no hay ninguna duda, que los grandes fans de la saga Stars Wars no necesitan una explicación de los acontecimientos que ocurren al largo de la saga.

 Yo no era fanática de la saga, ni siquiera me interesaba, ha sido de conocer a mi esposo, que es un gran fanático, que poco a poco me he ido adentrando, e interesando esta saga de ciencia ficción, pero si miramos más allá, trata de la diversidad, que no importa como seamos, todos somos iguales, no importa la dificultad, ni lo pequeño que seas, si uno se lo propone, todo lo puede lograr.

 Es sorpresivo el como un niño con un corazón tan puro, que se saca el pan de la boca para dárselo a los demás, se convierta en el peor de los peores… Pura ficción dirán algunos, yo también lo hubiese dicho en tiempos anteriores, pero la realidad es otra.

 No es que Anakin, engañará a todos, tuviera el mal, en las entrañas, ese niño realmente tiene un corazón que no le cabe en el pecho, mira más para los demás que para uno mismo. Seguramente los fanáticos ya sabéis, pero para una novata como yo, es todo un logro, entender la realidad, que sí es ficción, pero también hay muchísima psicología.

 

El pequeño Anakin ya se siente mal, por tener que dejar a su madre, aun como esclava. En ese nuevo mundo, no son muy comprensivos con él, es testigo como le dicen, que él nunca va a ser un Jeday por mucho poder que tenga, tiene muchos miedos, exigiéndole unas reglas, que para él, no puede controlar. A medida que crece, como todo adolescente es travieso, pero el que al fin pueda ir a cumplir su promesa, poder liberar a su mamá, solo la encuentre para despedirse (literalmente, su madre solo esperaba verlo para morir) Eso hace que el joven se llene de ira y rencor, porque no hicieron nada para evitar esa desgracia, como al principio dijo Yoda “El miedo lleva al odio, el odio lleva a la ira, la ira lleva al lado oscuro de la fuerza, que es el lado oscuro de la vida” Ya todos sabemos dónde acaba eso, efectivamente, en el lado oscuro. Si sumamos, todas las mentiras, que se muere su esposa, le roban a sus hijos (él cree que solo es uno) que le influye mucho el lado tenebroso, no es de extrañar que Anakin Skywalker, ese niñito tan dulce acabe siendo Darth Vader.

 

Pero como todos sabemos su hijo Luke Skywalker, no se rindió, siempre confió en ese padre que jamás conoció (con el temor que fuera del lado tenebroso) hasta que no vio humanidad en él, no se detuvo, aunque para eso después ya, hubo que enterrar a su padre, a lo mismo, Darth Vader.

Os acabo de resumir una parte de la psicología de la saga, con ello, se confirma, que la gran saga, es mucho más que acción… ¿Qué más? Contempla la saga con atención, serás consciente de ello.

Escrito: 28 de mayo del 2015

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Diario de una joven con autismo





No tengo la capacidad de hablar, es algo que me arrebató el autismo, pero a diferencia de los que muchos creen, tengo consciencia, mis propias ideas, mi propia forma de pensar.

 Muchos se van a sorprender, pero no soy feliz, el vivir como una niña eterna no me hace feliz, acabo de cumplir 19 años, todos me han felicitado como si hiciera 6, con globos, y gorritos de fiesta, me han acompañado con el cumpleaños feliz, me han llenado de muñecas como regalo, que hay de lo que yo deseaba, me hubiese encantado un Walkman para dejar de escuchar tantas idioteces que me rodean. La música también ha sido un desastre, escuchando el cochecito lere, por dios, donde este Katy Perry, que se quite los demás, me gustaría ir tanto a un concierto suyo, pero es un sueño imposible porque ni mis padres creen que pueda tener esos gustos, lo que para mi, es mostrar admiración, para ellos, como el resto del mundo es histeria, locura, rabieta, todo es lo mismo, pero que culpa tengo yo, si no entienden mi idioma, yo ya, hablo, hablo, nadie me escucha.

 Aquí me encuentro desayunando junto a mis padres, está genial, que sea adulta no significa que me olvide de ellos, que me dieron la vida, que me criaron lo mejor que pudieron y sabieron. Siento el aroma del café, muero por un sorbo, y estoy apunto de atrapar la taza de mamá, entonces llega papá “Ei tu no puedes esto jovencita, aquí tienes tu leche con cereal de oso panda” empiezan a dármelo, yo me niego, insisto en que quiero café, pero ellos no entienden más, que una rabieta.


El timbre, ya vienen a por mí, para ir a ese maldito centro, de tanto mis padres trabajan. Yo tengo poder, soy lo suficientemente lista para seguir una clase, me gustaría ser psicóloga en la discapacidad, ayudar a más chicos como yo, que tienen la capacidad pero viven en una gran burbuja, sin una oportunidad más que soñar.

 En el centro, son los primeros en tratarnos como niños eternos, pasamos los días haciendo dibujitos y manualidades y hablando de chorradas, yo hago que escucho, sin poder sacar los ojos de encima a Joel, un monitor que esta buenísimo, además es un encantó. En este punto me alegra que me traten como tonta, me lleva varias veces al baño, ignorando que me pone a cien, pero maldigo que sea tan caballero, un tío tan legal, desearía que me tocara, que me acariciara, que me besara, y algo más, vosotros, mis lectores, ya me entendéis jiji me enamoré de él en cuanto lo vi, obvio, no fui la única, no es por creerme importante, pero creo que conmigo aún tiene un trato más especial, sí, o es posible que lo vea, con los ojos de enamorada.

 Hacía las cuatro de la tarde, salimos a dar un paseo, pero para que cambiar, nos vuelven a llevar, al parque que hay al lado, con batido de chocolate y galletas, yo lo que quiero es probar la cerveza. De tanto muero de envidia al ver como los monitores toman una bien fresquita.

A las siete de la tarde llegó a casa, de tanto acaban cuatro cosas, me plantan frente la tele, viendo la Dora la exploradora ¡Yo quiero la ley y el orden, victimas especiales!

 Después de una buena ducha, que no puedo y no tengo intimidad para ya entendéis… a cenar y descansar, para a la mañana un vuelta a empezar, en está maldita rutina.

 Antes de acabar, agradecer a mi hermana mayor, por facilitarme este escrito, ella es la única que me cree, cree en mi realidad, encuentra una injusticia, lo que tengo, tenemos que aguantar, los que nos encontramos con esta condición, pero ella me dio su palabra que me ayudara a que esta carta salga a la luz. Y sabéis que… ¡Me llevará a un concierto de Katy Perry!

Escrito: 25 de mayo del 2015

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Carta de despedida de un drogadicto a su mejor amiga

  Soy al primero, que me está partiendo el alma, estas líneas, pero es necesario, te escribo para despedirme de ti, mi mejor amiga… Cuando e...