lunes, 3 de agosto de 2020

Poesía: Palabras




Las palabras se las puede llevar el viento,,

Lo que cuenta son los hechos, cierto,

 

Las palabras, pueden ser de felicidad,

De aquellas que te llenan de ilusión, alegría, de felicidad.


 

Las palabras, pueden marcar tristeza, miedo, decepción,

Las palabras pueden herir en gran medida.

 

Las palabras se te pueden clavar en el alma,

No conocer tu propia realidad.

 

Las  palabras se las lleva el viento si,

Pero también te puede causar un trauma de por vida.


Escrito: 14 de junio del 2015

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El como afecta la tecnología en el siglo XXI




Estamos en la época donde la tecnología es gran protagonista, los niños de este tiempo con siete años y menos saben manejar un móvil o una Tablet mucho mejor que sus padres, o incluso hermanos mayores. Es que los tiempos cambian, la tecnología gana terreno, estando muy presente en la vida de los niños de esta época, donde desde que nacen, ya se la están introduciendo.

 Eso puede ser beneficioso por un lado, pero por el otro, están rompiendo los verdaderos valores, con solo un clic lo tenemos todo hecho, ya no existe la intriga, ni el misterio, ya no existe dificultad, ya que la red te da la respuesta. Pocos niños conocen el valor de un libro, ya que todo está por el ipad u ordenador, ya pocos leen, menos de letras en papel. Los dibujos también han cambiado, no solo su significado, con valores incrustados, ya no son a mano, la mayoría están tecnologiados con 3D enchufados.


Lo original, el esfuerzo quedó atrás. Los niños pierden su inocencia con proximidad, aun eres un “bebé” ya sabes quienes  son los reyes y el ratoncito Pérez. No solo es eso, el primer besó y demás lo experimentas cuando aún estás jugando con muñecas. Antes los niños salían a la calle a jugar, hacían deporte, se cansaban, quedaban en los cafés con amigos, conocían a su amor, bailando en la discoteca, ¿dónde quedó eso? ¡Ah sí! Entre chat, móvil y whathsapp, por lo mismo no decimos lo que sentimos a otra persona se lo decimos escribiendo a una pantalla.


Las redes sociales son protagonistas, al mismo tiempo una gran mentira, te hacen creen que eres el rey por tener 5000 amigos en my space, haciéndote perder, el significado de  la verdadera amistad. En estos tiempos encontramos más desesperante no tener internet, que no tener de comer.

                                       

La tecnología también dificulta, lo que es la comunicación y vida familiar, ya no sabemos comer, hablando de nuestro día, como antes las familias, necesitamos la televisión, el móvil u ordenador.

 Está muy bien que los tiempos avancen, pero creo que también es importante, que echemos una mirada al pasado, que no olvidemos nuestras raíces, quienes somos, de dónde venimos, el camino que siguieron nuestros antepasados, que quede algo de ese ayer, que si ya se fue, pero en ti perdurara, porque si, la vida es solo un viaje, y acabaremos siendo polvo, por ello no hay que dejar la tecnología atrás, pero no olvidar, el camino que recorriste, y recorrieron tus antepasados para que hoy tu estés aquí.

Escrito: 04 de junio del 2015

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Carta a mi corazón


Un año más a pasado, ya pasó de los cuarenta, he pasado más de un cuarto de siglo, me acercó al medio siglo, aún no he conseguido nada en mi vida, tu bien lo sabes amigo mío que bombeas con fuerza, para que siga en este planeta llamado Tierra.

 Que decir que no sepas, a ti no te puedo engañar, eres el reflejo de mi alma, eres testigo de cada paso, cada sentimiento que hay en mí. Yo sé bien, que tú no puedes más, has llegado al límite.

Ni siquiera recuerdo cuando llegó el accidente, no había dejado ni los pañales, apenas hacía un año que andaba… ¿Qué mal le hice al mundo para que me lo pagara de esa forma? Soy testigo que no soy el único que está así, he conocido a tantos… son tan felices, con una vida… tan distinta a la mía, tan integrados, tan llenos de vida y felicidad, casados o ajuntados, o con pareja quizás, incluso con hijos, y nosotros corazón, anclados en este pozo de dolor.

 Por qué ellos sí, nosotros no, cual es la diferencia, no somos mala gente ¿verdad? Soy educado, amable, y soy testigo que tú eres puro, con una capacidad de amar, y ayudar, a quien se te ponga por delante, aunque tu acabes herido y llorando… ¿pero nadie se da cuenta de ello verdad? Parece que solo tienen éxito, los que van puteando, y yendo por el mal camino, a veces me gustaría ser así, para conocer la felicidad, pero ahora sí, no es de tu naturaleza verdad, eres demasiado puro.

 También intentemos hablar con papá y mamá, expresar mi realidad pero ya bien los escuchaste “sabemos que es una putada tu situación pero nosotros no podemos hacer nada, es lo que te tocó vivir, siempre nos tendrás a tu lado”


Diós, tenemos 40 años, no necesito a papá y a mamá, necesito más, tu no aguantas más corazón, lo se, te entiendo bien, mi cuerpo tampoco, necesito una mujer, calmar esos “picores” como dicen mamá y papá, pero no solo eso, necesito, amarla, cuidarla, respetarla, bueno que te voy a decir, si eres tu quien posees esos sentimientos tan potentes. No llores más corazón, ya estoy manos a la obra para hacer realidad, nuestros más deseoso deseo, es que conocí una muchacha, sin ninguna discapacidad, vino de visita al centro de día, se supone que a entretenernos, pero a ti te enamoró su sonrisa, su simpatía, era la única de todo el personal, de todos los que han pasado por ahí, que no nos trató como niños, me miró, nos sonrió, sí, porque tú te emocionaste bien, te aceleraste, de una manera incontrolable. Ella estaba en el patio, fumando un cigarrillo, me acerqué, me ofreció fumar uno, yo acepte, no siempre, lo sabes bien, pero de vez en cuando, alguna caladita, cuando encontramos esa alma caritativa, que me ve como el hombre que soy ella me la ofreció sin disputa ninguna. Se sentó a nuestro lado, conversemos durante largo rato, nos hizo reír, me hizo reír, le hicimos reír a ella, nos informó que no tenía novio, que estaría bien, que nos volviéramos a encontrar de una forma más personal… Nos guiño un ojo, te aceleraste, bien cuando nos besó en los labios, me dio su número de teléfono, su email, llevamos días hablando y chateando, ahora en un rato, la volveremos a encontrar, esta vez, los dos solos, tu incluido mi corazón, cenaremos, tendremos una cita y a ver, algo me dice, que todo va ir más que bien.

 Vamos mi corazoncito, tenemos trabajo hacer, pero tú sabes tan bien como yo, que esto es lo que tanto esperábamos.

Escrito: 01 de junio del 2015

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Carta de una niña en el viaje de la adopción


Es tanta la tormenta, es tanta la tempestad, es tanto lo que te hieren, día tras día, raro es la hora que puedes estar en paz, tus oídos han dejado de escuchar, tus ojos han dejado de observar pero ya no te afecta, aunque todo sigue igual, papá y mamá borrachos, papá gritando, humillando, pegando a mamá, ella arrodillada llorando. Me duele, claro que me duele, pero me siento indiferente, tengo una prioridad, es cuidar de mi hermanito de dos años de edad, debo protegerle, él me necesita, no tiene a nadie más. Le pongo su camiseta limpia. No quiero pero no tengo opción, debo entrar en la zona de combate. Papá sigue violentando a mamá, media cerveza desparramada por el suelo, eso que no son ni las 11 de la mañana. Realmente no digo, no hago nada solo les miro un momento y papá me clava su mirada… Se lo que va a pasar… echo a correr, salgo al patio, me dirijo al bosque, pero él es más rápido y me atrapa, me levanta 5 palmos del suelo, me entra en la casa, lo demás, no me es desconocido.

 Ya no me avergüenza, antes si me lo ocultaba apenada, pero ya, como otras partes de mí, la vergüenza se me fue, ¿para que esconder? Entro en clase con el labio partido y el moratón en el ojo ¿Me miran? Ya no sé, pero no importa, nada ya importa. Siempre he sido la marginada, la solitaria, a nadie le importaba, y a mi igual.


Era casi de noche ya, era uno de los rarísimos momentos de paz, ambos borrachos, pero sin violencia por el medio, cuando irrumpió en la casa, la policía, mis padres se volvieron locos, mi padre se empezó a defender, pero eran dos agentes más fuertes, sin embriaguez, lo esposaron. Por primera vez en mucho tiempo sentí terror, y eché a correr, pero un agente me atrapo, de tanto otro se llevaba esposado a mi padre, el tercero detenía a mi madre, que corría tras mi padre, sí, no tras de mí. Después de eso, mi hermanito y yo fuimos  a cargo del estado. De la nada me vi rodeada de médicos, psicólogos, era el centro de atención, preguntas contínuas, miradas penetrantes, tuve que desnudarme delante de seis desconocidas… Querías asegurarse que no me habían violentado ya sabéis de que forma, por más que grité "Que no había sido así" me ignoraron, no me escucharon.


 No fueron días fáciles, días de insomnio, mi hermanito tenía miedo, de esos desconocidos, poco tiempo me deaban con él a solas. En pocas semanas nos adoptaron, sí a los dos, una pareja “deseosa de hijos” pero a la misma muy impaciente, mi hermanito y yo habíamos sufrido demasiado para confiar fácilmente, yo mostraba mi desconfianza, mi hermanito, no importaba los juguetes, había sido separado de todo lo que conocía, era obvio, que no estaba a gusto, pero ellos no pudieron enteder al hogar de acogida nos devolvieron.

Me volvieron adoptar el problema es que a mi hermanito no, por desgracia, un cambio más en su vida, también en la mía, si eso no fuera poco, con esa nueva pareja, todo lo que hacía estaba mal, todo lo que tocaba estaba mal, ellos me castigaban, no castigos físicos o ¿sí? Me metían bajo la ducha, bajo el agua helada. Cuando pensé que había salido del pozo, me encontré que seguía cayendo, cada vez, con más velocidad, no había luz en mi vida, todo era oscuridad, cada vez, más tenebrosa, pesadillas las 24 horas del día, solo trataba  de sobrevivir, no aspiraba a más, había perdido todo, ya no me quedaba nada, nada. No podía dejar de pensar en mi hermanito ¿estaría bien? ¿Quién le abrazaría cuando tuviera miedo? ¿Quién le diría que todo saldría bien? ¿Quién me lo dirá a mí? No soy tan fuerte como parezco, solo tengo 11 años, yo también necesito abrazos, consuelo, palabras de aliento ¿Quién me daría todo eso ¿Quién?


Nuevamente una nueva familia me solicitaba, está vez era una mujer soltera, que se esforzaba demasiado en que me gustara, yo realmente ya no confiaba en nadie, todas las palabras, todas las promesas me resultaban vacías, falsas.



No estoy orgullosa pero en una ocasión me compro un vestido, a mí me recordó los regalos de mi padre a mi madre después de las innumerables palizas, en vez de agradecer le grité, le grité muy fuerte, es que mi pasado me marcaba demasiado, el futuro lo desconocía, pero me aterrorizaba. Pero también me arrepentí al momento, pero cuando fui a disculparme, ella hablaba por teléfono, con los del centro de acogida, no quise escuchar, ella no era distinta a los demás, hice bien en no confiar, corrí a “mi” habitación, con rabia empecé a empaquetar.


 Escuche un coche, me asomé a la ventana, era mi monitor de acogida, pero había algo diferente, no venía solo, abrió la puerta de atrás, el sol volvió a brillar en mi interior ¡Era mi hermanito! ahí estaba ¡sí, era él! Esta mujer no, no quería librarse de mí, lo adoptó también a él ¡Al fin volvimos a estar juntos! ¡Al fin la luz había tapado toda la oscuridad! logre paz y felicidad.

 Escrito: 15 de junio del 2015

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Carta de una madre



Ella esperaba levantada el reloj marcaba más allá de media noche, no era normal, que no estuviera acstada, normalmente a las once, ya estaba metida en la cama, pero aquella no era una noche normal, para ella no, no entendía como el padre de su hija, podía dormir tan a gusto “está con varias amigas, estará bien” fue la respuesta de este, pero ella no podía compartir tal tranquilidad. Las horas pasaban, sus ojos seguían como búhos, a su mente parecía que la habían dado adrenalina

 Cogió papel y bolígrafo,  no dudó en expresar lo que sentía, lo que no podía evitar:


 Sé que ya no eres una niña, que ya eres adulta, pero es tanto, el amor de una madre, que hay ciertos puntos que no puedo evitar:

  • No puedo evitar verte como la niña que fuiste ayer, que ya no eres, lo sé, pero para mi siempre serás esa niñita a la que hay que cuidar.
  • No puedo evitar Que tropieces, que caigas, aunque eso me desgarre el alma.
  • No puedo evitar que te enamores, que te rompan el corazón, pero ten por seguro que lloraré contigo.
  • No puedo evitar que te hagan daño. Ya no eres una niña, no puedo acompañarte cada segundo de tu vida, desgraciadamente vivimos en un mundo donde domina el mal, pero ahí voy a estar a tu lado, sufriendo contigo.
  • No puedo evitar amarte más que a mi vida, que sin ti, no me queda nada.

El abrir de la puerta la devolvió a la realidad, ahí estaba ella, mirándola con una sonrisa, feliz, conoció un muchacho, muy simpático,  estuvieron hablando, tomaron una copa, ella invito, se dieron los teléfonos para volver a quedar. Ella sonrió aliviada, recordó que era su hija, sangre de su sangre, que la había educado lo mejor que había podido y sabido, que debía confiar en ella, porque ante todo era responsable, y sabía muy bien como actuar.


Escrito: 16 de junio del 2015

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Realidades a mi ex



Es duro lo sé, al menos para mí lo es, han sido más de diez años, por mucho que digan que el tiempo todo lo cura, no es verdad, por más que los días, semanas, meses pasen, no me van hacer olvidar lo que viví junto a ti, los recuerdos me martirizan, me caen como hielos en la cabeza.

 Dicen que te han visto de la mano de otra mujer, risas, besos, alegría, felicidad, en tu rostro no puedes esconder, no entiendo porque yo no puedo igual, con otros chicos he salido, chicos bien, buena gente lo sé, he intentado disfrutar, he intentado darles una oportunidad, pero me ha sido imposible actuar e ir más allá. Tu recuerdo me invade, vaya donde vaya, haga lo que haga, llegas a mi pensamiento, esa película, esa canción, esa comida, ese hotel que nos conocimos por casualidad y cada 17 de agosto íbamos a celebrar. Pasar por delante me bloquea, los recuerdos me atormentan, me desgarran el alma y el corazón. En cambio a ti te han visto en ese mismo lugar de la mano de esa mujer desconocida, subiendo hacia una habitación. Dime yo soy rara por no poder olvidar, por no poder superar tu perdida. Mis amigas me dicen de salir, pero no me apetece, no me llena, solo te quiero volver a encontrar, abrazar, volverte a besar… ¿Cómo te has podido olvidar? ¿Cómo has podido superar? ¿Cómo te has podido volver enamorar?


 A veces me pregunto cómo la vida puede tener un humor tan negro, diez años de mi vida, ¿Qué hago yo ahora con ellos? ¿Cómo soportar los recuerdos? ¿Cómo olvidarlos? ¿Cómo volver a empezar?

 Salgo con amigas, a discotecas, a bares a fiestas, a mí me parecen aburridas, secas, y con los chicos que he salido, ninguno me ha convencido, es que con nadie viviré lo qué viví contigo, todo es demasiado aburrido, ya no podre amar como te amé, como te amo, como te amaré, porque nadie podrá ocupar tu lugar, dejaste el listón demasiado alto, pero es a mí que me toca sufrir y superar, de tanto tu radias felicidad.

 Ahora tú, dime como olvidarte, como tú lo lograste, dime el secreto por favor, que yo no puedo más, ya no me quedan lágrimas, ya no me queda nada, solo esta dura agonía que solo me invade, me contagia las ganas de suicidarme.

Escrito: 20 de junio del 2015

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Carta de despedida de un drogadicto a su mejor amiga

  Soy al primero, que me está partiendo el alma, estas líneas, pero es necesario, te escribo para despedirme de ti, mi mejor amiga… Cuando e...