martes, 28 de julio de 2020

Carta de padre a su hija con cáncer terminal




Hoy me siento destruido, arrebatado, destrozado, perdóname vida mía, por no cumplir mi promesa, sí, la misma que te hice, cuando llegaste al mundo, en los primeros 5 minutos, que estabas con vida, te mire a esos hermosos ojos, te prometí, que te cuidaría por siempre, te prometí, que no permitiría, que nada malo te pasase, que yo siempre estaría ahí para protegerte, librarte de todo mal.

Supongo que ningún padre cuenta con ello, nadie desea, menos se le pasa por la cabeza, que a su pequeño hij@ que no llega al décimo aniversario, le pueda invadir, una enfermedad mortal, que se te puede llevar de tu lado sin más.

Los padres siempre nos preocupamos por las cosas más simples, lavarte las manos antes de comer, protegerte para que no te resfríes ni enfermes, cuidarte para que no te atropellen o no te secuestren, aunque esta última tampoco la cumplimos a raja tabla, ya que te cuidamos de  los extraños, pero no te protegemos de los conocidos, de la familia, vivimos confiados en ellos, cuando las estadísticas confirman, que ellos son el verdadero enemigo, responsables de violencia y abusos, pocos son los desconocidos que atacan.

Pero aparte de eso existe otra realidad, que ningún padre queremos afrontar, es que el cáncer existe, no solo a los adultos, también ataca a los niños, no importa si vienen de una familia rica o pobre, no importa su condición o color de piel, tampoco se apiada de la edad, no importa que sea bebé o más de diez, cuando toca a tu puerta, no puedes escapar, no te queda otra que afrontar y luchar.



Tú lo hiciste mi amor, desde el primer momento, nunca te rendiste, tu mamá y yo paguemos a los mejores especialistas para tu curación, incluso viajemos a Estados Unidos, donde existen los mejores especialistas, pero de nada sirvió, el cáncer, allí estuvo más fuerte que nunca, tu estuviste como una campeona, aguantando todo el sufrimiento, todo el dolor. Yo en cambio me siento que te he fallado, que no valgo como padre, siento que no he hecho suficiente, que podía a ver echo más, para sacarte ese criminal de tu cuerpo, ahora tu mi pequeña, pagaras las consecuencias.

No mereces eso, cada día le pido a dios, que me castigue, que me lleve a mí, no a ti, pero ignora mis suplicas, mis rezos diarios e insistentes, el cáncer, va ganando terreno, con velocidad, demasiada. Dicen, qué él aprieta, pero no ahoga, dicen, que él solo nos pone a prueba… ¿Qué prueba es, que acabe con la vida de niños inocentes como tu mi amor? ¿Qué se aprende ahí? ¿Por qué los más inocentes tienen que pagar las consecuencias? ¿Por qué los criminales siguen libres viviendo la vida loca sin sufrimiento ninguno? Es ahí cuando pongo en duda la existencia de un Dios, al menos uno que no sea desalmado, porque el que conocemos parece bastante injusto y cruel.



Te hemos protegido contra todo pronóstico, pero nos estamos enfrentando a lo que no conocemos, a lo que no existe rival. Lo siento mi amor, te fallado como padre, pero no temas, no vas a enfrentar la muerte sola, yo te voy acompañar, voy a poner mi vida final…

Escrito: 09 de julio del 2015
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Relato: ¿Qué es lo que le pasa? Él no lo sabía




Él no entendía que le pasaba aquella mañana, él jamás lloraba, pero ese día, sin entender por qué tenía los sentimientos a flor de piel, escuchando “a mi manera” de Robin Williams, jamás cantaba en el coche, pero ese día no pudo evitarlo.

Se consideraba una persona pacífica, poco se alteraba, menos sin motivo, solo estaba de camino al trabajo, como cada mañana, el transito no era pequeño, era muy paciente, al menos normalmente, pero ese día, no entendía, ¿sería el café exprés? Todo le molestaba, se sentía irritado, no podía disimularlo, debía gritarlo.


Si solo fuera eso, pero no, había amanecido con un dolor insoportable de estómago, no entendía, pero estaba convencido que algo muy malo le estaba abrasando, ¿un tumor quizás? Él no sabía pero se sentía horrorizado.



Llegó al café, no tardaron en prepararlo, ya estaban acostumbrados, café exprés y nada de azúcar, a veces se cogía alguna galleta sin azúcar, pero ese día, su gusto le pedía algo distinto, le solicitaba un bollo de chocolate a pesar del dolor insoportable, le complació porque el antojo era demasiado fuerte. Tenían en la televisión Hachiko no era la primera vez que la veía, pero si la primera que se emocionaba, primero un snif, después una lágrima, resbalando por sus mejillas…

Él poco entendía lo que estaba pasando, bien tenía la seguridad, que algo muy malo lo estaban arrebatando, lo que ignoraba es que estaba conectado con una mujer con la menstruación, es esos sentimientos y sensaciones tan extrañas y perturbadoras son las que ellas y muchas mujeres en sus días del mes.

Inspirado en la serie de Sense8

Escrito: 06 de julio del 2015
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Es muy duro que te digan lo que no puedes hacer



Es duro que te discriminen,
Más duro aun, que te repitan lo que no puedes hacer,
Sin conocer, sin saber,
Solo por una condición, un color de piel.

Es duro caminar,
Que no te dejen de observar, murmurar,
Como otro extraterrestre de otro planeta,
Como un delincuente que  escapó de su condena.

Es duro que te traten como niño eterno,
Cuando ya tienes edad,
De beber, fumar y algo más,
Pero a nadie le importa.



Es duro que te violenten,
Asta dejarte inconsciente,
O quizás a la muerte,
Por amar y ser amado,
Solo por no ser de su agrado.

Es duro, que te discriminen,
Te humillen,
Te violenten,
Solo porque eres diferente.

Es duro, que te prohíban llegar a los sitios públicos,
Ya sea, física o verbalmente.
Lo se, lo es, muy, muy duro.



Tranquil@ no hay nada malo en ti,
Eres perfecto, tal como eres,
Puedes ser un vencedor o perdedor,
Solo tú, tienes la elección.

Aquellos que te critican y humillan,
Realmente te son los equivocados,
A veces por miedo,
A veces por envidia,
A veces por ignorancia
Pero son ellos los equivocados.

Levanta la cabeza con orgullo,
Eres único y especial,
Y no tienes nada que lamentar,
En cambio ellos si de envidiar.



Escrito: 05 de julio del 2015
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No son violentos solo defienden la dignidad de una patria



Viendo el siguiente video de las películas de Rocky especialmente la cuarta, en el que un europeo asesina sin ningún tipo de miramiento a un estadounidense. Sí, claro es una películas, pero seamos sinceros, el racismo predomina en el siglo XXI aún hay personas, naciones, que se creen superiores a otras.

No solo es el video, lo veo diariamente, lo vivo, por mi esposo, que es de México, vivimos en un pueblo de España, soy testigo, que no todos, pero si más de uno, le mira por lo bajo, le ven inferior, lo etiquetan de violento, solo por su color de piel, ya creen que va hacer algo malo.



Conocí la historia de México el famoso 5 de Mayo, Un día que Estados Unidos celebran con orgullo, en Mi opinión Estados Unidos no tienen nada que celebrar, en cambio México, me arrodillo ante ellos, son unos verdaderos guerreros, que a pesar de la gran desigualdad y desventaja, a pesar de tan pocos guerreros, y unas armas tan débiles, no se rindieron, lograron lo que todos veían imposible... En cambio Francia se comportó como unos verdaderos, desgraciados de porquería, no solo luchaban con una ventaja increíble sino que también abrasaron con todos aquellos que no tenían nada que ver con esa guerra, como mujeres, niños, enfermos... Eso no es luchar por un país, por una patria... ¡No! Eso es degeneración pura y dura, con un grado de maldad increíble en su ser. Al igual que Francia, España actuó de la misma forma, es ahí cuando siento una gran vergüenza de ser de ese país... Aquello solo fue el principio de la gran guerra, eso me avergüenza aún más, hasta los cuentos infantiles, como Pocahontas, les dan a los más pequeños un mensaje de racismo, que unos son  más que otros.



La vida ya es muy dura de por sí, para que otros igual a ti, te arrebaten todo inclusive tu dignidad. En el siguiente video, se ve claramente como uno considerado “superior” mata sin escrúpulos a otro del otro lado del océano, lo peor, sin ningún tipo de arrepentimiento, más bien alagando de ello… ¿Qué clase de humano puede tolerar eso? De corazón digo que quien lo haga, no se puede considerar persona. No importa del país que vengas, todos somos iguales, todos, el ser, ser humano no es buscar diferencias y rivalidad, no es provocar guerra y sufrimiento, las diferencias culturales se trata de respetar, ayudar unos a  los otros para aprender entre todos.

Escrito: 04 de julio del 2015
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Carta a mi hijo adoptivo



Tesoro,
Hoy ya cumples 18 añitos llegaste a nuestra vida, recién cumplidos los dos. Eras tan pequeño, tan frágil, te conocimos por casualidad gracias a una ONG. Deseábamos tanto un bebé, llevábamos tanto intentándolo, no había manera, de que nos quedáramos embarazados, yo ya no era una niña, tu papá aún menos, teníamos tanto miedo, de que ese gran deseo de formar una familia, no se pudiera hacer realidad.

Entonces navegando por la red, te vimos por casualidad, al momento nos enamoremos de esa carita de ángel y sentimos una gran empatía al verte en tan malas condiciones, por los faltos recursos del país donde naciste. Nos empecemos a informar, y a orientar de cómo hacerle para poderte adoptar. Ahí empezó un largo proceso de papeleo, tramites, dinero y  tiempo, que quizá no fue tanto, pero nos pareció eterno, cuando al fin nos consintieron tu adopción,  pero antes debíamos ir a Kenia, para conocer tus orígenes, la familia que te dio la vida, ya sí conocerte, cogerte en brazos, y convivir unas semanas allá de tanto te adaptabas a nosotros, para después volver los tres juntos a casa. Ese día llegó, para tu papá y para mí fue algo tan maravilloso, estuvimos en una especie de nube todo el día.
Apenas comías, estabas tan desnutrido… que tuvimos que ingresarte, que penita, se nos partía el alma escuchar tus llantos desconsolados, como si te  estuvieran matando, lleno de tubos de suero y alimento. Tu sufrías, nosotros te aseguro, que llorábamos contigo.



Más de 30 días estuviste ingresado, pero al darte el alta, ya parecías otro niño, con más peso, más sociable. Empezaste el kínder con 4 años, sí, un año después, pero es que recién llegabas de otro país tan distinto en unas condiciones complicadas en varios sentidos, primero debías hacerte, acostumbrarte a ello, antes de iniciar otro gran cambio.



Los primeros años de escuela no hubo problema, te adaptaste enseguida, tenías muchos amigos, seguías bien tus clases, te esforzabas, el problema inició cuando tenías 9 años, que tus compañeros, tus supuestos amigos, te empezaron a ver diferente, no dudaron en demostrártelo, ahí inició la discriminación hacia tu persona, el llegar a casa llorando diariamente.



Sinceramente sin buscarlo ni nada, me quedé embarazada, entonces llegó tu hermano, que desde el primer momento, tú eras su tete, y nada ni nadie podía cambiar eso, te amaba y ama con locura, al igual que tú a él. Sentiste celos, algo normal, pero en tu caso había algo más, el gran miedo, de que al no ser nuestro hijo biológico, ya no te quisiéramos, esos niños crueles no dejaban de recordártelo. De ahí se puede explicar  los años siguientes, en tu adolescencia, bien duros y rebeldes fueron.


Hoy es tu cumpleaños, tu mayoría de edad ha llegado, de corazón te digo que papá y yo, estamos muy orgullosos de ti, el cómo has superado esas adversidades te amamos con locura, eres nuestro hijo, nuestro orgullo al igual que tu hermano, ni más ni menos, igual, porque él estuvo en el vientre durante 9 meses, pero tu estuviste en nuestro corazón el mismo tiempo o más, no importa lo que digan eres y siempre serás nuestro hijo.

Escrito: 30 de junio del 2015
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Reflexión personal: Me discriminas cuando...




Cuando se tiene una discapacidad, existen no una, sino varias formas de discriminar. A continuación conocerás 13 formas de discriminar:

Me discriminas cuando… me pones obstáculos físicos.
Me discriminas cuando… me prohíbes acceder algún lugar, ya sea físico o psicológicamente.
Me discriminas cuando me llamas "discapacitado" "Minusválido"
Me discriminas cuando… me dices “tú no puedes” “Tú nunca harás”


Me discriminas cuando… me sobre proteges.
Me discriminas cuando… no me tratas como adulto.
Me discriminas cuando… anulas mis derechos.
Me discriminas cuando… anulas mis necesidades.


Me discriminas cuando… anulas mi educación o trabajo.
Me discriminas cuando… me das la espalda.
Me discriminas cuando… me discapacitas.
Me discriminas cuando… no dejas sacar toda mi capacidad.
Me discriminas cuando... Me anulas como persona.


¿Y tú? ¿De qué forma te sientes discriminado? O ¿De qué forma has discriminado?

Escrito: 10 de julio del 2015
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Carta de despedida de un drogadicto a su mejor amiga

  Soy al primero, que me está partiendo el alma, estas líneas, pero es necesario, te escribo para despedirme de ti, mi mejor amiga… Cuando e...