sábado, 25 de julio de 2020

La discapacidad no me ha impedido... ¿Y a ti?



La discapacidad no me ha impedido soñar.
La discapacidad no me ha impedido intentar.
La discapacidad no me ha impedido realizar.
La discapacidad no me ha impedido observar.
La discapacidad no me ha impedido aprender.
La discapacidad no me ha impedido saber.
La discapacidad no me ha impedido enseñar.
La discapacidad no me ha impedido amar.
La discapacidad no me ha impedido trabajar.
La discapacidad no me ha impedido ser mamá.
La discapacidad no me ha impedido valorar a los demás.
La discapacidad no me ha impedido tratarlos con igualdad.
La discapacidad no me ha impedido mi gran capacidad.
La discapacidad no me ha impedido ser un triunfador.
La discapacidad no me ha impedido sacar mi fuerza de voluntad.
La discapacidad no me ha impedido hacer mis sueños realidad

La discapacidad no me ha impedido ser persona.


La discapacidad es parte de mi persona, pero solo una pequeña parte, mi persona es mucho más.

Mi forma de pensar, no lo atribuyo a está, tengo mi personalidad. Mis acciones, mis ideas, vienen de mi forma de ser, de mi personalidad, del entorno que me rodea, pero no de mi discapacidad.

Mi discapacidad no me discrimina, me trata por igual, tú solo tú, me discriminas anulas mis derechos, mis necesidades, me anulas como persona. Nadie más solo tú, solo tú…


 No, la discapacidad no me ha impedido… ¿Por qué lo haces tú?

Escrito: 24 de julio del 2015
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Relato: Atrapada en su realidad



Ella encontró a él, en el centro donde convivían, ya hacía más de un año que se conocían. Ella cuando lo conoció era tan tímida, tampoco había pasado tanto tiempo, pero ella no era la misma, era bien distinta.

Ella cuando entro en ese centro, estaba cohibida, con falta de autoestima, perdida, había sido lastimada de tal forma, que ignoraba a quien confiar, no se fiaba de los hombres, tampoco de las mujeres, no se fiaba de nadie, ni de su propia sombra, todo lo que le rodeaba le asustaba, no tenía control de su propia de vida, no tenía control de nada.



Cuando se conocieron, era un total desconocido, uno más en que desconfiar, es que todos en ese centro, poseían algo que afrontar, pocos hablaban de su realidad, pero no les cabía duda, que todos se entendían, porque ya fuera por mas o por menos, habían pasado por lo mismo, en el que acabaron en ese mismo sitio.

Ella, tenía dieciséis años, por un lado parecía más joven, no le interesaba salir, no le interesaba los chicos, encerrada en su mundo de soledad, manga, comics, libros, y poco más,  por otro, mayor de edad, súper inteligente, le aburría las conversaciones de adolescentes…. Pero escondía una realidad, se sentía sola, perdida, no encontraba motivos para seguir en este mundo. Entonces aquel extraño, empezó a interesarse, así de la nada, sin pedir nada, le hacía reír, se preocupaba por ella, algo nuevo para ella, quizás sí, sus padres lo hacían, pero era una forma tan obsoleta, metiéndose con ella y dándole a la botella. Contra mas bebía, más la maltrataba, palabras como escarchas, le atravesaban el alma ¿Qué había sido de ese héroe que toda niña soñaba? Ella también así lo había visto, pero ya no era la ingenua niña de ayer, a solo veía a un tirano, que se debía proteger y esconder. No solo eso había más, pero como hablar… se encontraba atrapada entre la pared y la espada, de la nada apareció ese caballero ideal, sin caballo, ni armadura, solo él y su forma de ser, pendiente a ella, preocupándose por ella, detallista, divertido, era algo tan nuevo, tan deseado, que su corazón no tardó en asociarlo como algo más intenso, más amado. 


El a ella le gustaba, lo quería, lo amaba… no podía entender como un sentimiento tan fuerte se había adueñado de ella en tan poco tiempo, no, no podía creerlo, él parecía corresponder, siempre tan atento planificando un encuentro, siendo su conquistador, su guardaespaldas, siempre tan protector, ella quería más que una amistad, y él en parte también, pero ambos estaban en una complicada situación, eran vulnerables a cualquier acción, pero a ella no le importaba, de él más ansiaba.

Ella le conoció en aquel centro, le advirtieron que era un gran seductor, pero a ella no le importo, porque él en ella se fijó. Solo eran amigos, aunque para ella, había mucho más, no importaba que no se hubiese dicho, ella lo sabía, por ello no podía creer lo que sus ojos le mostraban, aquel chico que amaba, besando sin descaro a otra chica, por primera vez despertó, fue consciente, que todo fue obra de su imaginación, su desesperación, por encontrar a su héroe, su gran necesidad de ser rescatada, de encontrar aquel que toda niña soñaba, que no apareció en su vida, por primera vez, estaba viviendo como adolescente, aunque inició con el sufrimiento del primer desamor.

Escrito: 23 de julio del 2015
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Carta a mi madre: Perdóname mamá, tú lo hiciste genial




Acabo de cumplir los cuarenta, y estoy aquí entre rejas, y lo que me queda, quizás es demasiado tarde para pedir perdón, y arrepentirme, es posible que ese tren ya dijo adiós, para ello he tenido que caer hasta el fondo del pozo, para ello, me han tenido que dar varias palizas, que casi me dejan muerto, eso solo es una parte.

Siempre te he culpado, por no haber conocido a mi padre, por no tener una infancia, como todos con él, siempre he dado por hecho, que era culpa tuya, no he dudado en demostrártelo, maltratándote y humillándote en cada oportunidad, siempre te he hecho responsable por toda mi desgracia, por no darme todos mis caprichos, sin ser consciente, que trabajabas más de doce horas diarias para darme todo lo que necesitaba, pero yo no lo valoraba, porque no me dabas todo lo que se me antojaba.



Perdóname mama, por no valorarte más, por estar tan ciego de la realidad, tú no eres culpable de nada, pero tampoco ayudó el maltrato físico de ahora tu ex novio, no es culpa tuya, de verdad, tu no sabías nada, que cuando, tú te ibas a trabajar, él me pegaba, nunca dije nada, por miedo a que a ti te hiciera lo mismo. Lo siento hoy sé que fue un error.

Perdóname mamá por no valorarte, por no valorar a las mujeres como se debe, por tratarlas como objetos sin sentimientos, lo siento de verdad, ahora lo entiendo, y me arrepiento.



El que ese impresentable abusara de mi cuerpo, no una ni dos, más de una docena de veces, solo era un niño, él era  parte de la familia, fingía con todos, todos lo adorabais sin saber la realidad, yo no llegaba ni a los nueve, ¡era un niño! ¡Solo un niño! después lo de tu novio esos castigos físicos, sin tener motivo para castigarme, alimentó esa ira incontrolada, no podía evitar pensar “si estuviera mi padre aquí conmigo, esto no me pasaría” que me ayudó adentrarme en el mundo de las drogas, primero tranquilas, después ya pesadas, la reacción de ellas, me hacía ser más violento contigo y demás mujeres.

¡Sí! Las veía como simple objetos, que utilizar y tirar, literal solo las utilizaba, sin importar nada, incluso en ocasiones, las violentaba de manera sexual, y no me pude estar no, tuve que atacar a mi propia sobrina, ella era tan dócil, tan fácil de manipular,  con solo llorar ella accedía, solo que yo era adulto, ella una niña de menos de diez, me aproveché, la manipulé, no una vez, ni dos, ni tres… mas… muchas más.



De la misma forma, a mi mejor amiga, tenía mi edad, pero no respeté su negación, y la forcé violentamente, su novio, actuó como tal, me dio una paliza que me dejó inconsciente, él tenía razón, hizo lo correcto, después no tardó llegar la citación al tribunal, detenido por violencia sexual, perdóname mama, ocasioné, tu infarto cerebral, ante el tribunal, ya no pude callar, confesé la verdad, merezco mi condena, la acepto sin espera.

Aquí en la cárcel, las personas como yo, no somos bien queridas, recibo palizas y abusos diarios, pero no me defiendo, me las merezco, soy lo peor de lo peor, no merezco ni tu perdón, pero es lo mínimo que puedo hacer, ya que no puedo asistir a tu entierro.


Sé que nunca te lo dije, ni te lo demostré, pero siempre te quise, siempre te querré, para mí, eres la mujer más especial de mí ser.

Escrito: 20 de julio del 2015
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Hey tú, la vida tiene un mensaje para tí



A ti, que tanto te quejas de mí, sí, soy difícil y cruel, lo sé, es un contrato que firmé, yo no hice las reglas, no puedo hacer nada por cambiarlo, por lo contrario, seré yo, el que pagara los platos rotos.


Déjame decirte algo, a ti especialmente, no puedes quejarte, si lo pasaste mal, pero bien te esforzaste, lograste lo que tanto anhelaste, solo que te relajaste,  ya no pensaste, que la fortuna te podía abandonar, solo te dedicaste a desperdiciar y gastar.


A ti, que te evité, tantas catástrofes, tantas heridas de distintos tipos, ¡pufff!   aceptaste salir esa noche peligrosa, aceptaste los  tragos de esos desconocidos, sabiendo que hay gente muy peligrosa, no aprovechaste, Aceptaste subir al auto de ese desconocido, con psicópata  escrito en la cara, cuando la policía, pasó por vuestro delante, echando un vistazo a vuestras personas, a ti especialmente te preguntaron “¿todo bien señorita?” pero tu ignoraste, mentiste ahí delante, aunque sabías la realidad, sabías como iba a acabar, pero callaste, ahora vienes reclamándome. No lo estoy justificando, nada, justifica lo que te hicieron, pero tu ya intuias, lo sabías, te advertí, aun y así decidiste seguir.



A ti, que no quisiste escuchar todos los consejos de educación sexual, solo pensabas en disfrutar del placer, pensando por una vez, nada puede pasar, pero pasó por no cuidaros, y poneros la protección, estás embarazada con 16 años ahora me culpas a mi, ¿por qué? Yo no lo se.


A ti, que no dejas de culparme, cuando tú eres el unic@ responsable, solo por tener en tu mente, una certeza equivocada “a mí nunca me pasará eso” ¡Despierta! No eres inmortal, no eres inmune, eres humano, las desgracias no discriminan “a ti te puede pasar” No pongas en riesgo tu vida innecesariamente, piensa, que en muchas ocasiones, no solo tú puedes salir perjudicado, sino también, todos los seres que amas, aunque tú seas el único implicado, el sufrimiento es de todos los que te aman.

No siempre, pero hay ocasiones, que la vida, te da varias oportunidades, te da un sinfín de señales, cual es el camino correcto, nosotros lo ignoramos, ya sea por miedo, tozudez, no ser conscientes o otros motivos, sin ser conscientes, hasta que ya tenemos el desastre sin solución encima, entonces lloramos y suplicamos, cuando ya es tarde, ya que las inmensas oportunidades, quedaron atrás y ya no se puede hacer nada, solo hay que aprovechar, y no dejar escapar la oportunidad. En la mayoría de ocasiones, la vida es cruel porque sí, y no existe una explicación para ello.


Escrito: 20 de julio del 2015
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Carta de una madre a su hijo varon... para cuando crezcas... mi amor



Amado hijo,
Eres la luz de mi vida, la razón de mi vivir, no te cambiaría por nada, aun eres un niño, tu papá y yo, te estamos educando, lo mejor que sabemos y podemos, pero existe tanta maldad en el mundo, mucha predominada por hombres, hombres, que un  día fueron niños como tú, que nos horroriza, que en algo fallemos,  y te conviertas en un monstruo como ellos, por ello, en estas líneas queremos transmitirte, ciertos puntos, para cuando crezcas, los tengas en cuenta, si no es así que estás líneas, te echen una mano, a volver al camino correcto.



No importa que seas niño o adulto, el llanto, es un sentimiento natural, tan digno como la risa, la alegría, no lo reprimas, no te avergüences, hombre o mujer, es igual, todos lloramos, todos lo necesitamos en algún punto de nuestra vida, déjalo salir, no serás menos hombre por ello, demostrarás que eres humano.



Ya desde ahora te estamos educando para que ames y respetes a las mujeres, al mismo tiempo que ellas también te respeten a ti, tu papá y yo, nos mostramos amor, tolerancia  y respeto, porque es la realidad, pero como todos los matrimonios también discutimos, pero siempre con dialogo, procuramos, que tu no estés presente, no hay motivo hacerte sufrir, ni hacerte creer algo que no es verdad, tú no tienes la culpa de nada, tu papá me respeta, me ama con toda su alma y corazón, igual que yo a él, eso es lo queremos que aprendas cuando seas un hombre, a lo mismo, no juegues con los sentimientos de nadie, se honesto, no permitas que jueguen con los tuyos.



Tienes nueve años, en la vida, te hemos impuesto un castigo físico, ni jamás lo haremos, ya que utilizar la violencia, no implica más, que es lo que aprendas, te volverás en lo que queremos evitar, aparte, te causará unos traumas, que en la adultez, te atormentarán. Obvio, eres un  niño haces trastadas y cosas que no debes, y tampoco podemos dejarlas pasar, por ello el castigo sin tele, o sin juguetes en tanto rato, para que aprendas para cuando crezcas.



Serás hombre sí, pero no por ello, serás más que una mujer, por tener ese sexo, ya no puedes tales acciones, vivimos en una sociedad demasiado machista, pero no por ello acertada, cuando crezcas entenderás por qué desde bien pequeño, te enseñemos a realizar las tareas del hogar, para que el día de mañana te valgas tu solo en el hogar, cuando tengas a tu mujer, la puedas ayudar, al igual que ella te ayudará a llevar el pan a casa.

Bueno mi vida, eso es todo, ahora tienes 9 años, pero estas líneas no serán entregadas hasta que tengas mínimo dieciséis, para que puedas comprender todo, decirte que siempre tendrás nuestro apoyo, ya que te amamos más que a nada.


Suerte mi amor.

Escrito: 13 de julio del 2015
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Carta de despedida de un drogadicto a su mejor amiga

  Soy al primero, que me está partiendo el alma, estas líneas, pero es necesario, te escribo para despedirme de ti, mi mejor amiga… Cuando e...