miércoles, 17 de junio de 2020

Discapacidad: cuando mi hija me dijo que alguien la amaba...



Era algo normal con 22 años que tenía, me debía sentir muy afortunada de la confianza que me transmitía, otros jóvenes se callarían sin contarme nada, pero aunque no quiera es algo que me asusta, me pongo a pensar, si sería igual con otra hija, sin ninguna discapacidad de la misma edad que mi Verónica, es más, eso ya lo viví con su hermana mayor, que con 22 años, no era novia, más bien ella, ya se iba a vivir con aquel que llevaba años saliendo, lo vi algo normal, la típica tristeza, el típico miedo que tiene una madre, cuando sus hijos vuelan del nido, pero en el caso de Verónica, es posible que mis miedos sean exageración, o quizás no, desde que nació a tenido que luchar mucho, incluso a la muerte, y la venció, aquí está con nosotros.

Es mi niña, aunque de eso ya no tenga nada, es una mujer de cabeza a pies, la etapa que inició ahora, es de lo mas normal, no entiendo porque me asusta tanto, se escucha tanto en los medios de comunicación, cosas, terribles que les hacen a las chicas, mas las chicas como verónica, con una discapacidad, hay tantos tabus, se escuchan tantas cosas… que realmente, para unos padres es un miedo constante, que tu tesoro mas preciado acabe lastimado.



Vivimos en una sociedad, tan mal informada, que tan poco valoran la discapacidad, que a veces no somos consciente, que andan discriminando a nuestra gente, ellos solos no pueden defenderse, nosotros en vez de ayudarles, nos ponemos en su contra sin ser conscientes.

Miro a mi Veronica, la niña que fue ayer, la mujer que es hoy, con mas de veinte, ya es hora que empiece a vivir como se merece, es hermosa, inteligente, ¿por qué no tiene derecho a ser amada? Yo, su propia madre… ¿por qué le cierro puertas a mi niña enamorada? No es cerrar puertas, es protegerla… ¿pero esa es la forma? Hacerla sufrir negándole aquel que ama, el chico parece buen chico, nunca se ha escondido de nosotros, al contrario, siempre ha venido de frente, a dado la cara, ha sido sincero con sus sentimientos, ama a nuestra hija, con o sin discapacidad, la ama por su belleza, por personalidad, porque nos olvidamos siempre de eso, nos fijamos tanto en la discapacidad, que no nos acordamos de las grandes cualidades que tienen. Obvio hay gente, que no están tan obsesionados con la discapacidad como nosotros pensamos, miran más allá, miran a la persona, y hay ocasiones se enamoran de esta.


Vivimos en una sociedad, con la idea, de quien hace eso, es porque algo malo en tiene en su mente, para hacerle a ese ser querido, y no, no es así.

Cuando mi Verónica, llego esa noche, cantando, súper emocionada, que aquel chico que la tiene enamorada, la besó, un beso tierno, suave, de todo enamorado, no pude evitar emocionarme con ella, jamás la vi tan feliz ¿Quién soy yo para arrebatar esa felicidad de quien más amo?

Ahora vuelvo a mi realidad, aquí la tengo a mi lado, entusiasmada, explicándome sus deseos más anhelados, algo que jamás su hermana mayor realizó, siempre iba a escondidas, yo me encontraba de sorpresa… Pero Verónica no es así, aquí se encuentra encandelada, deseosa de mi respuesta, ahora ella desea, tener su primera noche, con ese muchacho que la ama más que nada, ¿qué decirle? Ya es adulta, ¿cómo decirle no? Es que no puedo hacerlo, es mayor, como negarle el derecho de la sexualidad, su cuerpo se lo pide, no puedo negarle algo así, estarán en un hotel cercano para cualquier problema, ya tengo alguna protección a mano para darle… ¿Estaré haciendo lo correcto? O mejor dicho ¿Hago lo correcto prohibiéndoselo? A la segunda estoy segura que no, si, que tenga su primera noche de amor y placer, con ese chico que se aman de diez.


Sé que no puedo garantizar que todo salga bien, lo sé, pero como a todos los hijos, llegado el momento hay que apoyarles, si algo falla, estar ahí para apoyarles, como hice con mi hija mayor, como todos los padres. No podemos evitar que caigan, solo estar ahí para ayudarles a levantar.

Bien, hora de sacar la protección, y acabar de darle cuatro consejos finales, es hora que mi hija, disfrute y sea feliz, como la mujer que es.

Escrito: 24 de enero del 2016
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Sentimientos de una mujer soltera, que quiere dejar de serlo




Hoy es mi cumpleaños, 33, la edad de cristo cuando murió, si llega mi hora en estos días, realmente, no hay motivo para ello, pero siendo sinceros, ignoramos el futuro, cualquier pequeña cosa nos puede quitar la vida, me pongo a pensar en esa posibilidad, ¿qué he hecho yo con mi vida en el tiempo que estoy en la tierra?

Sí, he vivido mi adolescencia, mi juventud a tope, he sentido, y e confirmado, que esa etapa es la mejor edad, de fiesta asta de mañana, cada semana, he bebido, he fumado, sí más que tabaco, pero he tenido la capacidad para controlarlo, solo probarlo, he tenido la fortuna de tener muy buenos amigos, la oportunidad, de conocer muchos chicos, he disfrutado con ellos, me he caído mil veces, me he vuelto a levantar, aprendiendo de mis errores, todo eso es cierto, he viajado, tengo un gran trabajo, pero necesito pasar a otra etapa de mi vida, sentar la cabeza. He tenido la fortuna, de tener buena compañía por el camino, pero esos que me dieron la mano, pues ya cada uno, eligió el sendero que mejor le fue, tuve grandes amigos, que al día de hoy, ya tienen otra vida echa, no por ello los olvido, los buenos momentos, los recuerdos, siempre estarán en mi corazón, pero la vida es un gran viaje, en cada parada, se van unos, llegan otros, no por ello, son malos conocidos, sino que cada uno, tiene su camino, nos encontremos de tanto llegaba.



Treinta -y -tres años son los que cumplo, es el momento, de ponerme a pensar, ¿a dónde voy? ¿A dónde quiero llegar? ¿Qué es lo que quiero? Creo que conozco la respuesta, es que después de tanto que he vivido, disfrutado, aprovechado cada minuto, es hora de mirar más allá, al día de hoy aquellas personas que me han acompañado en mi camino, ya cada uno está en su destino, yo debo buscar el mío.

Aunque no me arrepiento, ni cambiaría nada de lo que he vivido y conocido, llega un punto que necesitas empezar de cero, cambiar esa monotonía, aunque no te disguste, es siempre lo mismo, llegado un punto, necesitas ese cambio, ese momento de sentar la cabeza, avanzar, buscar ese hombre ideal, en el que más que un príncipe, es un compañero:




Un compañero en el que poder darnos la mano.
• Un compañero para cenar.
• Un compañero que sea mas que un disfrute sexual, que haya amor, complicidad…
• Un compañero con quien despertar, de corazón decir buenos días.
• Un compañero con quien aprender día a día.
• Un compañero que me espere al llegar a casa después del duro día laboral, juntos cenar viendo nuestro programa preferido en el televisor.
• Un compañero que me abrace al dormir, sintiéndome asi, amada y segura.
• Un compañero que comprenda, que me acompañe en todas mis locuras sanas.
• Un compañero que me enseñe, que me inspire, que me exija.
• Un compañero que me haga reír, que me abrace en mis días tristes, me comprenda en mis días malos.



El príncipe azul no existe, solo quiero alguien con quien compartir el resto de mi vida, porque nacemos y morimos solos, no es necesario casarse ni tener hijos, si no se desea, pero en mi opinión, los humanos si necesitamos, sentirnos acompañados y amados, yo ya me divertí, y disfruté, ya solo quiero encontrar la paz, aquel que me de su mano, me acompañe en mi camino, como yo le acompañaré en el suyo, en todos los aspectos que me gustaría, yo también accedo ¿serás tú el elegido?

Escrito: 25 de enero del 2016
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Sentimientos de un perro, ante el divorcio de sus dueños





¿Qué está pasando? Yo no lo sé, yo no entiendo nada, hace unos días mi papi y yo pasábamos las horas del día juntos, me llevaba aquí, íbamos allá, a veces él y yo solos, otros con amigos, que me daban todo lo que quería de comer, nos lo pasábamos genial… Yo amo mucho a mi papi, sé que él me ama a mí, o al menos tenía la certeza asta hace unos días…

Mi papi y mi mami, discuten mucho últimamente, a mí no me gusta, que se griten, siento sus energías, no son nada positivas, más bien están tristes, lloran en soledad, me dan mucha penita, y les quiero consolar.



No es la primera vez que se pelean así de fuerte, yo mejor me arrincono a otro lugar, son cosas de ellos, que debo respetar, pero, hay algo que no entiendo, es que ya no veo a mi papá, solo está mi mamá y el bebé, mi papá, se evaporó, antes a las seis de la mañana, se levantaba, a mí me sacaba, paseábamos, después él a trabajar se iba, todo el día, después cuando llegaba a casa, me sacaba, íbamos a ver a sus amigos, me deban todo tipo de delicias, mi papi y yo lo pasábamos estupendamente.

Desde hace unos días, nada es igual, todo ha cambiado, no entiendo el porqué, mi papi, ya no me levanta por la mañana, cuando me despierto, no está en la casa, o quizás, no llegó la noche anterior, ya llevamos días así no entiendo el porqué, quizás es mi culpa, es posible que solo yo, sea responsable de todo esto… Eso me entristece aún más.


Llaman al timbre, siento su olor, que extraño, ya no abre con la llave, como antes, como siempre, no, ya no, cuando viene, mira al bebé, le abraza, le da besitos, al rato se vuelve a ir, sin mí, ya no regresa, asta días después.



¿Por qué? ¿Qué hice mal? Perdoname por favor, vuelve a por mí, te extraño tanto, eres mi papi, yo sin ti no se vivir… Vuelven a llamar a la puerta, es él, siento su olor, voy corriendo, él me abraza, me acaricia, me dice cosas bonitas, y una palabra que me fascina "¿Vamos?" Salto de felicidad, aulló de alegría "siiii" No le doy la oportunidad que se escape sin mí.

Ya es de noche, me lo he pasado genial con mi papi, ya volvemos a casa, los dos juntos, como no hace tanto, me siento tan feliz, aun mas cuando entra en la casa conmigo. Pero él no tarda en irse, esta vez dejándome con mi mami, las horas pasan, él ya no vuelve.


Me pongo a recordar, ha sido un día genial, difícil de olvidar, no entiendo porque papá se volvió a ir, para no regresar, no, no lo puedo comprender, pero quizás yo no tengo nada que ver, son cosas de humanos, en el que solo ellos son responsables, aunque en muchas ocasiones quien más sufre son terceras personas, el bebé es tan chiquito, que no es consciente de nada, pero yo sí, y duele mucho, pero ahora sé que yo no soy culpable, que mi papá me quiere, otro día vendrá a recogerme, ahora es hora de dormir, ha sido un día extraordinario, con esas imágenes me voy durmiendo, deseando ver de nuevo, pronto a mi papi.

Escrito: 31 de enero del 2016
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