viernes, 24 de abril de 2020

Carta de un hombre tras ser rehabilitado




Te escribo a ti, lo más preciado que tengo, lo que más quiero, sé que no vas a creerlo, de tantas veces que te lo he dicho, pero lo siento, está vez es en serio, y no lo digo para conseguir algo a cambio, también sé, que no me lo merezco, no me merezco tu perdón, ni siquiera que me escuches, quizás estoy siendo egoísta por esta necesidad incontrolada por calmar mi consciencia. Ha pasado tanto tiempo, incluido el tiempo del perdón, pero me desgarra el dolor, de haber traicionado y fallado tantísimo a ti, que eres sangre de mi sangre, que eres parte de mi. Sé, que por mucho que quieras uir de todo esto, del cabrón de tu padre, no puedes, así de curiosa es la psicologíasé que estarás jodido el resto de tu vida, sino haces algo por evitarlo. No pretendo otra cosa que salvarte, me he ganado a pulso que no me creas, al día de hoy solo tienes una cadena que te está asfixiando, por mucho que quieras uir de eso, que quieras negarlo, ahí está martillando te, todo por mi culpa, desde pequeño juré que no sería así, que no se repetiría la historia, lamento haberme traicionado a mi mismo, aquel niño inocente que un día fui.
Hoy es tu cumpleaños, cumples 35, supongo que lo celebrarás con tu mujer y tus hijos, aquellos que entiendo a la perfección que no conozcan a su abuelo, has echo bien hijo mío, tenías que protegerlos, como yo hice contigo, te privé de conocer a mi padre, lo que más odiaba, inconscientemente lo que más amaba, para evitar lo que yo mismo te hice padecer después, no sabes asta que punto lo lamento, asta que punto me castigo por ello. No es justificación, lo sé, pero estaba enfermo, muy enfermo, era demasiado testarudo para admitirlo, tuve que perderlo todo para ello, hoy no pienso suplicar, es mi castigo, me lo merezco, pero tú hijo mío me están dolienddo las entrañas, por ello mismo está carta.
No pretendo entrar en tu vida como si nada, jamás he ejercido como padre, no pienso empezar ahora, solo quiero disculparme por milésima vez, pero esta vez de corazón, por favor que hagas un esfuerzo por perdonarme, no lo hagas por mi, solo hazlo por ti, perdóname, para poder seguir adelante, no pienso entrometerme en tu vida, no pienses que voy a empezar a llamarte, acosarte, ese tren ya paso esta perdido, pero sé el calvario interior que estarás pasando, solo quiero liberarte. Ayer era imposible ejercerlo, hoy si, estoy rehabilitado, después de un año, he aprendido el verdadero significado.


Sé feliz hijo mío, sé el hombre que yo jamás he sido, ama y cuida a tu familia, que no pase ni un día, sin decirle a tus hijos lo muchos que los amas. Haz todo lo contrario a mi, no sufras no volverás a saber de mi. Te amo y te amare siempre. Perdóname y sé feliz. Asta siempre hijo mío.
Atentamente: Biológica mente tu padre, en la realidad.... alguien que no tiene ninguno derecho a llevar ese grandísimo y honorable titulo.

Escrito: 30 de julio del 2018
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Carta a una mujer a sí misma





Crecí en un lugar machista, crecí, siendo testigo de violencia de genero, el como mi padre, pegaba palizas y abusaba de mi madre, y yo misma fui victima, de violencia física, cuando aquel que me engendró, me atrapaba, insultaba y pegaba o cuando intentaba defender, proteger a mi madre.
“Mami, por que no nos vamos de casa” “Papi, es malo” Le suplicaba, ella respondía “No es malo, él es muy buen hombre, solo ha tenido un mal día, y lo paga con nosotras” Yo la creía.
A medida que crecí, era consciente que lo que sentía mi padre por nosotras, sobretodo por mi madre, era de todo menos amor, porque cuando alguien ama, eso da amor, y no violencia, tenía clarísimo que mi padre no amaba, me prometí a mi misma, que jamás yo iba a permitir que ningún hombre me hiciera lo que mi padre, le hizo a mi madre.

Crecí, conocí, al chico perfecto, era amable, atento, se preocupaba por mi, me hacía reír, nada que ver con mi padre, me enamoré al instante, solo era un tanto celoso, pero ya que, no existe el hombre perfecto, pero para mi, si que lo era, esa celosía me atraía.


Un día, ya hacía 6 meses que vivíamos juntos, salí con mis amigos a cenar, también iban las parejas, así que fuimos juntos, el camarero del lugar somos muy buenos amigos, desde hace mucho tiempo, había gran confianza. Ya de vuelta a casa, lo sentía mas callado, más serio, me empezó a recriminar la atención que le había dado a mi amigo camarero, yo intenté hacerle ver, la realidad, que solo eramos amigos que no había motivos para preocuparse, pero él no me escuchaba, solo me gritaba, dándome una sonora bofetada, la cosa no acabó ahí..... Al llegar, ha cerrarse la puerta me cogió del pelo, me empotró contra la pared, y me bofeteó una, dos, tres, tantas más que perdí la cuenta, saliendo después de la casa, dando un portazo, yo me quede sola, tirada en el suelo, llorando desconsolada, me dolía más su enfado, que no, los golpes, que me acababa de dar.

Ya en frío, me puse a reflexionar, quizás si fue culpa mía, que inconscientemente coqueteé he hice mal, interpretar la situación.... De alguna forma, justificaba esa violencia, que hubo a puerta cerrada.


No pasaron mas de quince días, cuando el reloj marcaba mas de las diez de la noche, mi esposo aun no llegaba a casa, por más que le telefoneé solo me daba tono, me llegué a preocupar, e inconscientemente me quedé dormida en el sofá. Solo escuchar las llaves, me desperté, ya había llegado, eran cera las dos de la mañana, llegaba muy bebido, gritando, y mal humorado, se enfureció aun más, cuando descubrió que su cena, se había enfriado, vino a por mi, me empezó a golpear, cada vez con mas fuerza, y más y más fuerza, le supliqué que me dejará, que lo sentía, pero él no paraba, me empotro contra el suelo, me arrancó la falda y me forzó sexualmente, por más que lloré, por más que supliqué, que se detuviera, él no me escuchaba, después de aquello, me dejó adolorida, tirada en el suelo, él, se fue a dormir, me quedé allí estirada, temblando, no me atrevía ni a moverme, y por más que intenté que mi cerebro desconectara, este se negaba hacerlo, no logré dormir ni un solo minuto. Lo que acababa de vivir.... ¿Era real? ¿O una pesadilla? Sí, debía ser una pesadilla aquel no era el hombre del que me enamoré, debía ser el alcohol, porque él no es así, pero a la misma, aquello pasaba de lo tolerable, debía ir a la policía, debía denunciar, sobretodo porque aquello fue diario, pero me negaba a ello, él no era así, yo lo sabía, lo amaba, más que ha a mi vida. Sé que no debería permitir eso, por respeto a mi misma, a todas las mujeres del mundo, pero lo amaba, lo amo, antes muerta, que sin él.



Fue entonces, que empecé a comprender, mi pasado, el como actuaba mi madre, el porque no dejaba al alcohólico y violento de mi padre, lo amaba, amaba al hombre que la enamoró, no era consciente que ese hombre no existía, al menos ya no, sin ser consciente, yo estaba actuando como ella, no podía, no era capaz de detenerle, prefería eso que perderle para siempre, porque sabía que él no era así, en el fondo era culpa mía, porque yo le provocaba. Era incapaz de salir de ese bucle.

Aquí estoy hoy, después de meses, después de años, tengo la cabeza sangrando, me rodea un charco de sangre, se me van las fuerzas, estoy mareada, tengo mucho frío, tengo mucho sueño, otra paliza, la mas potente de todas, no creo que viva para contarlo, estas serán mis últimas palabras. A la violencia de genero tolerancia cero, quien pega una vez, no va a cambiar, lo hará dos y tres, no se detendrá asta matarte, no te calles, no se lo permitas, no seas como yo, para mi ya es tarde, pero tú, mujer, aun estás a tiempo, valórate, hazte respetar, tu vales mucho, que ningún hombre, te haga dudar de ello, sé valiente, él no va a cambiar.... ¡Suerte!

No autobiográfico

Escrito: 28 de septiembre del 2018
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La vida es cruel: Mi hermana con cuatro hijos y yo cero




No me mal interpretéis, amo, adoro a mis sobrinos, realmente daría la vida por ello, me considero un tía divertida, extrovertida, y juraría que ellos me idolatran, pero es demasiado duro ver, como aquello, que tu cuerpo tanto anhela, al mismo tiempo, lo rechaza, tu hermana gemela en cambio, le llega el embarazo a la primera, solo un descuido, y pluf, ya vuelve a estar embarazada, parece mentira que hayamos nacido del mismo útero, en el mismo parto, mi hermana y yo siempre hemos tenido cierta rivalidad, siempre me ha recordado las series televisivas, como dos hombres y medio, Charlie y Alan Harper, claro yo soy el menor de los hermanos, por más que lo intento nada me sale bien, en cambio ella, siempre tan independiente, tan pasota, jamás sin responsabilizarse de nada, le sale todo a la perfección, a medida que íbamos haciéndonos dos mujeres, eso nos fue perjudicando, al mismo tiempo, separando, nació esa rivalidad, típico de los hermanos, ese amor -odio, pero en nuestro caso perjudical, ya que eso ha creado una muralla entre ella y yo, más odio que amor, la quiero claro que la quiero, es mi hermana, pero también la detesto, es mas fuerte, el segundo sentimiento, que el primero.




Hoy vuelvo a ser tía, mi cuarto sobrino, esa rivalidad, no va impedir una cosa, es que ame a ese niño, igual que a sus hermanos, pero a la misma, es un día agridulce, me acaban de informar, que no puedo tener hijos, aunque adoro a esos niños como si fueran sacados de mi vientre, siento que no es lo mismo, una cosa es ser tía, te toca todo lo divertido, pero el ser madre, es lo máximo, un amor, que nadie ni nada puede comparar, un derecho, una necesidad que para algunas mujeres, es como el respirar, yo soy una de esas mujeres, a la misma, el fracaso de la naturaleza, por ello mismo, siento rabia, tristeza, ante esa nueva bendición para mi hermana, mientras yo me quedo en la nada, desesperada....


Escrito: 13 de octubre del 2018
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Carta de una mujer de Israel





No es nada fácil ser mujer, al menos en Israel, dejas de adueñarte de tu vida para ser la de los otros, cuando eres niña por tus padres, así asta que te casas con aquel hombre, en el que no todas las veces, lo haces enamorada, sino obligada por esta sociedad, que te impulsa, sobretodo por tu familia, que también se unen a esas misma mentalidad.
Personalmente me niego a casarme sin amor, me niego a ser prototipo ideal para esta sociedad, para nada ideal para mi, yo quiero viajar, conocer el mundo, saber más cada día, así mismo se lo hice saber a mi padre y mis hermanos, no se lo tomaron nada bien. Era una noche, cuando mis hermanos me despertaron en la madrugada, para que les acompañara algún lado, más adormilada que despierta, en camisón, así lo hice, siguiendo sus pasos ignorando cual sería mi destino, llegué al mar, había tantísima gente esperándonos, inclusive mi padre, todos mis hermanos. Me sentía más dormida que despierta, no entendía nada, cuando me hicieron entrar dentro de ese mar, entre todos mis hermanos me cogieron, obligaron a mi cabeza a sumergirse, más de una docena de veces, me faltaba el aire, sentía que me ahogaba, suplicaba que parasen, pero nadie detenía tal cantidad de violencia, ni mi padre, ni mis hermanas, nadie, estaban empeñados, en quitarme de dentro el diablo, que creían que era el responsable de mi “rebeldía” de no querer seguir la tradición de la mujer esclava del hombre.
Me sentía violentada y humillada por mi propia familia, por más que intentaba olvidar y perdonar, me era imposible, ni a la cara les podía mirar, y ellos tampoco intentaban entender mi forma de pensar....

Mis hermanas intentaron detenerme, “hacerme razonar” pero nada, me hizo cambiar de opinión, intenté uir, una noche, cuando todos dormían, sigilosa, empecé a salir de la casa, pocos pasos días, cuando el mayor de mis hermanos, me empezó a seguir, intentando detener mi decisión, pero ya nada podía detenerme, con ellos no podía seguir, forcejeé con todas mis fuerzas, cuando la voz de mi padre, se escuchó por todo lo alto “¡¡Déjala!!” fui libre al momento “¿estás segura que es esto lo que quieres?” Se acercó mi padre. Convencida le dije sí... él me abrazó, sus ojos derramaban lágrimas “perdóname hija” “Sé feliz” ¡¡mi padre me estaba bendiciendo para ser libre!! no me salían las palabras, solo mis ojos llenos de lágrimas, le miré una última vez, antes de alejarme con total lentitud. Sentí como mi hermano iba detrás de mi, pero mi padre, le detuvo “Déjala libre”
Hoy hace más de un año que deje atrás una vida que no deseaba, que detestaba, me siento orgullosa de ello, he viajado, e conocido, e aprendido, y sobretodo, soy libre, soy dueña de mi camino y de mi destino, como toda mujer debería ser. Por ello, estas lineas, que si se quiere, se puede, animo a todas ellas, que lo deseen,. que sin miedo, den el paso.

Escrito: 26 de noviembre del 2018
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Reflexión personal: Mónica Donaire




Está vez, la historia no será de mi, sino de una amiga, que conocí, en el centro para personas con discapacidad A.D.I.S en el iba cada verano desde los 15 asta los 18 años. Allí conocí a muchos chicos y chicas en mi situación, sí, también ocurrió lo lo del cuidador que me acosó sexualmente entre otros compañeros se encontraba Mónica Donaire. Ella vive cerca de mi pueblo. Estamos a 15 o 20 minutos de distancia, claro nos recogía la misma furgoneta, en el que teniamos tiempo de explicar nuestras cosas. Mónica también es Parálisis Cerebral, claro que ella es doble lesión, doble rigidez, y espasticidad. Ella tampoco puede hablar, recuerdo, lo que sufría por entenderla, ya que simplemente, podía decir, si o no, con la cabeza, así que a mi me tocaba preguntar y acertar, lo que ella me quería indicar...
El segundo verano que fui, nuestro conductor fue Jose, un joven, que tiene un corazón bien puro. Simpático, divertido, no me extraña que mi amiga se enamorara perdidamente de él. Claro que también tengo que decir, que le gustan todos los jovencitos, pero si soy sincera, nunca la había visto tan encariñada como con ese chico. Sinceramente se hacía querer.

El trayecto no era corto, y Mónica lo aprovechaba al máximo, llamando la atención del joven... Con un simple grito, el chico estaba por ella, la controlaba que estuviera bien a través del espejo retrovisor de dentro. En muchas ocasiones Mónica se aprovechaba de ello ¿como? levantándose la falda, sí, sí, tal como lo léeis, tenía sus manos bien afectadas, pero eso no le impedía, elevarse su prenda de ropa, después me tocaba a mi llamar a Jose claro. Mónica se partía de risa, siempre él levantaba la vista, la veía enseñando sus piernas "¡¡oh!! Mónica bájate la falda, con tu madre nos pegará" pero ella, era arrebasada por un ataque de risa, contagiosa por cierto.
No hacía falta ser muy listo para percibir los sentimientos de Mónica, la verdad, Jose en ningún momento fue grosero con ella, no se quiso aprovechar de sus sentimientos, y su discapacidad, siempre la trató con mucho tacto y cariño. Estaba muy pendiente a ella la verdad. No había nadie en el ADIS, que no estuviera al tanto de su "relación".
Sinceramente si digo que fueron felices y comieron perdices, mentiría, José encontró una novia, y su gran error fue presentársela a Mónica Donaire, la chica intentó contenerse, pero se le veía claro que su corazón se partió en dos. Pero por otro lado, eso demostró la confianza, y que realmente, no de la misma manera, pero la quería de verdad.
Escrito: 13 de junio del 2012
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Carta de despedida de un drogadicto a su mejor amiga

  Soy al primero, que me está partiendo el alma, estas líneas, pero es necesario, te escribo para despedirme de ti, mi mejor amiga… Cuando e...