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sábado, 24 de octubre de 2020

Discapacidad: Viajando a Paris I

 


15 días de vacaciones, son los que hemos tenido, después de años sin tener la oportunidad de viajar, nos lanzamos a ir a Paris. Bien sabéis que pronto dejaré Europa, para irme a América, México para ser exactos, no podíamos lanzarnos, sin conocer la ciudad del amor.

Realmente fue algo improvisado, es que en nuestro caso, contra mas planeamos, peor sale, por ello, nos lancemos sin pensarlo mucho, paguemos el vuelo, dejemos a Yera con nuestra vecina, llamemos a un taxi, nos dirigimos al aeropuerto de Barcelona. Era sábado pasadas la media noche, nuestro vuelo salía a las siete de la mañana, volveríamos el lunes al mediodía.



Después de embarcar, el poco equipaje, nos dirigimos a la cafetería a comer un poco, antes de embarcarnos en la aventura del viaje, poco planeado. Llovía no mucho, pero algo de agua caía, pero justo despeguemos, el sol, nos dio la bienvenida. No es la primera vez que viajo en avión, pero si, con la nueva válvula, si me daba un pelín de respeto, pero nada serio, después de toda una noche sin dormir, el dolor de cabeza era normal, aunque al salir el sol, y estar en las alturas nos mostró un paisaje increíble.


A las dos horas más o menos, ya estábamos en Paris. Otro país, otro idioma. Para empezar, nos apoderemos de un mapa de la gran ciudad, nos subimos en un mini bus, que nos llevara al metro, para así empezar, nuestra intención de encontrar la Torre Eiffel. De la primera cosa que me llamo la atención al llegar a Francia, era la grandísima, diversidad cultural, todos tratados por igual, como uno más, con total respeto, no dudaron en guiarnos y ayudarnos en todo momento. Al llegar al metro, y bajar una cantidad tolerable de escaleras (Después Emmanuel) Volver a bajar a por las silla de ruedas y el equipaje. La gente muy amable nos iba guiando, su mayor prioridad era ayudarnos, el problema era el idioma, nosotros ni idea de francés, poco nos defendíamos con el inglés pero entendíamos a la perfección, que la gente nos quería guiar, y ayudar en lo que se refería a la discapacidad. En ocasiones, nos encontrábamos varias veces a la misma persona, se volvía a interesar.



Ya pasaba el mediodía, nosotros exhaustos, fuimos en busca de algún lugar donde comer algo, reponer pilas, recargar el teléfono móvil, y comer algo, no tardemos en ver un Starbucks, no dudemos en entrar, nos guiaron a una mesa, para ya, coger energías. Aprovechemos ese descanso para comer, recargar los móviles y ordenador, escribir a nuestras familias, pasarles las primeras fotos.

Hacía las cuatro del mediodía, retomemos el viaje, pero obvio quedaban pocas horas de luz, nos encaminemos mejor a buscar algún lugar donde dormir, pero antes encontremos un parque muy hermoso, no dudemos en disfrutarlo.



Ahora si, en busca de un hotel para pasar la noche, se veían varios en la zona, la sorpresa es que todos estaban a rebosar, ni una habitación libre, no fueron uno, dos o tres, fueron varios más, que preguntemos, todos estaban llenos, incluso fuimos a preguntar a la policía, dos o tres veces, y nos acompañaron, pero estaban llenos, nada se podía hacer. En uno de los últimos que vimos, nos dirigieron a un ordenador, para que buscáramos con calma, uno disponible, pero no encontremos uno, hasta la otra punta de Paris, no salía en ningún mapa, al igual nadie sabía guiarnos, pero voluntarios habías, incluso en un caso el bus totalmente adaptado para las sillas de ruedas, nos salió gratis por la hospitalidad del conductor.

Se estaba haciendo de noche, realmente ese hotel misterioso, nos tenía un poco angustiados, ya saben por si fuera un fraude, o nos atracaban o algo. En el trayecto, nos fijemos que los oficiales, nos hacían reverencia, algo nunca visto antes.



Al fin lleguemos al hotel, ya visto desde dentro, nos quedemos más tranquilos, nuestra mayor preocupación era que nos entendieran, algo complicado por cierto. Jeje.

La habitación era bien simple, pero solo era para pasar la noche, ya que a la mañana nos quedaba turistear, todo aquello que no te puedes perder de Paris. Pero antes bajemos a cenar, una hamburguesa, que realmente nos levantó el ánimo, nos dio la energía necesaria. Ya después si volvimos al hotel, para descansar, tras mas de 24 horas sin hacerlo.

Escrito: 09 de octubre del 2015

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