viernes, 2 de octubre de 2020

Diario personal: 24 de diciembre en México

 

Foto familiar con el tronquito mágico

24 de diciembre, ya había anochecido, aun Emmanuel y yo teniamos que dejar todo listo para el tió. Altair estaba nervioso y ansioso, por dar golpes al tió, los hermanos de Emmanuel, le acompañaron a jugar a la xbox 360 de mientras acababamos. La cena de nochebuena ya estaba en el fuego haciendose, de tanto Emmanuel y yo acabemos lo empezado.

El momento había llegado. Peguemos un grito a los que se encontraban jugando a los videojuegos. No tardaron en bajar, como cabecilla Altair, que bajaba los escalones de dos en dos, cada uno sostuvo en sus manos un palo, entonces empezó el caga tió....

Volvimos a la cocina, un rato más. Altair después de la primera emoción del caga tió, iba y venía a la espera de Santa Claus, en teoria debía llegar durante la noche de mientras dormía, pero allá era costumbre que apareciera antes de medianoche. En una de sus carreras, pronunció entre gritos "¡ya llegó" ¡¡¡Santa Claus ya llegó!!!>> la mesa ya estaba preparada para que cenaramos, pero el más peque ya no aguantaba más, le urgía abrir sus regalos... Santa Claus no solo vino por él, había varios regalos para tod@s ¡¡¡Incluso para mí!!! Desenvolví el paquete con ilusión, era un gorro con forma de Husky, muy bonito y calentito, también una camiseta de manga corta, muy bonita también. Todos tuvimos nuestro regalo, como Emmanuel un jersey, a Daniel un cuadro, pero no uno x, no, era su propio retrato, que le pinto su hermano Estephano... Incluso había un regalo para mi padre, una botella de tequila, con dos caballitos, de parte de mi suegro, el padre de Emmanuel.

Con el gorro de husky que me trajo Santa Claus



Despues de aquel tan buen rato, abriendo regalos en familia, nos sentemos a la mesa a cenar, primero un plato de sopa, segundo ese pavo relleno, con arroz de postre pastel de chocolate, o ensalada de fruta. Antes de provar bocado, Jaime, el padre de Emmanuel, leyó un parrafo de la biblia, en el que escuchemos en silencio. Entonces sí, a comer, acompañados de música variada.

Eran las dos, cuando unos cuantos nos marchemos a la cama. Emmanuel, me ayudó acostarme, y bajo, un rato más con su padre, faltaba tan poco para volver, para la despedida difinitiva, o almenos en largos años, él necesitaba estar con su padre. Yo intenté dormir, pero sin saber porque poco pude, así que me quedé mirando el techo, en vuelta en mis pensamientos, con tristeza pensando que aquello se acababa y no quería, para nada quería volver a mi tierra natal... poco a poco me fui durmiendo entre lágrimas. Desperté que era de día, Emmanuel no se había acostado, yo tenía necesidad de ir al baño... pegue algunos gritos no muy fuertes, para no despertar al resto de la familia, pero Emmanuel no me escuchó. Eran las 7.30 cuando la puerta se abrió. Como era normal en un 24 de diciembre él no estaba para acompañarme a ningún lado, así que fue a buscar a su hermano, que había sido enfermero, él me acompaño al baño, me llevó al salón, de tanto Emmanuel descansaba.

Celebrando la cena de nochebuena

Era 25 de diciembre, un día de total relax. Después de desayunar, salí, con Daniel y Estephano, al patio hacía un día soleado muy bueno. A ellos, les gusta leer en publico, seguimos un libro ya empezado, de tanto, los demás se levantaban. Empecemos que eramos Daniel, Estephano y yo, la puerta de la casa se abrió, llegó Deneb, tiempo después Altair, de ese modo seguimos leyendo. A las 13.00, bajó Jaime el padre de ellos. Emmanuel seguía durmiendo, pero a mi no me importaba la verdad, me sentía tan agusto con su familia. La puerta de la casa se volvió abrir a las 3 de la tarde, efectivamente, solo faltaba uno ese era Emmanuel.

Esa tarde fue una tarde tranquila, en familia, acabando de pasar ese 25 de diciembre, esa navidad, con la familia de mi esposo con la familia Muñiz Alejandro.

 

Escrito: 13 de enero del 2013

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