domingo, 20 de septiembre de 2020

Viaje a México 2010; La llegada de Estephano

 

Ajusco: un brindis por la amistad

12 de noviembre del 2010, si guiamos en méxico, en ese viaje que hice con mi marido Emmanuel, para así, conocer a su familia, que ya era también la mía. Ya habían pasado 12 días, en el que cada día habíamos echo algo novedoso. Para recordar, él día antes, de ese 12 de noviembre, habíamos quedado con la familia de Linda, unos amigos de Emmanuel, pero al final por impuntualidades una cosa e otra no pudo ser. El caso es que como teniamos que ducharnos (ya que la ducha de la familia de Emmanuel andaba estropeada) fuimos en busca de un hotel, no tardemos en encontrar uno, que resulto ser una casa de citas... no nos fuimos no, aprovechemos bien el lugar...

A la mañana, como era costumbre, no nos levantemos muy tarde, escuchemos como sonaba el teléfono ¡era Estephano! (hermano de Emmanuel) habíamos pasado unos días también con él y su papá. Emmanuel corrió hablar con él "no puede venir mas días, dice que tiene mucho que estudiar" me informó mi marido. Baje la cabeza apenada. Esa mañana nos comimos el pastel, que no se probó el día anterior, sí, el mismo, el que compremos para llevar a casa de los Saules, personalmente, no me gusto mucho, por la fruta que llevaba dentro.



Eran las 12 del mediodía cuando el teléfono, volvió a sonar. Era Jaime, el papá de los hermanos Múñiz Alejandro "Estephano va con ustedes" toda la familia, nos pusimos muy contentos, esperábamos con anhelo su llegada. Estephano, vive en hidalgo con su papá, le caía un poco lejos, el Distrito Federal. Teníamos idea de que llegaría por la tarde, aun faltaban horas para ello. Fue un día tranquilo, estuvimos en casa, felices, esperando la llegada de Estephano.

A las 5 de la tarde, entró por la puerta, llegaba de lo más cansado. Se sentó en el sofá en el que todos nos pusimos hablar alegremente. Por la noche, Emmanuel cocinó unos bocadillos, con ayuda de sus hermanos, untados, con tomate y aceite, típicos de Cataluña. La mamá de ellos se acostó temprano, allí nos quedemos los 4 debatiendo si salir esa noche a tomar algo los cuatro o no. Estephano y Daniel, no les apetecía mucho salir, Emmanuel le daba igual, a mi personalmente me hacía ilusión, aprovechar esos últimos días al máximo, incluyendo una noche de fiesta, tal como era un viernes noche, pero podíamos bien, al día siguiente, ya que un sábado noche, era tan eficaz que un viernes noche.


Con los bocadillos ya echos, nos sentemos a comer, con un vaso de vino cada uno, nuestro trozo de pan, brindando, por esa noche, en el que los 4 volvíamos a estar juntos, para disfrutar de los días que quedaban. Fue un rato de lo mas bonito, hablando de diferentes cosas, diferentes temas, era algo nuevo y maravilloso para mi, eran mis cuñados, pero yo no los veo como tal, sino como los amigos que nunca tuve, así es, yo no los veia como simple familia de mi marido, sino como algo mas especial, una amistad sincera y abierta, en el que pronto me tendría que distanciar, que para nada, deseaba alejarme de allá.

Despues de cenar, nos sentemos en el sofá y así fue transcurriendo las horas, la noche, hablando y riendo, sin pudor ninguno, sentía que podía hablar de todo, que ellos me entenderían y comprenderían. Faltaba pocos días para volver a España, no quería marchar, no quería separarme de esos jóvenes, que tan agusto me hacían sentir, deseaba quedarme allí, volver a España a recoger cosas importantes para mí, la silla de motor, mi ordenador portatil, sino quedaba otra que volver, a mi tierra natal, meter a Daniel y Estephano, en esa maleta de equipaje, y llevarmelos conmigo a mi hogar, sí ese era mi deseo, estar con ellos siempre.

Era pasadas las 2 de la mañana, cuando nos acostemos a descansar.

Escrito: 03 de septiembre del 2013

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