lunes, 21 de septiembre de 2020

Viaje a México 2010; La discoteca

 




Se acercaba el momento de volver a España, en nuestras ultimas entregas de mi viaje a México, para ser exactos, en nuestro decimotercero día, fue un día muy ajetreado, para recordar, pasemos el día, en Plaza Cuicuilco. Esa noche quisimos salir, de fiesta nocturna, pero parecía que todo se ponía en nuestra contra, un taxi mini de dos puertas, el metro bus estropeado, la pelea de box, que no permitía que encontráramos lugar para cenar, para acabar, no encontrábamos una discoteca, con algo de ambiente para bailar.

Ahí mismo nos quedemos en busca de una discoteca, que no encontrábamos. Un hombre se nos acercó, informándonos que él tenía una discoteca, que si nos interesaría entrar. Nosotros aceptemos, nos encontremos delante de nuestro ojos, bastantes escalones, en el que no tardaron en venir a ayudarnos. Personalmente encontré gran parecido (de la discoteca) a una discoteca de aquí de Girona (España) llamada Catedral. Sí, los mismos espacios, el mismo montón de gente, me sentí como si me hubiera teletransportado a mi ciudad natal. Nos sentemos en una mesa, nos sirvieron tres vasos de dos litros ¡de cerveza! realmente aquello era demasiado ¡jamas me había bebido una cerveza de las normales! ¡como para tomarme aquello! estaba segura que no bebería mas de un cuarto del vaso.

Emmanuel y Daniel, se levantaron y fueron a la pista de baile, Daniel, no tenía mucha idea de bailar, su hermano se ofreció voluntario para enseñarle, los pasos básicos. Yo les observaba desde mi asiento. Emmanuel no tardó en volver, para llevarme junto a ellos. Me apoye en una barra, para que no me fuera mas hacía atrás, ahí inicie, mis penosos pasos de baile. Entre los dos hermanos se turnaban, por darme las manos, mientras el otro descansaba.

La aventura inició, la primera vez que tuve que ir al baño. Se hacía imposible de pasar, con la cantidad de personas que había, algunos bebidos, otros no tanto, la verdad eso siempre me ha dado respeto, pero en este día no había nada que temer, estaba muy bien acompañada de dos hombres que eran mis guardaespaldas, nada malo podía ocurrirme. Al salir del servicio, uno de los seguratas, ya sabéis los tipicos, altos y bien muscolosos, me agarró en brazos, y se hizo paso entre la multitud. Note como alguien empujaba a ese grandullón. Fui testigo, de como dos de sus compañeros, sacaban a la fuerza a un chico que andaba borracho. La gente nos dejaba pasar, se me quedaban mirando, asustada, pensando, que me había desmayado o algo, para nada pensaban que no puedo caminar, que por eso me tuvieron que ayudar.



Seguimos bailando, tomando y cantando por todo lo alto animados. En varias ocasiones tuve que volver al WC, que los seguratas de allá, en alguna ocasión ya me agarraban en brazos desde el principio. Eran las cinco de la mañana, cuando ya cerraban el local. ¡No me lo podía creer! ¡solo deje un cuarto de cerveza! lo mas extraño ¡es que no me encontraba extraña, ni mareada ni nada! seguramente con lo que baile, y visite al WC ya se bajó todo.

Aun nos faltaba un rato para poder subir al metro bus. Daniel, le entró ganas de ir al servicio, justo al salir de allí. Había varios bares, restaurantes.... pero todos ya cerraban, y tardemos un rato, en localizar, un establecimiento que le dejara entrar a los servicios. Hacía frío en la calle, ese rato en el exterior provocó, que del calor, del bailoteo, pasemos al frío del exterior. Lo poco que me afecto la cerveza, se me bajó de golpe con esas temperaturas. Eran cerca las seis de la mañana cuando subimos al metro bus, poco mas de la siete, cuando entremos en la casa.

Escrito: 03 de septiembre del 2013

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