lunes, 7 de septiembre de 2020

Diario personal: Mallorca

 



Faltaba 1 mes para que acabáramos la secundaria, como viaje de fin de curso, volaríamos a Mallorca. Yo nunca me había subido a un avión, la verdad me hacía ilusión, hacerlo, igual que el resto del viaje… pero… a pocos días de despegar, a mi madre se le ocurrió "¿tú con la válvula puedes ir en avión?" tuve hidrocefalia al nacer, así que nos les quedó otra, que introducirme una válvula. Toda mi ilusión, fue sustituida por nerviosismo, desesperación ¿y si no podía viajar de viaje de fin de curso? ¡No era justo! ¡Yo quería ir! Mi madre habló con mi fisioterapeuta, pero él tampoco tenía idea, tenía que hablarlo con mi doctora ¡mas días de angustia! Pero finalmente, no hubo porque preocuparse, las alturas no eran problema. Lo que sí lo era, un problema es que necesitábamos a alguien, que me acompañara como cuidador, bueno no fue tanto la cosa, por suerte la amiga de mi tía Neus, si, sí, la misma que gracias a ella conseguí ir a las carrozas. Su amiga, Inma, se ofreció acompañarme, en esos 5 días se puede decir que de vacaciones.



El problema es que era el tiempo, que estaba en discusión con la segunda pandilla de amigas, como entenderéis, no me apetecía en absoluto pasar las 24 horas con ellas "no tienes porque estar con ellas" me aconsejó mi profesora, que se encargaba de nuestra clase, y también me hacía 30 minutos de psicología (aparte a veces, salíamos del insti, para ir a tomar algo a un bar) De Barcelona a Mallorca (las Baleares) el vuelo duró media hora, la verdad me gustó, lo que más me impresiono, fue el despegue (en el que Inma, tubo, que agarrarme del brazo, porque me iba de lado) y el aterrizaje, que era como tener un gusanillo en el estomago. Los oídos se me taparon por la altura, esos 30 minutos de reloj, los pasé, mirando por la ventana, esas nubes tan blancas, por debajo de nosotros.



Al llegar al hotel indicado, nos dimos cuenta de la realidad de las cosas. El hotel era de 4 estrellas, pero realmente nadie lo diría, tenía ascensor sí, pero este no llegaba a todas las plantas, para llegar al comedor, debíamos bajar las escaleras… A veces alguno de mis compañeros, me cogía en brazos, de tanto el otro, bajaba la silla, o también, me bajaban entre dos, en mi silla sentada, todo por esa comida, que realmente y opinión de todos ¡estaba asquerosa! No solo el problema fue las adaptaciones, ducharse, también era una aventura, para mí y mis compañer@s el agua, salía caliente apenas 5 minutos, después ya fría, de fría a congelada. Obviamente no había duchas, así que para meterme a mí dentro de esta, era gracias a mi tutora, que me cogía en brazos y me metía, y sacaba. Si no fuera poco eso, tampoco funcionaba la calefacción, que cada noche, nos iban repartiendo mantas, porque nos congelábamos. Nos levantaban temprano, nos acostábamos tarde (eso quien dormía) y durante el día, pasábamos las horas de un lado a otro, visitando distintos museos y catedrales, también nos dejaban tiempo libre en el que lo aprovechábamos bien. Inma y yo, nos ajuntábamos Alba y Marc, eran pareja entre ellos, la verdad hicimos buenas migas, los acompañábamos en varias ocasiones. Una noche, nos sentemos, con dos chicas, para cenar con ellas, ambas se llamaban Laia, eran muy aplicadas a los estudios, siempre iban en soledad ellas dos, así que decidimos acompañarlas en ese viaje, entretenido y divertido.

 


En la última noche, nos subimos a un bus, en el que nos dejó, en una discoteca, profesores, se fueron por su lado, y nosotros (alumnos) por el otro, todos juntos, el trato era, estar en una discoteca, hasta las 2 de la mañana, después ellos nos recogerían y marcharíamos al bus, para volver al hotel. Nunca olvidaré ese momento. Inma, me puso en pie, y empecemos a bailar, entre toda esa gente, que eran mis compañeros. Alba y Marc, bailaban cerca, ambos bailaron un rato conmigo. Después mis manos volvieron a las de Inma. Seguimos bailando, cuando vi que Inma decía algo en el oído de Marc, después me miró y se echo a reir… Algo estaban tramando…. Cuando sin aviso, el Dj de la disco hablo "un aplauso a Vanesa Ruiz Garcia, que está en la pista bailando" todos mis compañer@s me miraron, gritando mi nombre, aplaudiéndome. La verdad me emocioné yo sola, con esa alegría, subi al bus, en la hora quedada, para de vuelta al hotel.

Escrito: 25 de abril del 2012

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