lunes, 28 de septiembre de 2020

Diario personal: 4 meses como mamá con parálisis cerebral

 

Vicky con 4 meses

Parece mentira, con lo lento que se me paso el embarazo, ya no solo ha pasado, uno, dos o tres meses sino ya son cuatro meses que tuve a mi hija, ya tienen razón cuando dicen “disfrútala, porque crece muy rápido” Ya mismo, tendré que empezar a trabajar, ver como hacerle, con ella, pero como muchas familias, seguramente tendrá que ir a la guardería, pero por el momento, la disfrutaré al máximo.

Ya cuatro meses, ya esos temores, esas inseguridades del principio, se han ido desvaneciendo, a medida que va creciendo, al ganar ella peso, yo me siento mas segura para cogerla en brazos, jugar con ella, darle de comer… etc.

Con su tía Ana



A veces pienso que esta niña, está echa para mi, realmente soy un poco bestia para cogerla en brazos, con la mano derecha que no colabora como debería, la niña que tiene una fuerza increíble, sobretodo cuando se enfada, se pone tensa como un palo, a veces parece que tenga la espasticidad de la parálisis cerebral, de la fuerza que tiene cuando se enfada, esfuerzo me cuesta no perder el equilibrio con ella en brazos. A veces creo que la daño, pero ella ni un lamento, solo me mira sonriente... Algo que estoy haciendo con ella, y sus juegos, es como si hiciera pesas, ella va ganando peso, yo musculatura en los brazos, no necesito pesas, ella son mis pesas. De alguna forma nos hemos formado una rutina, en el que después de darle su biberón, nos sentamos a ver un programa educativo, en el que se ríe a carcajada, después salir a pasear, antes del siguiente biberón, y cambio de pañal, donde le cambia, su papá, se queda dormida un rato, sino es así, requiere nuestra atención, con la televisión, música o juegos. Le encanta bailar, bueno que bailemos con ella, es ahí, cuando hago pesas a su son.

Aun tengo mucho que mejorar, pero ya soy capaz de cogerla del sofá, en brazos, si está en los brazos, la puedo dejar en el sofá, la puedo desvestir, quitarle el pañal, limpiarla, después de su biberón, le hago el eructito, puedo afrontar por mi misma sus berrinches. Le gusta que le leemos, sus cuentos, o lo que sea, juguemos con ella, ya sea pedorretas en su tripa, o ataque de besitos. Ya nos sigue con la mirada, se enfada cuando se queda sola, en una habitación. Le encanta la hora del baño, ya hace unos chapoteos, haciendo el comedor una piscina.



Con los demás sale a pasear en el cochecito, conmigo sale a pasear en el cangurito, ya le gusta mas porque está mas alta, y puede ver todo mejor, yo me siento mas tranquila, porque ya aguanta mejor su cabeza y su cuerpo.

Creo que lo peor ya ha pasado, aun tengo mucho que aprender, dudas e incertidumbres, pero me siento en la seguridad, que saldremos adelante, al menos por ahora que aun no se mueve del sitio. El gran desafío volverá a iniciar, cuando empiece a gatear, aún peor a caminar jajaja

Por ahora ya han pasado cuatro meses, lo que veía imposible, ha sido del todo realizable, todo es posible, solo hay que adaptar todo a cada situación, si todo estuviera totalmente inclusivo, el mundo seria otra cosa totalmente distinta y mejor.

Escrito: 25 de enero del 2020

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