jueves, 3 de septiembre de 2020

Carta de un niño no deseado

 


Siempre me pregunte… ¿Por qué? Me llamo Kevin, tengo 9 años, a punto de cumplir diez, jamás he conocido el amor de una familia, desde que tengo memoria, siempre he vivido en un centro de acogida… Desgraciadamente no soy el único, muchos de mis compañeros, mis amigos, fueron dejados en este lugar, cada cual por un motivo… algunos porque tienen alguna discapacidad, sus padres no se veían con las fuerzas de criarlos, otros, porque sus madres eran muy jóvenes para hacerse cargo de ellos, otros casos, porque violentaron el cuerpo de su madre, fueron engendrados, a la fuerza a la mujer que les dio la vida… De alguna manera también fueron hijos no deseados… pero es muy distinto a mi caso…

La mujer que me dio la vida, pasaba de los treinta años, era una mujer que venía de una familia rica, así que dinero no le faltaba, tiene una buena vida, simplemente no me deseaba, salio una noche, se acostó con un hombre, tiempo después fue consciente, que me estaba creando en su interior… y realmente, no me deseaba, no me quería, no quería que yo formara parte de su vida. Yo no he desistido, más de una vez, insistí si no había información, para contactar con ella, para saber el porqué… no puedes tener 9 meses un ser en tus entrañas… para después abandonarlo solo porque a ti no te apetece criarlo… Agradezco que no me destruyera… pero aquí… poca vida queda… veo a mis compañeros, como son adoptados, y abandonan el lugar con sus nuevas familias.  Todos son más pequeños que yo, yo ya soy mayor, contra más pase el tiempo, menos oportunidad me queda, de que alguien me desee como un hijo, como parte de su familia de su hogar.



Yo aquí estoy bien, tengo un techo, comida, agua, abrigo, incluso una educación, pero necesito más, el calor de la familia, recibir el amor, el confort  y la ternura que solo una familia te puede dar…. Cada día le pido a Dios, y también le pido el porqué, una mujer, que lo tiene todo para poder compartirlo, con ese ser, que es parte de sus entrañas, sangre de su sangre, decide abandonarlo a las instituciones, sin un afán de arrepentimiento, sin un motivo, que mínimamente lo justifique.

 Me siento abatido, no encuentro lugar, solo soy un ser no deseado… Entonces… ¿por qué he llegado? A menudo nos dicen que todos tenemos nuestro lugar en el mundo… ¿En serio? ¿El mío cuál es? Por más que me esfuerzo, no lo encuentro… Agradezco que no me destruyera, pero… ¿a cambio de qué? Necesito saber el porqué, sigo siendo yo, una persona… que sufre, que pocas veces siente tranquilidad y bienestar, la tristeza es mi más fiel compañera… la esperanza poco a poco se aleja, porque ya tiempo apenas queda… por favor necesito una señal del porque estoy en este planeta llamado Tierra

 

Escrito: 05 de octubre del 2014

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