viernes, 7 de agosto de 2020

Testimonio de una pareja homosexual

 

Mi pareja y yo hemos decidido dar testimonio de nuestra relación, nuestra familia, ya que personalmente, no soy persona de subir nuestra vida a las redes sociales, pero aquella mañana, una de nuestras hijas nos pidió por favor que subiéramos una, a ver que decía la gente.

 No tengo porque dar explicaciones la verdad, soy feliz con la vida que tengo, de la misma manera mi pareja, mis tres hijas. Pero ante esa foto, que yo no veo ninguna maldad, solo, las estábamos peinando y preparando para que se fueran al colegio, hemos leído comentarios totalmente aberrantes, asta mis hijas están sufriendo las consecuencias.


 Por ello doy mi testimonio cien por cien real, de cómo es nuestro día a día, ya ustedes sabrán como tomárselo, pero espero que ya no lo paguen con nosotros, vayan acosar o violentar a otra parte, que nosotros, ya hemos tenido suficiente, ninguno de nosotros, merecemos este trato, aun menos mis hijas.

 En primer lugar no pueden juzgar a una persona, o una familia, por lo que es normal, o lo que no lo es, la palabra normal o normalidad, tiene un significado, muy  pero que muy intenso. Cada persona es un mundo, y todo es correcto, acentuando, los que hacen daño a otros efectivamente. Por lo demás todo es normalidad.


 Dicho esto, prosigo a iniciar como somos mi familia y yo. Estamos mi pareja, nuestras tres hijas de 6, 7 y 8 años,  vivimos en  Giorgia. Ya es una rutina, levantarnos a las cinco y media y preparamos el desayuno, ya que las ocho empiezan la escuela, y tienen una hora de camino, antes que prepararse, ya que después, de desayunar, hay que peinar el pelo bien revuelto de nuestras tres hijas, después vestirlas, acabar de prepararlas para que marchen a clase. Ese día simplemente, mi hija me pidió una foto, para mostrar al mundo, nuestro día a día.

 Cuando llegan por la tarde de clase, las llevamos al parque para que jueguen y se relajen después de las largas horas de clase, como cualquier niño, les encanta los columpios, allí las llevamos, con la merienda preparada desde casa. A veces nos quedamos más, otras menos, dependiendo del tiempo, las actividades de ese día. Al llegar a casa, las ayudamos con los deberes, pasemos tiempo familiar, explicándonos como nos ha ido el día, nuestras hijas nos cuentan, nosotros, les contamos a ellas, algo importante, para que nos tengan confianza, o jugando algún juego, ya sea de mesa, o de la consola. Después ellas se duchan, de tanto les preparamos el pijama o les ayudamos a lavarse el pelo. Como última actividad cenamos los 5 juntos, las acostamos, antes por ello, les contamos una historia, a veces de los cuentos que tienen, otras nos la inventamos. Ya después si, a descansar, y a la mañana un vuelta a empezar.

 Esa es nuestra realidad, nuestro día a día, pero quizás esta carta no sea suficiente, una imagen o un video, dicen más que mil palabras, quizás lo gravemos, para formar estas palabras en realidad. Nosotros como padres traemos a los niños al mundo, con el propósito, que sean mejores que nosotros, queremos que tengan éxitos, todo lo mejor para ellos, que logren, lo que nosotros no pudimos lograr. Estás niñas no tendrán nuestra sangre, pero si nuestro corazón, ahora y siempre, tendrán nuestro amor.

Escrrito: 11 de mayo del 2015

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