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domingo, 2 de agosto de 2020

Pensamientos de un psicópata


¿Por qué soy como soy? Yo no lo sé, ¿Por qué hago lo que hago? Ni idea, quizás porque me lo hicieron a mi, quizás porque es lo único que viví, fui víctima ayer, hoy no lo sé.

 A veces me pregunto si quiero cambiar mi forma de hacer, por un lado me arrepiento bien, pero por otro siento necesidad, placer de hacer sufrir a los demás.


 Yo era un niño cuando todo empezó, cuando él entraba en mi habitación, apestando a alcohol, me desabrigaba y atacaba, mamá llegaba, le gritaba, a él se lanzaba, pero él era más fuerte, y a ella la violentaba, entonces yo le detenía entregándole mi cuerpo, mi alma, pero que a mamá la dejara. Y así él actuó, día tras día, violentando a mamá cuando intentaba defenderme, eso me odiaba a mi mismo por no ser más fuerte.

 El tiempo pasaba, la situación no cambiaba, esa culpabilidad por no ser más fuerte, se volvió frustración, sin ser consciente, empecé a odiar a mi madre, por no librarme de esa condena, aún más a su enfermedad, que se la llevó para no regresar. Eso no detuvo a mi padre, su violentada aumentó, creciendo ese odio en mi interior.



 Con dieciséis, me fui de casa, sin avisar sin nada, tenía dinero ahorrado, podía sin problema. No tarde en conocer una chica, e iniciemos a salir, pero a mí no me gustaba, solo quería su cuerpo, poseerla hacerla mía, si ella no quería mejor, mayor era mi satisfacción. No lo negaré me asusté de mi forma de hacer, yo mismo corté. Esa necesidad no se detuvo, me perseguía como a mi sombra, yo no la obedecía, pero ella no se alejaba, más bien las ganas me superaban. No me pude estar, ella dormía, yo aproveche para atacar, ella despertó, intentó resistirse, intento gritar, pero yo no la dejaba eso aumento mi necesidad, mi placer, así empecé a disfrutar haciendo daño, haciendo sufrir a las mujeres a las chicas, de ahí no he podido parar.

 Fui víctima ayer, hoy no lo sé, ¿tengo justificación? Me convertí en lo que más odio, en el monstruo de mi padre, sin necesidad de estar embriagado, yo no tengo la culpa, no aprendí otra cosa, ya dudo de la realidad, de mi propia persona, por ello tome una decisión, es poner a mi vida fin, por ello esta carta es firmada con mi propia sangre, sé que no merezco el perdón, pero a todas aquellas que abusé lo siento, no era yo, me transformaron en un monstruo sin control, por eso a esta vida, le digo adiós.


Escrito: 22 de junio del 2015

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