viernes, 28 de agosto de 2020

Carta a mi hija pequeña adolescente

 


Nunca pensé que escribiría algo así, siempre tuve la idea, que sí, que la adolescencia es una etapa dura, estaba con la certeza, que podía sobrellevarlo sin problemas, sobretodo habiendo superado ese proceso con tu hermana mayor, que ahora ya está en la adultez. Siempre has sido una niña tan buena, tímida y reservada, nunca te había gustado salir, siempre había que arrastrarte para ello, siempre te habías aplicado a tus estudios, como tu hermana, de igual manera, siempre había hecho y ahora de la noche a la mañana no paras en casa, tus notas cayeron en picado, ya no eres la inocente niña de hace unas semanas… ¿o sí? Quizás estoy exagerando, ya tienes quince años, ya dejaste la niñez en el pasado.

 Mucho me afirman, supongo que es más fácil, la adolescencia con tu hija pequeña, ¿Qué decir? Tu hermana no salió embarazada, ni me dejaba preocupada, hasta altas horas de la madrugada, sabía con quien se ajuntaba, y cumplía las normas.

 No está bien que te compare con tu hermana, sois dos personas totalmente distintas, cada una es fabulosa a su manera, es algo totalmente respetable y admirable, es solo que vuestras adolescencias, han sido tan distintas, que quizás no estoy preparada, para acabar de sobrellevar la tuya. Tu hermana al tener una discapacidad, el rol de adolescencia normal, no lo cumplía, no tenía amistades, apenas salía si no era con familiares, cumplía con dureza en sus estudios, al igual sufrió lo suyo, por la discriminación de no ser aceptada como una joven más… Con tu padre bueno, ya lo conoces en eso la situación es idéntica, solo que ella cumplía los castigos, que otra le quedaba, no se escapaba por la ventana.

 


Quizás me estoy quejando de algo que yo misma fui la responsable, siempre tan ocupada, entre el trabajo, tu hermana y sus cuidados, que daba por sentado, que tu nada necesitabas, y he aquí el resultado, de contarme todo, o intentarlo porque yo no paraba en casa a no explicarme nada, me pongo a pensar, es lógico que te hayas buscado la vida, aunque sea, con malas compañías, y te hayas convertido en alguien de poco de mi agrado. Quizás es que también, el verdadero problema, no es la diferencia, sino la semejanza, que existe entre tú y yo, no te lo confesado, pero realmente ahora eres muy idéntica a mí, es muy posible que es eso lo que me está aterrando, me embaracé de tu hermana a tu edad, con la diferencia, que tu padre se responsabilizó, salía y me emborrachaba a diario, y fumaba cigarros, incluso me tatué, sí en serio, al terminar la espalda, una mariposa dorada. Fue una etapa muy guay por un lado, pero viéndolo ahora también muy dura, pero podía hablar con mi madre, era muy comprensiva, me entendía y me ayudaba en todo. Quizás es ahí donde tengo que actuar, para que solo sea una etapa, que pasará, sin más secuela.

 

Perdóname cariño,  han sido necesario estás líneas para abrirme los ojos, y ser consciente de la realidad, la adolescencia de tu hermana, no fue adolescencia, paso de niña a mujer, negándole la oportunidad de vivir esa etapa. Tú eres la primera adolescencia que paso como madre, estás dentro de la media, yo también tengo que mejorar. No te frustres por los errores que has cometido, estás en la edad de aprender de ellos,  yo aún estoy aprendiendo, como puedes ver. Pero te aseguro que voy a intentar mejorar, tu hermana está bien en el centro que está, y pediré unos días libres en el trabajo, estaré a tu lado, por si me necesitas, prometo escucharte, aconsejarte y  ayudarte en lo más que pueda…No temas por el bebé que viene en camino, no estás sola, te ayudaremos ¿Qué me dices? ¿Me das una oportunidad? De verdad lo voy a intentar.

Escrito: 24 de marzo del 2015

También te puede interesar....

Sígueme también... Mis redes sociales

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Carta de despedida de un drogadicto a su mejor amiga

  Soy al primero, que me está partiendo el alma, estas líneas, pero es necesario, te escribo para despedirme de ti, mi mejor amiga… Cuando e...