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miércoles, 5 de agosto de 2020

Carta a mi amor eterno




Nos conocimos por casualidad, en aquel bar, yo salía con tu mejor amigo, y nos presentó, desde ese primer momento, ya hubo atracción, pero no te di mucha importancia, tenía novio, era tu mejor amigo. Eran ferias, la noria estaba presente, no dudemos en subir, pero no había sitio para ti, nada te importo, empezaste a trepar como un mono, siendo una barrera para mi novio y para mi, asta que no di, mi número de teléfono no paraste, como amigo me dijiste.

 Nos empecemos a mandar mensajitos, me hacías reír, eras tan divertido y espontaneo, jamás le confesé a mi novio esos mensajes a la una de la mañana totalmente inocentes, pero no sé por qué había algo que me hacía sentirme culpable. Después quedábamos para dar una vuelta, tomar un café… e inconscientemente inventaba escusas para no quedar con él, a cambio de irme contigo, llegó un punto que te veía más a ti que a él, no le extrañaba, al contrario.


 Ya no tardé mucho más en ser consciente de la realidad, tú me hacías sentir, lo que él jamás me hizo sentir, me estaba enamorando de ti, desde esa noria estaba claro que yo te gustaba. Fue en aquel porche, con las numerosas estrellas como testigo, que me declaré con ese besó largo y apasionado, era obvio tenía que cortar con aquel que ya no amaba, que jamás amé, realmente no fue tan difícil, mas bien, me sacó un peso de encima.

Entonces ya, no había escusa podíamos disfrutar nuestro amor delante de todos. Subimos a tu coche ese descapotable que tanto me encantaba, subimos la música de Radiohead, cantemos a pleno pulmón, de tanto nos conducíamos al bar de tus padres. Se hallaban de vacaciones, eso facilito nuestras intenciones, robemos todo el licor, subimos al desván, eso te inspiraba para pintar, me fascinaba ser tu musa, totalmente desnuda, cubierta con una toalla. Embriagados, desnudos, abrazados, juremos amor eterno, para hallarlo, nos haríamos esos tatuajes, que siempre deseemos, así lo cumplimos.

 

Éramos la pareja perfecta, fue la mejor época del mundo, ni todo el dinero del mundo, puede deshacer lo que ocurrió después. No puedo evitar recordar esa fiesta de disfraces yo era June y tu mi Johnny Cash y fuimos los reyes de la fiesta, no había nadie que no nos miraran, todos quedaron impactados y emocionados y ganemos, el premio principal. Eramos todo para uno y el otro.

 

Maldigo ese día, ojala pudiera echar marcha atrás, y volver a empezar, suplicarte “por favor no te vayas” fue tan tonta la discusión, como Hachiko a su dueño, él sabía bien todo, pero yo no podía. Te vi marchar, la rabia me invadía, pero lo peor estaba por llegar, efectivamente, el teléfono no tardó en sonar, que me anunció la peor noticia que me podían dar, tu muerte, te saltaste una valla, volaste sin alas, acabaste en las ruinas de aquel precipicio.

 

El tiempo ha pasado ya no esa joven, más bien una anciana, al que al tiempo se acaba, pero aquí sigues en mi mente, mi corazón, jamás he podido amar a nadie como te amé a ti. Deseando estoy, que mi vida llegue al final, para poder encontrarte, abrazarte con fuerza, pedirte perdón, realmente tú tenías razón, jamás dejé de amarte, por siempre te amaré, si aún estoy a tiempo, tú lo deseas, seguir siendo tu musa, tu princesa de ensueño de por vida, porque tú, literal, fuiste mi vida.

Escrito: 30 de mayo del 2015

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