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lunes, 31 de agosto de 2020

Algo para reflexionar: Solo es un chucho

 



Solo es un chucho ese hombre, que se pasaba los días borracho, sin más compañía que su chucho, como él le decía… No entendía porque pero ninguna mujer se le acercas… "apestas alcohol" decían "Ah tonterías! Si solo son dos copitas al día" se repetía "Ellas son el problema, son todas unas zorras" Por suerte él tenía a Lucho, su chucho, él era su fiel compañero, y nunca le defraudaría… por más que sacara su ira a su costa, por más que le insultara, le pegara, y lo violentara, no importaba… al fin de cuentas… solo es un chucho, no era consciente, si se pasaba días enteros encerrado en la oscuridad, sin comer, sin compañía, sin salir… solo es un chucho, le iba de perlas como saco de boxeo… ¿Qué importaba? Nadie investigaría, era su chucho nadie, haría nada, no como las mujeres, que a la mínima que les dices, ya están metiendo a la policía en medio… como si ellos no tuvieran cosas más importantes que hacer… pero con Lucho era diferente… podía matarle si quería ya que nadie le investigaría la muerte de un chucho.

La puerta de ese diminuto y oscuro cuarto, se abrió de un portazo. Lucho se sobresaltó amaba ese hombre, pero le temía…

 -     ¡¿Dónde estás chucho asqueroso?! Me hierve la sangre tengo que descargar mi ira –expreso con un bate en una mano, una botella de whisky en la otra –le echo unos tragos, escandalosamente ruidosos. Lucho intento huir, pero no había salida, se encontraba entre ese borracho y la pared… y una vez más tuvo que aguantar los numerables golpes, patadas e insultos continuos… con una sola diferencia… que aquella vez, su cuerpo no aguantó más… su corazón dejo de latir….

Él apenas le dio importancia… "ya me compraré otro chucho" Decía, pero lo que él no era consciente, es que su fin se acercaba, que su cuerpo no aguantó tanto alcohol, y golpeo tan duro, que antes de poner fin, le hizo sufrir, cayó, solo, abandonado, dio su último suspiro entre grandes sollozos y lamentos.

 Despertó, su cabeza, le iba a estallar, solo escuchaba ladridos por todos lados "malditos perros" pensó entre gruñidos… "¡¡¡Callad desgraciados!!!" Quería gritarlo pero de su boca solo salía ladridos… "¿Pero qué?" miró a su alrededor, estaba rodeados de perros…. ¡¡¡y enjaulado!!! "¿Qué está pasando aquí?" Se preguntaba, pero por más que lo intentaba, solo ladridos se escuchaba. La puerta de la jaula se abrió, un hombre, le puso una correa, le obligó a salir a rastras.


-     Vamos muchacho, hay un hombre que te quiere adoptar –a él le vino un olor muy fuerte a alchol, era extraño, porque su olfato, siempre había estado inactivo… -aquí es, aquí está tu nuevo dueño…

 -     Vamos chucho, ya eres mío –pero… ¿qué demonios? ¿Cómo es posible que lo tratarán así? ¿Cómo es posible que fuera un perro? Debía estar soñando, debía tener una pesadilla… ¡Muy real! Pero pesadilla al fin de cuentas…

 Llegaron a un callejón, donde el olor a sudor, suciedad, y humedad abundaba… él en su nuevo cuerpo…. No podía más que pegar un pequeño aullido, sin poder evitar las náuseas intensas que le provocaba todo aquello.



-     Cállate hombre, ¡¿quién te ha dicho que digas nada?! ¿Eh? –le dio una bofetada con la mano abierta en todo el hocico – ¡aquí solo se habla cuando yo lo diga! -"desgraciado de mierda, ¿Pero qué te has creído?" le enseño esa nueva dentadura perruna, dispuesto a morderle, pero su rival aun fue más rápido, le propino una patada en las costillas, le cogió del collar, le encerró en un pequeño cuarto todo mohoso, que apenas entraba la luz solar.

 

"¿Cómo es posible que sienta dolor? ¡Si solo es una terrible pesadilla! ¿O no? Tiene que serlo, ¿Qué es sino?" Dormiría un poco más, ya al despertar, debía despertar de aquel infierno. Horas más tarde, abrió los ojos, todo estaba más oscuro que antes de dormirse ¿Abría despertado totalmente? Intentó tocarse la cara con las manos… ¡pero no tenía manos! Seguía teniendo patas… olfateo con desespero, el olor a sudor, suciedad, predominaba, pero no había ni rastro de aquel tipo… Aulló pero todo seguía en calma… Se puso a pensar, en las veces que él había tratado de la misma forma a su chucho, él ignoraba por completo, que un chucho pudiera sentir, menos como él se estaba sintiendo… tenía frío, miedo… los golpes que le había dado, se hacían notar ahora… le llegó unas inmensas ganas de orinar… los minutos seguían pasando nadie llegaba… no aguantó más… se orino en aquel terreno… él debía entenderlo llevaba horas ahí solo… en cuarto pequeño, no le quedaba opción. La puerta se abrió de un portazo, ese olor potente a alcohol volvió.

 -     ¡Ei! ¿Qué pasa chucho? –Qué manía con llamarle chucho, era un perro, un ser vivo herido tanto por fuera como por dentro, hambriento, congelado de frío, asustado… Sin aviso fue consciente… que nunca se había dado cuenta de ello, que ese perro que tanto había maltratado, de tantas formas, él había ignorado, que se pudiera sentir como él se estaba sintiendo en ese momento, siempre lo había tratado, no como un ser vivo, sino como un objeto sin alma, sin corazón, siempre a su merced -¡¿Qué es eso?! ¡¿Te has meado chucho de mierda?! ¡Te vas a enterar! –fue consciente como aquel hombre se sacó el cinturón, y empezó a golpearle con fuerza, con tal brutalidad, que no pudo evitar aullar de dolor, pero contra mas aullaba, más fuerte le daba… él más recordaba a su chucho, a su perro, que tanto maltrato, hasta matarlo… ahora era consciente de la realidad, aquello no era una pesadilla, era real, la vida quería darle una lección, realmente la aprendió, pero ya era demasiado tarde, ese último golpe fue mortal, entre lágrimas derramándose por sus mejillas, grito con gran arrepentimiento, no por el tipo que le provocó su muerte, no, sino por el animal, que el mismo tanto maltrato, que él mismo mato, aun y así ese animal, jamás dejó de amarle.


Escrito: 24 de octubre del 2014

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