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lunes, 20 de julio de 2020

Relato: Más allá del arcoiris



Él sabía que la muerte se le acercaba, era consciente desde hacía tiempo, sí claro en un inició era un chock, no llegaba ni a los cuarenta años, todo por ese cáncer que se le atravesó, le había condenado a vivir acelerado, sí apresurado, pero jamás dejó de vivir por ello, tenía claro que la vida, era solo un viaje, en el que a todos se les acaba, solo que a él, le duró menos el trayecto, pero no por ello, iba a perder el tiempo, debía apresurarse el reloj corría en su contra, tenía clarísimo que no iba a permitir, que su estancia por el planeta tierra, fuera en valde, debía marcar constancia, debían recordarle.

Todos le miraban con pena, se lamentaban a cada momento de lo que se avecinaba, de lo que él tendría que pasar, era curioso, solo él, pero parecía que todos iban a pasar por lo mismo, todos lloraban y se lamentaban, cuando él, lo había asumido sin problemas, no temía a la muerte, era un proceso más de vivir. Se encontraba en ocasiones, que en vez de animarle, él debía animarles a ellos.

Le gustaba cantar, siempre le había ido bien, eso decían quien le conocía y le habían escuchaba, le ayudaba en sus tristezas, alegrías, deseos, le ayudaba a tomar una decisión, y calmar sus miedos, sin pensarlo mucho cogió su guitarra, la muerte se le acercaba, era ir un paso más allá que ella, así es como comenzó a cantar, tenía claro que no quería lágrimas en su funeral, quería que fuese un escenario alegre, como un festival, donde el baile y la música eran protagonistas, así con esos ideales y su guitarra, empezó a crear…



Más allá del arcoíris, pájaros azules vuelan, alto, muy alto, por encima de las nubes, antes los envidiaba, ahora los puedo alcanzar, volar, volar alto junto a ellos. Por qué al otro lado del arcoíris, no existen miedos, no existen rencores, no existen problemas, todo es felicidad, paz, eres consciente, sí justo ahora te das cuenta de la verdad, que desde el otro lado del arcoíris, tu sueños se pueden hacer realidad sin dudar, donde los problemas, se disuelvan con gotas de limón, si me buscas me encontrarás, muy por encima de las chimeneas, en alguna parte, sobre el arcoíris, donde vuelan pajaros azules y nubes de algodón.


Más allá del arcoíris no existen tempestades, el sol no deja de brillar, los árboles florecen constantemente, con esas hermosas hojas rojas, lilas también. Veo el cielo azul, nubes esponjosas blancas, como dulces de algodón, en este mundo de luz y color. Es todo tan bello, que no entiendo, porque tememos tanto llegar acá, realmente es una preciosidad, donde ya no hay lugar para la pena y la tristeza, todo es luz, amor y felicidad.

Más allá del arcoíris soy espectador, de lo hermosa que es la vida, nunca he dudado de ella, pero he tenido que estar del otro lado del arcoíris para darme cuenta, no dejes que a ti te pase lo mismo, de verdad, cuando cruces el arcoíris serás consciente de la realidad, pero ya no abra marcha atrás. El mundo es hermoso, no esperes estar del otro lado, para darte cuenta, mejor ahora… ¡Despierta!


Estaba satisfecho con la letra, la sintonía de la guitarra quedó perfecta, ya podía darla a la luz, sí quería que la aclamarán en su último adiós, en su funeral, pero no con tristeza ni pena, más bien, con alegría, celebrando una fiesta, porque la muerte, era tan digna como la vida, no había que despreciarla, sino amarla, aceptarla, celebrarla, al igual que el nacimiento.

Su enfermedad ganaba terreno, se acercaba el momento, fue ingresado en el hospital, en el que no poco fue visitado, él aprovechaba cada visita, para mostrarles su canción, con orgullo y amor “pero recuerden, solo pongo una condición: Quien la cante, tiene que ser de modo feliz, como yo he intentado ser, creo que he conseguido, vivir cada segundo como el último y hacerlo intenso, no me arrepiento de nada, estoy listo para afrontar lo que viene, no le tengo miedo, sé que será bello. No lloréis por mí, os lo digo muy enserio, es mi único deseo, celebrar mi despedida con alegría, el impacto que he tenido en vuestras vidas”

Tras esas palabras, después de la afirmación, y el sentimiento de los presentes, el arcoíris apareció por los cristales de esa habitación, sorpresivo, ya que no había llovido, pero a la misma vez, Israel Kamakawiwo'ole dio su último aliento, el último suspiro, antes de cruzar, para ya no regresar, más allá del arcoíris.



Escrito: 21 de agosto del 2015
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