miércoles, 22 de julio de 2020

Palabras de una mujer con discapacidad a sus padres tras su ruptura



Vuelvo a estar aquí… entre estas cuatro paredes que me vieron nacer, que me vieron crecer, donde fueron testigos como pase de niña a mujer, efectivamente, soy una mujer, aunque mis padres, poco son conscientes, y me siguen tratando como la niña que ya dejé de ser.



Entro en mi habitación, aquella, que dejó de ser mía, hace más de diez años, pero sigue idéntica de como la dejé, ¡increíble! Si estás paredes hablarán confesarían a mis padres lo que no quieren ver… sí, soy toda una mujer.

Me adentré en una relación de más de diez años, me dejé vencer, no mi discapacidad no fue la responsable, fue mi forma de ser, nuestras diferencias, lo que me hizo perder.



Millones de parejas se separan, ¿por qué conmigo se lo toman tan radical? ¿Es que piensan que ya nadie me podrá amar? Quizás. Eso en estos momentos me es igual, aunque no es mi ideal.

Quiero que sepan ya, que no soy la ingenua que salió por esta puerta hace más de una década atrás, soy una mujer de cabeza a pies, como tal me deben tratar, estoy en su casa sí, pero no tienen poder en mí, yo tomo mis decisiones de que hacer o no hacer, con mi piel, con mi cuerpo, con mi sentir.



Soy dependiente, voy a necesitar de su ser para completar mi decisión final, pero me deben respetar mi intimidad, mi espacio personal, sin preguntar, como una mujer mas. Yo al salir de este hogar, maduré, desperté, no soy la ingenua de ayer, en estos años, sin su protección, me supe defender, y cualquier cosa, estaba él, aquel que amaba y me amaba, aquel, que mi corazón aun sigue latiendo, es que los sentimientos no desaparecen de la nada, son más de diez años de vivencias, emociones, experiencias. Solo pido respeto a mi persona, que me traten como la adulta que soy, me pueden aconsejar, pero no exigir, es mi vida, mi camino, solo yo tengo la única decisión.
 
El espejo que me vio crecer, me confirma lo que ya se, que ya dejé de ser la niña de ayer, con discapacidad sí, pero soy toda una mujer, con mis derechos y obligaciones, yo voy a cumplir con mi parte ¿y vosotros con la vuestra? Para mí tampoco es fácil esta situación, respetar mí persona por favor.


Leer bien estas líneas, de tanto yo me voy mentalizando de esta nueva situación, pero solo me quedaré si aceptáis el trato de esta nota, si no hay trato, por mí no sufráis, tengo donde ir, mi mejor amiga me acogerá en su hogar con todo gusto, desamparada no voy a estar, como bien os he dicho niña no soy, soy toda una mujer, sí la que está en frente del espejo.

Escrito: 17 de septiembre del 2015
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