sábado, 25 de julio de 2020

Carta a mi madre: Perdóname mamá, tú lo hiciste genial




Acabo de cumplir los cuarenta, y estoy aquí entre rejas, y lo que me queda, quizás es demasiado tarde para pedir perdón, y arrepentirme, es posible que ese tren ya dijo adiós, para ello he tenido que caer hasta el fondo del pozo, para ello, me han tenido que dar varias palizas, que casi me dejan muerto, eso solo es una parte.

Siempre te he culpado, por no haber conocido a mi padre, por no tener una infancia, como todos con él, siempre he dado por hecho, que era culpa tuya, no he dudado en demostrártelo, maltratándote y humillándote en cada oportunidad, siempre te he hecho responsable por toda mi desgracia, por no darme todos mis caprichos, sin ser consciente, que trabajabas más de doce horas diarias para darme todo lo que necesitaba, pero yo no lo valoraba, porque no me dabas todo lo que se me antojaba.



Perdóname mama, por no valorarte más, por estar tan ciego de la realidad, tú no eres culpable de nada, pero tampoco ayudó el maltrato físico de ahora tu ex novio, no es culpa tuya, de verdad, tu no sabías nada, que cuando, tú te ibas a trabajar, él me pegaba, nunca dije nada, por miedo a que a ti te hiciera lo mismo. Lo siento hoy sé que fue un error.

Perdóname mamá por no valorarte, por no valorar a las mujeres como se debe, por tratarlas como objetos sin sentimientos, lo siento de verdad, ahora lo entiendo, y me arrepiento.



El que ese impresentable abusara de mi cuerpo, no una ni dos, más de una docena de veces, solo era un niño, él era  parte de la familia, fingía con todos, todos lo adorabais sin saber la realidad, yo no llegaba ni a los nueve, ¡era un niño! ¡Solo un niño! después lo de tu novio esos castigos físicos, sin tener motivo para castigarme, alimentó esa ira incontrolada, no podía evitar pensar “si estuviera mi padre aquí conmigo, esto no me pasaría” que me ayudó adentrarme en el mundo de las drogas, primero tranquilas, después ya pesadas, la reacción de ellas, me hacía ser más violento contigo y demás mujeres.

¡Sí! Las veía como simple objetos, que utilizar y tirar, literal solo las utilizaba, sin importar nada, incluso en ocasiones, las violentaba de manera sexual, y no me pude estar no, tuve que atacar a mi propia sobrina, ella era tan dócil, tan fácil de manipular,  con solo llorar ella accedía, solo que yo era adulto, ella una niña de menos de diez, me aproveché, la manipulé, no una vez, ni dos, ni tres… mas… muchas más.



De la misma forma, a mi mejor amiga, tenía mi edad, pero no respeté su negación, y la forcé violentamente, su novio, actuó como tal, me dio una paliza que me dejó inconsciente, él tenía razón, hizo lo correcto, después no tardó llegar la citación al tribunal, detenido por violencia sexual, perdóname mama, ocasioné, tu infarto cerebral, ante el tribunal, ya no pude callar, confesé la verdad, merezco mi condena, la acepto sin espera.

Aquí en la cárcel, las personas como yo, no somos bien queridas, recibo palizas y abusos diarios, pero no me defiendo, me las merezco, soy lo peor de lo peor, no merezco ni tu perdón, pero es lo mínimo que puedo hacer, ya que no puedo asistir a tu entierro.


Sé que nunca te lo dije, ni te lo demostré, pero siempre te quise, siempre te querré, para mí, eres la mujer más especial de mí ser.

Escrito: 20 de julio del 2015
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