sábado, 13 de junio de 2020

Yo no maldigo la discapacidad, maldigo la sociedad



Sí, tengo discapacidad, se puede decir desde que nací ya que la meningitis que tuve fue a los 13 días después de nacer, me trajo a mi vida la parálisis cerebral.

Antes de más joven, sí odiaba tener discapacidad, ella era la única responsable que mi vida fuera una porquería, no podía ver la realidad, muy distinta a lo que yo veía.

Hoy veo las cosas muy diferentes, he sido consciente de otra realidad, la única verdadera, supongo que es gracias, de una persona que se dejo de mitos y habladurías, se guío únicamente por su corazón y me dio una oportunidad de amar y ser amada.


Hoy soy consciente, que la discapacidad, no es más que la condición que tienen ciertas personas, y no es una desgracias, menos una maldición, solo una condición. La discapacidad no te arrebata, la gran capacidad que tienes, no te quita derechos y necesidades que tienes como persona, es la sociedad que lo hace.



En el siglo que estamos, la tecnología esta muy avanzada, por esta, ninguna persona con discapacidad se quedaría atrás, ya que existen, miles de cosas para ayudar a esa persona con esa condición, ya está al alcance aquello para sustituir, lo que la enfermedad afecto.

¿Cuál es el problema entonces? Exacto la sociedad y la mentalidad de esta, pongámonos a pensar…

¿Quién te impide acceder a ciertos sitios cuando se trata de discapacidad motora? Los escalones, las cosas altas…
¿Quién te impide leer un libro cuando tienes discapacidad visual?
¿Quién te impide acceder a información por tu discapacidad auditiva?

¿Quién no te valora como persona, te impide que seas un adulto más cuando tienes discapacidad intelectual?
¿Quién te trata como un niño eterno?
¿Quién no te da una oportunidad para amar y ser amado?
¿Quién no te deja trabajar o estudiar?
¿Quién no te da los servicios sanitarios necesarios?
¿Quién te impide ser persona?



¿La discapacidad? ¿De verdad? Tu cuerpo es el mismo, tu cuerpo crece, dejando atrás la etapa infantil, pasando por la pubertad, acabando en la etapa adulta. Cambios físicos, emocionales, necesidades, deseos, todo llega a la persona con esa condición, la discapacidad no discrimina, sigue cada etapa de la persona tal cual es, sin esa condición.

¿Quién te discrimina realmente? Exacto, ¡la sociedad! La sociedad, es quien te mira por lo bajo, la sociedad es quien te cierra puertas, te impide evolucionar, la sociedad es quien te discrimina, se olvidan de la persona que eres, la gran capacidad que tienes, No la discapacidad, sino la sociedad.

Deja de maldecir a la discapacidad, a esa condición que es parte de ti, de tu persona, empieza a encararte a los verdaderos responsables, si, exacto, la sociedad.

Escrito: 05 de marzo del 2016
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