miércoles, 10 de junio de 2020

Carta del horror, mi hijo es un buleador




Yo no entiendo como ocurrió, pero mi hijo es aquello, que todo padre teme, aquello que todo padre, niega que su hijo es, yo no lo niego, lo he visto, primero en animales, pensé que solo es una etapa que pasan todos los niños, pero tampoco lo pasábamos por alto, al ver como maltrataba algún animal, le explicábamos que son seres vivos, que les duele igual que a nosotros, después le castigábamos, ya sabéis, a su cuarto sin cenar, o sin ver la tele, o cero juguetes, siempre hemos pensado que el castigo físico, no es la solución, más bien teníamos la idea con eso, le estaríamos animando a ser un buleador.

Su padre es muy amoroso y caballeroso conmigo, siempre nos mostramos afecto, él siempre que puede, me trae flores o obsequios, para mostrar lo mucho que me ama, ya se aprovecha para enseñarle valores a nuestro hijo referente a las mujeres, para el día de mañana cuando sea un hombre sepa cómo tratar a una mujer, a la gente en general, le solemos hablar de la diversidad, que para nada es negativa, solo es diferente hay que respetarla, no juzgar por ello. Pautas para el hijo varón, sea un hombre de bien Es lógico que también discutimos, pero nunca delante de él, siempre que tenemos que tener una conversación difícil, nos vamos a una sala aparte, o al garaje.





Si obvio su padre y yo trabajamos gran parte del día, pero al llegar a casa, le ayudamos con sus deberes, nos preocupamos por su día, e intentamos pasar, aunque sea sesenta minutos, pero pasar tiempo de calidad con él, y tampoco pasamos al otro extremo de darle todo lo que quiere para compensar, que no podamos estar con él todo el día, cuando cumple con sus tareas, quehaceres, o hace algo bien, le felicitamos, al igual que le castigamos cuando hace algo mal.


No me lo podía creer, al mismo tiempo no me sorprendía, cuando vi con mis propios ojos como mi hijo buleaba a un compañero, le llamaba cuatro ojos, le quitaba su almuerzo, si no cumplía le enseñaba su puño dispuesto atacar, la pobre victima estaba aterrorizada, apostaría que no era la primera vez, no dude, en ir a por él y castigarle, no sin antes preguntarle, por qué lo hacía “porque me gusta” “me siento bien” fue su respuesta tranquila, sin ningún tipo de remordimiento. Le pusimos un castigo, le lleve a casa de ese niño a disculparse, pero de nada sirvió, seguía buleándolo.



Hablemos con el psicólogo del colegio, por mas, que lo intentó no encontró una razón lógica para lo que hacía, simplemente él era así, le gustaba violentar y humillar, afortunadamente, aun estábamos a tiempo de cambiar esa patología.


No me dejo de preguntar ¿por qué a mí? ¿Qué hice mal, para que me hijo sea así? Todas las madres me miran como preguntándose “qué clase de educación le dan?” Que puedo decir, que puedo hacer, ya mejor no lo podemos hacer. No podemos hacer más que pedir perdón.



Todos los padres tenemos ese terror dentro, y me tocó a mi tener un hijo, que no es víctima, sino es agresor, aunque los padres se esfuercen para que sea un hombre de bien, sus hijos se convierten, en su peor pesadilla, ¿cómo combatirlo? ¿Cómo afrontar algo así? Es algo difícil de decir, pero ni su padre ni yo, somos los responsables.

Escrito: 10 de agosto del 2016
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