sábado, 16 de mayo de 2020

Carta a los abuelos, aquellos que ni la muerte puede matar



Me lo habían dicho, pero yo no me lo había creído, ¿Cómo hacerlo? Ya fue muy duro, tener que enterrar a un abuelo… Demasiado… como imaginar lo que vendría detrás. Ella era fuerte, y bastante más joven que aquel, que voló libremente, más allá del firmamento, para reunirse nuevamente con su, esposo, mi abuelo.
Solo hacía un mes que se le enterró, cuando ella, se empezó a sentir mal, como un apretujón en el corazón. Siempre habían sido una pareja unida, bien pocas veces, se peleaban, menos aún se separaban, ambos eran conscientes, que cuando uno faltara, el otro no tardaría en ir detrás. Nunca los tome en serio. Pero siempre quise un matrimonio como el suyo, más de cincuenta años juntos, amándose más aún, que el primer día.
Tuvieron sus hijos, sus nietos, yo fui el primero, mi niñez, con ellos la pasé, ya que mis padres trabajan. Y los veranos, hasta a dormir me quedaba. Me encantaba, estar en aquella granja, escuchando las historias, que mi abuelo contaba, a cocinar, a mi abuela ayudaba.
Ya no soy un niño, adulto soy, mi familia tengo, de lo que ellos aprendí, lo pongo en práctica. Ahora que no están su recuerdo es vivaz, jamás se van a olvidar, tengo tanto que agradecer, y nada que reprochar. Tantas enseñanzas que poner en experiencia.

Los años más importantes de mi vida, los pase con vosotros, ahora que soy papá, que tengo mi familia formada, me toca a mí educar, para que sean, personas de bien, como vosotros hicisteis conmigo, aunque ellos tienen a sus abuelos, vuestros hijos, que los consentirán, alguna lección, les mostraran, como yo aprendí con vosotros, algo que se grabará en el corazón para jamás olvidar.

La muerte es parte de la vida, pero uno nunca está preparado, cuando le llega el momento a seres tan amados como vosotros, aunque también es verdad, que la muerte no existe, cuando se ama tanto como os amo a vosotros, soy sangre de vuestra sangre, hay mucho de vosotros en mí, eso es imposible de ignorar… Mis hijos, los hijos de mis hijos, conocerán de vosotros, de vuestras luchas, de vuestros triunfos, de vuestro amor incondicional, que ni la muerte pudo separar, ya juntos para la eternidad.
Os amo, y recordaré siempre, vuestra historia de amor incondicional, pasará de generación en generación, asta la eternidad.
Escrito: 05 de febrero del 2017
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