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martes, 21 de abril de 2020

Discapacidad e intimidad. Reflexión personal



En otra ocasión realicé un articulo, donde exponía, la dificultad de la intimidad en la discapacidad, ya que sus familiares y cuidadores intervenían, sin dar el derecho de la duda, sin dejar que lo intentarán por si mismos. Discapacidad, no significa que dejes de creer, que seas un niño por siempre, no, nacemos niños y nos convertimos en adultos, no importa que se tenga discapacidad motriz, intelectual o sensorial, solo existe un cuerpo humano, unas emociones, unas necesidades… eso es igual, asta el hombre que su discapacidad es superior, que no puede hablar, que no puede controlar sus necesidades fisiológicas, que no puede controlar la saliva, el cuerpo, deseo y emociones de este es idéntico a ti, que no tienes discapacidad ¿por qué tratarlo diferente?
Todos necesitamos nuestro espacio, todos tenemos días malos, días que no queremos ver a nadie, días que estamos mal humorados o tristes, sin saber porque, la persona con discapacidad es igual, días en que quiere su espacio, quiere que no le molesten o al menos, que le hagan las menos preguntas posibles.
Ahora bien…. Qué ocurre en el tema sexual, como ya he dicho en centenares de veces, y e repetido una vez más en líneas más arriba, no somos niños eternos, el deseo sexual aflora como todos en la adolescencia. Aunque no se tenga pareja esa necesidad sale a la luz, y es imposible ignorarla, la importancia, que cuidadores y familiares, sean conscientes es fundamental, para nada intenten que eso desaparezca ¿por qué tu puedes pasar sin esa necesidad? ¡Nosotros tampoco! Ya no hablo de sexo, sino de la necesidad de la persona con discapacidad, que es idéntica a la tuya. Uno puede disfrutar con uno mismo ¡No le prives de ese derecho! No le trates como loco o marrano… ¡porque no lo es! porque es una necesidad que no puede negar, no le traumatices con esa falsa culpabilidad. Háblale como lo que es, con normalidad, y respeta su intimidad.
Para aquellos que pueden tocarse, y acabar por si mismos sin ayuda de terceros, tampoco es algo fácil, ya que muy bien, ya se masturbó, ya se desahogó, pero después ¿que? Poca intimida tiene, cuando tiene que ir al baño, o le ayudan a vestirse o desvestirse, allí descubren lo que habido... ¿Qué hacer? Tómalo con tranquilidad, o normalidad, y ya, no le discrimines nada.
Algo parecido pasa cuando se tiene pareja,cuando la persona con discapacidad dependiente, se enamora y es correspondida, no le niegues de disfrutar, algo tan bello como es el amor, puedes aconsejarle, hablarle, pero llegado el momento, ambos necesitan su espacio, su intimidad, las personas con discapacidad, también aprendemos a base de tropezar, por mucho, que intentes evitar el sufrimiento, no lo vamos a entender asta que tropecemos por nosotros mismos. En el caso de la discapacidad intelectual, infórmale del abuso sexual, como poder evitarlo, pero para nada pienses que el no tiene esa necesidad, porque como humano y adulto que es, la tiene, la necesita...
Son en esas situaciones, que uno se da cuenta de la poca intimidad que poseemos las personas con discapacidad, es algo que debería cambiar, somos seres humanos adultos, como tales, tenemos nuestras necesidades, ya sea estar en soledad, o necesidad sexual, poder estar en el baño, en nuestra higiene como a nosotros nos gusta, si nos queremos tocar nos tocamos, si nos queremos depilar lo hacemos, sin dar tantos porques a los que nos ayudan. Porque eso mismo necesitamos su ayuda para tales actividades, sus consejos, pero no que nos traten como niños y decidan ellos por nosotros. Más bien nosotros decidimos, y nos ayudáis hacerlo realidad, porque es lo que toca, es lo normal, sino piénsalo… si no tuviera discapacidad… ¿también te interpondrías? ¿o lo entenderías? o si tu estuvieras en su situación... ¿como te sentirías?
Escrito: 18 de febrero del 2013
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