lunes, 27 de abril de 2020

Carta a mi pequeño hijo desde el cielo




Mi pequeño gran valiente,
Ese eres tú mi niño, desde bien pequeñín sufriste enfermedades fuertes, jamás te vi llorando por ello, apenas derramabas lágrimas, por ello, desde siempre, siempre has sido “mi pequeño gran valiente”


El día que naciste te hice una promesa, que siempre te protegería que siempre que pudiera, intercambiara tu dolor por el mío, lamentablemente la vida no funciona así, la leucemia te atacó a ti, yo no podía hacer más que estár junto a ti, se me partía el alma eras tan pequeño, tener que pasar por todo eso, apenas derramaste lágrimas, más bien yo lloraba por los dos. Eres tan fuerte tras cuatro años de duras quimioterapias lograste vencer al cáncer. la vida nos volvió a poner a los dos en una encrucijada, no debiste acompañarme aquella noche hacía horas que debías estar durmiendo, pero no podías dormir, y yo tampoco, salimos a pasear, por aquella soledad de madrugada, por aquella calle desértica. Me recordó tanto a la escena, de la película de Batman. Apareció ese tipo, de la nada, con pistola en mano, me puse delante de ti, fui intuitivo, debía protegerte, estaba convencido que si razonaba con él todo iría bien, me equivoque, pero al menos fui yo el caido, aunque fue horripilante oir el grito horripilante que pegaste “¡¡Papa!!” Solo tenía unos segundos, la vida en la tierra, me llegaba a su fin, mis últimas palabras fueron dedicas a ti “ahora tienes que ser fuerte, mi pequeño gran valiente, papá siempre te amará”



Al día de hoy antes de que me enterréis, antes de que me deis mi último adiós, tengo un último mensaje para ti:
“Mi pequeño, mucho me temo, que no bastarán tus poderes, tienes que intentar sonreír, por favor, hazlo por mi, la muerte no es el fin, porque mientras no me olvides, no me habré marchado del todo, mientras puedas recordarme, a mi, todo lo aprendido y vivido juntos, yo estaré donde tu estés, háblame, yo te escucharé, créeme así es, no importa que el tiempo pase, yo te veré crecer, llegar a la vejez, siempre te cuidaré, siempre serás mi pequeño, no pretendía morir esa noche, siento que me fui cuando mas me necesitabas, lo siento, lo siento por ti, quiero que sepas que no tengo miedo, sé que los ángeles existen, tuve la fortuna que vi nacer, y crecer, a uno de ellos, a ti mi pequeño valiente, y hoy una vez mas, me arrodillo ante ti, con decisión, con fortaleza, totalmente sin una lágrima, te propusiste llevar mi ataúd, asta el agujero de mi tumba. Se que me fui muy temprano, se que habrán noches frías que necesitarás que papá te arrope, no me podrás ver, lo se, pero ahí estaré créeme.

Sé que es muy duro lo que estás pasando ahora mismo, ningún niño debería vivir, lo que tu has vivido a tu corta edad, pero se valiente, no llores mi pequeño héroe, vas hacer que llore contigo. Solo piensa en como derrotamos, a los monstruos del armario, solo tu tienes la fuerza para lograrlo.



Soy testigo como necesitas un respiro, das paso a otros para que se despidan de mi, al mismo tiempo, que la lluvia empieza a caer, al son de la gran tristeza que se siente en el ambiente. tu sentado a un lado, enciendes tu móvil, empiezas a recordar, el último vídeo que nos hicimos en familia en el parque, solo horas antes de mi muerte. Tus ojos se llenan de lágrimas, que descienden por tus mejillas, no puedo evitarlo, llora mi hijo llora, no será hoy ni mañana, pero la pena pasará solo quedará el bonito recuerdo, asta que nos volvamos a encontrar. Entre tanto, no me olvides, te prometo, que ahí estaré.”

Escrito: 27 de mayo del 2018
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