viernes, 20 de marzo de 2020

Relato: Mamá, él es mi novio



Sofi no pasaba de los 9 años, pero esa tarde cuando regreso del colegio tenía, muy claras sus ideas, no tardo en expresárselas a su mama.
- Mami, mami, ¿sabes? ¡Tengo novio!
- ¿A si mi amor? ¿Como es él?

- Es muy guapo, es guapísimo.
- Bueno cariño, ya sabes que el físico, no es lo más importante, tienes que ver, como te trata él a ti, si te trata bien o no.
- Si, me trata muy bien, me hace reír, me ayuda cuando lo necesito, por las mañanas y antes de decirnos adiós, me da un besito en la mejilla, me trae flores de su jardín, siempre es mi compañero en las excursiones, me defiende de los niños malos y mayores dice que soy muy guapa, que quiere ser mi novio siempre.
- Eso es muy bonito cariño y sabes me parece muy bien que sea tu novio.

- Él va ir al parque, ¿podemos ir nosotros también por favor?
- Sí, porque no, así podre verle y conocerle –le respondió su madre, empezando a dirigirse al parque, ambas con una sonrisa feliz.
Una vez en el parque… la madre de Sofi, empezó a mirar por los alrededores…. –y bien ¿Dónde está él?
- ¡Ah ya lo vi! Espera aquí mama, cierra los ojos, es una sorpresa, no los abras hasta que yo diga ¿eh?
- Sí, sí tranquila –cumplió su madre sin ninguna intención de desobedecerla. Asta ella misma se notaba nerviosa, intrigada e ilusionada.
- Mama, ya puedes abrir los ojos, él es mi novio.
Su madre se quedó sin palabras, al contemplar lo que tenía enfrente.
- Hola -Saludo alegremente el niño con la mano –un niño de la misma edad que su hija, de piel oscura, y unos rasgos que delataban que tenía Síndrome de Down. – ¿tú eres la mama de Sofi? Sofi es muy guapa y simpática quiero que sea siempre mi novia si ella quiere.

- Si, sí que quiero, sí –le dio un fuerte abrazo entusiasmada.
Ya en el coche de camino a casa, la madre de Sofí, miró a su hija, por el espejo retrovisor, tenía que hablar con ella, tenía que exponer lo que pensaba, tenía que hacer consciente, que podía ser amigo de ese niño, pero de ahí a su novio… ufff no podía ser…
- Mama, ¿qué te pareció Kevin? ¿a que es guapo?
- Bueno… de él te quería hablar… cariño, sí, se ve muy simpático, pero… lo siento pero no podéis ser novios.
- ¿por qué? El me trata muy bien… No entiendo porque no podemos ser novios…



- Él tiene una discapacidad, y no es de este país… -esos dos puntos… bueno cariño… es complicado…
- Pero mama, él es estupendo, no importa su discapacidad, él sigue la clase como todos, juega como todos los demás, sí él tiene síndrome de Down, pero él es como todos los niños. ¿Y qué importa que sea de otro país? Él y su familia, si es de distinto color de piel pero ¿y qué? ¿Acaso le hace ser menos persona? Mama, donde están toda la educación que me has dado? ¿Acaso todo era mentira?


La madre de Sofí, no pudo evitar ponerse a pensar en las palabras de su hija… Tenía tanta razón… ¿Quién era ella para juzgar así a un niño de 9 años? ¿Qué importaba su discapacidad o color de piel? Eso para nada lo definía. Se le veía un niño cariñoso, atento, simpático… que le gustaba su hija, a su hija le gustaba a él ¿Quién era ella para imponerse? Solo eran dos niños que no hacían daño a nadie, se querían ¿Qué malo había en eso? Fue en ese instante que fue consciente, que ser adulta no te vuelve la más inteligente y sabia del mundo, de los niños puedes aprender muchísimo, realmente ellos son los verdaderos maestros, no tanto los padres o educadores.
Escrito: 06 de septiembre del 2013


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