domingo, 16 de febrero de 2020

Reflexión: Sant Valentín en el hospital






Quizás soy muy joven para enamorarme, acabo de cumplir 12 años, pero tampoco es normal que desde que tengo uso de razón, estoy más en el hospital que en mi casa, con una enfermedad como la mía, con la leucemia en mi sangre, no sé si llegare adulto. Tengo que ser realista, vivir lo más que pueda mi presente.

Ayer era catorce de febrero, Sant Valentín, esta enfermedad, poco entiende de días señalados, días de amor y amistad, te acribilla, día sí, y día también. Fue un día de analíticas, radiografías y demás, poco queda por disfrutar, y recordar, una fecha tan señalada


Mayra la compañera más hermosa de todo mi insti, me vino a ver, y paso largas horas conmigo. Sí, me gusta, me gusta mucho, desde el primer instante que la vi, creo que yo a ella también, pero como digo somos dos niños, que personalmente desconozco si creceré.

Ayer sant valentin y hoy el día del cáncer infantil, donde muchos sienten pena por nosotros, la misma se alegran de que ellos y sus niños, no sufran esa condena…

No tengo miedo a la muerte, niños mas pequeños que yo, han luchado con todas sus fuerzas, no lo han logrado, ¿Por qué yo debería hacerlo? Pero no por ello, voy a dejar de luchar, ni de enfrentarme a este bicho que me está destruyendo, no sin combatir con todas mis armas.

Muchos niños de mi edad, desean una consola, un móvil, un ordenador, yo solo una vida fuera del hospital, sentir el viento en mi casa, los rayos de sol, en mi pálida piel, respirar más allá del aire del hospital. Me gustaría tanto ir a la escuela con regularidad, aprender, y vivir. Tener el valor de decirle a Mayra que la quiero, besarla, pasar con ella toda la eternidad, o lo que la enfermedad me permita, pero me pongo a pensar si eso es justo para ella o mejor, callar y dejarla marchar.


Muchos dirían que estoy loco, que no debería preocuparme de eso, que soy joven que disfrute la vida, que estoy en la edad, de equivocarme, de aprender, de crecer, pero en mi caso, no aplica esa regla, ya que niños con la misma enfermedad que yo, hoy puede ser el fin. Es duro de decir pero es la realidad. Es posible que jamás bese a una chica, que me case y tenga familia, es posible, que no tenga una carrera y un trabajo que me digne, soy consciente, solo quiero vivir el presente, el momento, el ahora, porque para mí, con certeza no hay más.

Para los de fuera decir, no queremos lástima, no queremos compasión, queremos normalidad, somos conscientes, lo delicada que es nuestra línea de vida, no es necesario que nos lo vayan recordando a cada rato.



Un quince de febrero más, en el hospital, aunque también con vida, eso ya es un triunfo para niños como nosotros… Ahora voy a descansar un poco antes que inicien con los medicamentos, empiece a sentirme mal.

Ártículo escrito: 17 de febero del 2017
También te puede interesar.... Sant Valentin para todos, menos para mi

Sígueme en: Mis redes sociales



1 comentario:

Carta de despedida de un drogadicto a su mejor amiga

  Soy al primero, que me está partiendo el alma, estas líneas, pero es necesario, te escribo para despedirme de ti, mi mejor amiga… Cuando e...